Fracking: ¿solución o amenaza?

0
Imagen: Pixabay
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

La discusión sobre la polémica técnica de fracturación hidráulica para la extracción de hidrocarburos se ha caracterizado por tener dos polos que se contradicen. Mientras que grandes potencias como Estados Unidos han logrado acelerar significativamente la producción de petróleo y de gas natural mediante esta técnica, hay científicos que alertan sobre la necesidad de no dejar de lado la reflexión sobre los costos ambientales que al largo plazo podría traer esta actividad. ¿Cómo salir de la especulación?

El sector de hidrocarburos en Colombia se encuentra en medio de un complejo debate. Mientras que por un lado el país busca volver a posicionar el petróleo como una de las banderas de la economía, aprovechando el incremento de sus precios y la posibilidad de acelerar la producción del crudo, a través de técnicas como el fracking; por el otro, las voces ambientales claman por la preservación de los recursos hídricos y la biodiversidad, advirtiendo sobre los costos ambientales que podría traer el uso de esta tecnología.

Pero esta discusión no es nueva. Colombia ha avanzado con cautela en la adopción de esta técnica de explotación. De tal manera que la decisión de impulsar la producción del crudo, mediante la fracturación hidráulica, ha sido debatida por más de ocho años entre el Gobierno, los ambientalistas y la industria petrolera, quienes han buscado la forma de adelantar una actividad exploratoria de manera sostenible.

-Publicidad-

Las opiniones al respecto aún se encuentran profundamente divididas. Además, la falta de estudios técnicos y precisos sobre el tema es evidente. Por esto es que entidades como el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible han optado por alargar la espera cinco años más, y así adelantar el Plan de Alistamiento del Sistema Nacional Ambiental, con el que se pretende analizar las condiciones hídricas del país y los métodos para protegerlas frente a una actividad como el fracking.

Por otra parte, el argumento de la industria petrolera es la necesidad de aprovechar la buena dinámica que tiene el crudo para adoptar medidas que permitan redoblar los esfuerzos y evitar que se acaben las reservas petroleras. En efecto, el fracking se convertiría en un seguro para la insuficiencia de este recurso.

De hecho, ahora que el país alcanzó 1.782 millones de barriles de reserva, lo que representa una autosuficiencia de tan solo 5,7 años, la explotación de yacimientos no convencionales se ha convertido en una posible vía para que Colombia deje atrás al fantasma de la insuficiencia petrolera.

Según cálculos de Ecopetrol, esta apuesta permitiría pasar de producir 100.000 barriles diarios de crudo liviano a 300.000 o 400.000 barriles. A esto se suma la proyección de la Asociación Colombiana de Ingenieros de Petróleos, que calcula un incremento entre 5.000 a 6.000 millones de barriles de reservas de petróleo, lo que a su vez traería una inversión significativa en proyectos petroleros dentro de los próximos 20 años.

Según Promigás, con la explotación del gas natural no convencional, se triplicarían las reservas de ese recurso, lo que significaría un rango entre 20 y 30 años de disponibilidad del recurso. Mientras tanto, las regalías que recibirían los municipios aumentarían en 1.000 millones de dólares al año, crecerían las exportaciones y se aliviaría la situación financiera del Gobierno.

La influencia de los más grandes

La producción petrolera en Estados Unidos ha superado niveles de 10 Mbd, de los que se estima que el fracking ha aportado el 60 %. De hecho, según la Agencia Internacional de Energía este crecimiento posicionaría a Estados Unidos como el principal productor de petróleo para finales de este año, superando a Arabia Saudita y a Rusia.

A pesar de estos evidentes beneficios económicos, en esta compleja balanza también ganan peso los posibles costos que puede traer esta técnica en términos de sostenibilidad y salud pública en el largo plazo, teniendo en cuenta el alto nivel de contaminación que genera la inyección de químicos en el suelo. Por ejemplo, en el estado de Pennsylvania (Estados Unidos), Cabol Oil & Gas ha invertido más de US$ 109,000 en la construcción de sistemas que eliminan el metano del agua de pozo (esta suma fue solo para catorce casas). Por otra parte, en Colorado la limpieza de una filtración subterránea de gas ha costado cientos de miles de dólares.

Los costos de esta actividad también se ven reflejados en la infraestructura y en los servicios públicos. Uno de los impactos más evidentes se registra en las carreteras, puesto que el daño que generan los camiones que transportan las cantidades de agua necesarias equivale al mismo daño que generaría el paso de 3.5 millones de vehículos. En 2010, el estado de Pennsylvania tuvo que destinar US$265 millones para reparar las vías locales, mientras que Texas planea invertir US$400 millones en infraestructura para el agua que se destina a actividades mineras.

Si bien el fracking consolidó a Estados Unidos como uno de los mayores productores de petróleo y de gas, lo cierto es que las autoridades ambientales llaman la atención sobre los impactos negativos que tiene esta actividad sobre el medio ambiente. Al respecto, el Servicio Geológico de Estados Unidos realizó un estudio en el que encontró una relación entre el incremento de los movimientos telúricos de los últimos cinco años en algunas zonas de ese país y las actividades de fracturación hidráulica.

Por otra parte, un estudio realizado por el científico Dominic DiGiulio, publicado en la revista Environmental Science and Technology, muestra que en Wyoming el agua potable resultó contaminada con desechos de los químicos que fueron utilizados en la fracturación hidráulica. Precisamente, estos son los factores que han hecho que esta revolución sea más bien limitada e incluso prohibida en algunos países europeos como Francia, Reino Unido y Bulgaria.

Si bien los precios del crudo pasan por una buena dinámica y hay una gran oportunidad para que Colombia vuelva a impulsar este sector, lo que queda claro es que es necesario lograr un equilibrio entre la sostenibilidad y los demás sectores que dependen del medio ambiente. Además, es esencial hacer una relación entre los beneficios económicos y las inversiones que tendrían que hacerse para recuperar los posibles daños sobre los ecosistemas. Aunque se trata de un asunto complejo, solo los estudios precisos parecen ser la vía para demostrar los verdaderos impactos de esta actividad. ¿Logrará Colombia un equilibrio entre el crecimiento económico y la conservación ambiental?

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
-Publicidad-