“Estado simple, Colombia ágil”: ¿fomentará el turismo?

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Imagen: Pixabay
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En buena hora anuncia el Gobierno, al inicio de su periodo, que el turismo será fundamental en el proceso de reactivación económica del país, denominándolo como el nuevo petróleo. Se puso sobre la mesa la necesidad de que el turismo se consolide no solo como una industria sustitutiva y sostenible sino como una de las principales fuentes de ingresos. El turismo tiene una gran cadena de valor generadora de riqueza y en general es un sector con alto potencial de crecimiento.

Cumpliendo con los anuncios, en las últimas semanas se conoció la estrategia gubernamental para optimizar el sector comercial, industrial y de turismo. Esta tiene el fin de impulsar iniciativas contra la corrupción (que impacta de manera definitiva), para regular y reglamentar en pro de la formalidad, y para simplificar y eliminar trámites innecesarios.

Con el objeto de efectuar un diagnóstico sobre el particular, el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo (MinCit) lanzó la campaña: Estado Simple, Colombia Ágil, buscando eficiencia y agilidad en la interacción del Estado con los ciudadanos, para que sean estos quienes cooperen en la identificación de: (i) normas que se deben reformular para ser más eficientes; (ii) normas que deberían ser eliminadas por obsoletas; y (iii) los trámites más difíciles de llevar a cabo.

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Entender y solucionar dichos obstáculos, permitiría prescindir de trámites inútiles que, tanto para el ciudadano como para el empresario, se convierten en barreras para dar valor a sus actividades o emprendimientos. En el sector turismo se propone revisar las siguientes preocupaciones o trámites:

1. Impuesto sobre las ventas (IVA).

La devolución del IVA por compras efectuadas al interior del territorio nacional, un incentivo para promover la integración de turistas no residentes en Colombia, se convierte en un trámite engorroso y complicado que genera incertidumbre al extranjero. Al momento de realizar el trámite, la devolución del IVA se limita a determinados artículos y montos de compra. Se debe considerar ampliar la devolución a todos los artículos y montos. Además de permitir que se acumulen compras de diversos establecimientos, como ocurre en gran parte de los países que ofrecen este beneficio.

Por otro lado, si bien la exención del IVA en servicios turísticos para el residente en el exterior –colombiano o extranjero– es un atractivo, a la hora de llevar a cabo la compra se encuentran limitaciones absurdas como que únicamente aplica para paquetes turísticos que provengan de establecimientos hoteleros o de agencias operadoras de viajes, aunado al hecho de demostrar la calidad de no residente con un tipo de visa que, a la fecha, no se expide (véase: artículo 1.3.1.11.1. Decreto Único en Materia Tributaria 1625 de 2016).

2. Registro Nacional de Turismo (RNT).

Aunque se han hecho esfuerzos por simplificar los trámites de inscripción y actualización de prestadores de servicios turísticos, resulta inconsistente que en plena era digital no se pueda realizar el trámite completamente en línea. Por ejemplo, en Bogotá, el prestador de servicios de alojamiento debe acudir con el formulario diligenciado por internet a la oficina de atención al ciudadano de la Gobernación de Cundinamarca. Después de revisiones documentales por parte de funcionarios, y si tiene suerte, se le entrega el recibo de pago que debe cancelarse en esa única sucursal bancaria. En esta materia, también preocupa el efectivo control sobre los prestadores de servicios inscritos en el RNT.

3. Multiplicidad de ventanillas.

El empresario debe enfrentarse a un sin fin de ventanillas de atención al ciudadano para diligenciar, pagar, solicitar y realizar los diferentes trámites. Para cada trámite se debe acudir a ventanilla diferente; llámese DIAN, FONTUR, INVIMA, ministerios, superintendencias, cámaras de comercio, bancos. Por lo que estar al día con los requerimientos del sector y a paz y salvo con los pagos se convierte en una labor de difícil ejecución y cumplimiento.

4. Plataformas digitales y formalidad.

Se le debe facilitar a los prestadores tradicionales de servicios introducir tecnologías en sus negocios, y así permitirles competir en el mercado en igualdad con las plataformas digitales, al tiempo que se exige formalización a esas plataformas.

En el país existen 24.000 empresas turísticas formalizadas, pero estimativos de ANATO apuntan a que las informales pueden duplicar esta cifra.

5. Seguridad jurídica.

El grupo Aviatur señala que “hay que ir más allá e incluir garantías de que el sector tendrá unas reglas de juego claras y estables y habrá seguridad jurídica en temas como las zonas de desarrollo turístico”. Se debe garantizar que no se repetirá lo ocurrido, por ejemplo, con la pasada reforma tributaria, en la que se gravó con una tarifa del 9 % una renta que se había declarado exenta por un término de 30 años, defraudando la confianza de los inversionistas en el sector hotelero.

6. Información y publicidad engañosa.

Se debe aumentar la difusión y enseñanza de los prestadores de servicios sobre la manera en la que proporcionan información a los consumidores, para que no sea ambigua, imprecisa, amañada o incompleta, so pena de sanciones y cuantiosas multas por parte de la Dirección de Investigaciones de Protección al Consumidor de la SIC.

7. Acceso aéreo.

Se debe ampliar la oferta y competencia entre aerolíneas para garantizar tiquetes más baratos, como lo confirmó la ANIF en un informe reciente. La Aerocivil tiene la determinación de que exista un mayor número de oferta de rutas y sillas para los viajeros nacionales y del exterior.

8. Regulación y protección del medio ambiente.

Se debe fomentar la consciencia ambiental de los actores mediante la regulación del desarrollo turístico sostenible y de la protección del medioambiente.

Lo que sigue es trabajar en procura de normas claras y de fácil cumplimiento en un entorno amigable para el empresario, para que ello finalmente redunde en beneficios para el país al convertirse en un destino más seguro, con mayor recaudo tributario, con un ambiente de competencia justa para los hoteleros formales y de protección para los consumidores de servicios turísticos.

En conclusión, estrategias de acercamiento del Estado al ciudadano, como la simplificación de trámites, revisión de normas innecesarias u obsoletas y la consolidación de una ventanilla única de comercio y emprendimiento, sin duda serán buen complemento para las demás medidas de desarrollo y fomento del turismo en proceso, incluso en el Plan Sectorial de Turismo 2019-2022 que se está gestando.

Por: María Paula Clavijo Díaz
MONCADA ABOGADOS

Esta contenido hace parte de la edición “Turismo” de La Nota Económica.

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