PIB y desempleo: entre noticias buenas, malas y cortinas de humo

0
Imagen: Pixabay
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Agridulces fueron las noticias que reveló ayer el DANE. Por una parte, el crecimiento del PIB en 2018 fue de 2,7%, con un crecimiento del 2,8% en el último trimestre, deja ver que la economía colombiana ya está recorriendo la senda de recuperación que venía consolidándose desde finales de 2017. Así mismo, se destacó el hecho de la recuperación de la industria, con un crecimiento del 2% frente a 2018 y de la construcción –al cual no muchos le auguraban un año con crecimiento positivo– con una variación favorable del 0,3%.

Con esto, solo el sector minero presentó una contracción del 0,8%. El matiz positivo de esa caída tiene que ver con la comparación del guarismo de hace un año, cuando la caída llegó al 5,7%. Es decir que, aunque el sector se contrajo, lo hizo a un ritmo menor, y la tendencia es hacia la mejora.

Sin embargo, sin el ánimo de desconocer estos importantes avances, el lunar de estas cifras tiene que ver con el ajuste del crecimiento de 2017 que realizó el DANE. Según la entidad estadística, la pregonada expansión del 1,8% del PIB de ese año, realmente fue del 1,4%. Este ajuste puede pasar desapercibido por gran parte del público, pero hace daño a la credibilidad de una institución seria como lo es el DANE.

-Publicidad-

Además, al bajar la base sobre la cual se compara el resultado del PIB de 2018, algunos podrían afirmar que ahí se explica buena parte del crecimiento del 2,7% de este año –sin mencionar que, por la misma razón, ponen en tela de juicio que esa cifra vaya a ser cercana a la que quedará como definitiva–. Aun así, es innegable que en materia económica, Colombia ya pasó el punto de inflexión.

Ahora bien, el lado amargo de las noticias lo puso el desempleo. En enero de este año, la tasa de desocupación laboral se ubicó en el 12,8%, lo que es un punto porcentual por encima del dato de enero de 2018. Claro, es bien sabido que el componente estacional del mercado laboral hace que los eneros sean, por definición, los peores meses de este indicador, pues muchos de los que fueron contratados para la temporada decembrina, quedan cesantes una vez las festividades llegan a su fin.

Este hecho queda demostrado con el empeoramiento de las cifras en el sector comercio, que, con una caída del 3,8% de la población ocupada en ese sector, contribuyó a la contracción del empleo total en un punto porcentual. Algo similar ocurrió con las actividades inmobiliarias, la cuales, al tener una caída del 6,1%, le restaron al empleo nacional medio punto porcentual.

Paralelamente, preocupa el incremento del desempleo en las zonas urbanas, que registró un aumento de 0,5 puntos con respecto al dato de 10,9% del trimestre móvil noviembre-enero de 2018. Así, al mirar el último trimestre móvil (Nov 2018- ene 2019), el desempleo urbano llegó al 11,4%. Esto es un campanazo de alerta para sectores como el comercio y los servicios, pues ahora hay menos población con capacidad de gasto.

Frente a este desalentador panorama, algunas voces se han alzado afirmando que no es posible desconocer el impacto que ha tenido la migración venezolana sobre la oferta laboral del país, y es cierto, pero endilgar todo el problema a este hecho, es poco menos que ingenuo.

La demostración más fehaciente de que la coyuntura venezolana no es la principal responsable de los malos resultados de empleo, tiene que ver con los datos de la tasa global de participación (TGP) –esto es, la relación entre la población económicamente activa y la que está en edad de trabajar–. En enero de este año la TGP se ubicó en 63,5%, cifra que no es la más alta de los últimos años, lo que deja ver que, pese a la migración venezolana, la presión sobre la oferta laboral no ha sido tan dramática como algunos la quieren hacer ver.

De hecho, hace un año, cuando el empleo se encontraba un punto porcentual por debajo de la desocupación actual, la TGP fue de 63,2%. Es más, en enero de 2016, cuando se registró la TGP más alta de los eneros de los últimos años, el desempleo fue de 11,9%, 0,9 puntos por debajo de la medida actual.

Así, es claro que lo que estamos viviendo en materia laboral, al margen de las estacionalidades y rezagos que en efecto tiene el mercado de trabajo, pasa por una falla estructural que debe ser atendida cuanto antes.

Ojalá las buenas noticias en materia de crecimiento se traduzcan en mayor empleo, pero, mientras eso ocurre, debemos dejar de escondernos detrás de la crisis venezolana. No podemos caer en la trampa de los malos hinchas que dicen “ganamos” cuando su equipo gana y “perdieron” cuando su equipo es derrotado. No olvidemos que en este equipo estamos todos.

Le puede interesar:

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.