Sacha inchi, un fruto con potencial para el agro colombiano

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Imagen: cortesía
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El sacha inchi ha empezado a consolidarse como un cultivo no tradicional con potencial para Colombia. Según el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural, el área sembrada de esa planta en el territorio nacional ha aumentado un 300% durante los últimos tres años, al pasar de 111 hectáreas en 2015 a 463 en 2017.

Las Evaluaciones Agropecuarias (EVAS) de esa entidad revelan que en 2017 se produjeron 1.100 toneladas de sacha inchi y los principales productores fueron Putumayo, Valle del Cauca, Amazonas y Antioquia, donde se concentra el 85% del total del país.

El ‘boom’ que ha tenido este fruto originario de la Amazonía se debe a su alto contenido de omegas. Los principales productos que genera la planta de sacha inchi son: almendra y aceite, los cuales se pueden posicionar en diversos segmentos del mercado como los suplementos dietéticos, alimentos funcionales, y productos para la industria cosmética y de cuidado personal.

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Entre los comestibles que pueden resultar tras la extracción del aceite, se encuentran las leches, los quesos, los helados y algunos productos horneados.

De acuerdo con María Soledad Hernández, bióloga del Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, la almendra contiene entre un 25% y 33% de proteína según las variedades, que pueden llegar a ser tres en las regiones productoras de Colombia.

Aunque el sacha inchi está empezando a ganar terreno en el país, su potencial económico no está completamente aprovechado, debido a que su participación en el consumo nacional y en las exportaciones de productos agrícolas todavía es baja.

“El principal país transformador y exportador de aceite de sacha inchi es Perú, justamente el principal comprador de la almendra colombiana. Sin embargo, no hay aún un mercado consolidado para estos productos y su consumo nacional es bajo, por lo que los precios ofrecidos por los compradores, dependen de compromisos comerciales internacionales asociados a la disponibilidad del producto, lo que genera importantes fluctuaciones en los precios”, señala un vocero del MinAgricultura.

En 2017, Perú exportó US$ 9.221.000 de sacha inchi, y su principal comprador fue Corea del Sur, con una participación del 61%. Estados Unidos, Japón, Francia, Canadá y España ocuparon los siguientes lugares de representatividad de este producto en el comercio exterior del país sudamericano.

Si bien Colombia lleva pocos años en la investigación sobre los beneficios del sacha inchi, ya hay una gran cantidad de empresas que se dedican a la producción, trasformación y comercialización de este fruto en sus diferentes presentaciones.

Un ejemplo de ello es la Cooperativa SachaColombia, que cuenta con 232 unidades empresariales en 22 departamentos de Colombia, dedicadas al cultivo y la fabricación de productos alimenticios y cosméticos a base de sacha inchi.

“El mercado es poco, pero ya hemos hecho algunos envíos de la nuez tostada a Corea del Sur y del aceite a Suiza y Estados Unidos”, destaca Viviana Aldana, vocera del área de biorefinería de SachaColombia.

El director del Centro de Estudios de la Orinoquía (CEO) de la Universidad de los Andes, Carlos Montenegro, considera que el sacha inchi es un cultivo va a tener una gran demanda a nivel mundial. “Aunque en este momento no es tanta, nosotros creemos en este potencial porque tiene varias características que la hacen muy rentable. Es un cultivo que empieza a producir rápidamente, a los ocho meses ya se pueden ver los primeros frutos”, explica.

Actualmente, una botella de 250 mililitros de aceite de sacha inchi tiene un costo promedio de US$ 25 en Amazon. “De una hectárea del cultivo se pueden sacar hasta 600 litros de aceite, entonces puede ser muy rentable”, dice el director del CEO.

Además, agrega que también es una buena opción para la sustitución de cultivos ilícitos en el país. “El sacha inchi es rentable y crece muy bien en el mismo lugar donde crece la coca (…). Por ejemplo, la Orinoquía es un lugar ideal para producir este fruto”, resalta.

Imagen: cortesía

De hecho, en los Llanos Orientales ya se destacan varios emprendimientos relacionados con el sacha inchi. Ese es el caso de Terramia, una empresa de San Martín (Meta) creada por María Camila Ángel y Jorge Enrique Sánchez, que desde hace más de un año está dedicada al cultivo y la transformación del fruto.

En la actualidad, esta compañía llanera está produciendo la nuez tostada en tres variedades: natural, con sal y con panela. Igualmente, le está apostando a la fabricación del aceite y espera aprovechar todo su potencial en suplementos alimenticios y productos para la industria cosmética.

Aunque reconocen que no es un proceso fácil, debido al poco conocimiento del sacha inchi en Colombia, esperan ampliar su presencia en el mercado nacional y conquistar otros países.

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