Una mirada internacional al salario mínimo diferencial

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Imagen: Pixabay
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Cada vez que entra en debate la definición del aumento del salario mínimo en Colombia, se ponen en la mesa todas las peticiones de los empresarios y de la clase trabajadora con el objetivo de equilibrar la balanza.

Una de las propuestas que más ha llamado la atención en los últimos años es la de establecer un salario mínimo diferente por regiones, con el fin de reducir la brecha de productividad, informalidad y desempleo que existe entre las zonas urbanas y rurales del país.

La idea no deja de ser polémica para unos y coherente para otros. Quienes la rechazan afirman que se podría intensificar la desigualdad y aumentar el desempleo, debido a que los trabajadores disminuirían su consumo al percibir menores ingresos y, por ende, la producción en las empresas se vería afectada. Los que la defienden consideran que en regiones con menores índices de productividad y mayores tasas de desempleo e informalidad, las empresas se motivarían a invertir y generar más empleo, gracias a la flexibilidad en los costos laborales. Esto se vería reflejado en el desarrollo y la reducción de la pobreza.

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En todo caso, para profundizar en este planteamiento a nivel interno y hacer un acercamiento del posible impacto, es necesario estudiar a algunos países que han adoptado el salario mínimo diferencial, ya sea por regiones, sectores productivos, edades u ocupaciones.

Así, por ejemplo, Finlandia, Italia, República Dominicana, Costa Rica y Japón tienen salarios mínimos diferenciales por ocupación y sector. Por su parte, Bélgica, Honduras, Guatemala, Nicaragua, Australia y Tailandia lo hacen por sector. Chile tiene una política diferente por la edad. En ese país se establece un monto del 75 % del salario mínimo nacional para menores de 18 años y mayores de 65 años de edad. En Austria, Alemania, Canadá, China, Estados Unidos, India, México, Panamá, y Vietnam, se tienen en cuenta las regiones.

Fuente: OCDE y Banco Mundial. (Los países resaltados con color rojo tienen salario diferencial por regiones).

Desde una óptica general, se puede ver que los nueve países que tienen una política de salarios definidos por zonas geográficas presentan una tasa de desempleo baja (menores al 7 %), lo cual a simple vista podría indicar que esta política salarial sí tiene correlación con el empleo.

Sin embargo, como se puede ver en la gráfica, hay otros países que tienen salarios nacionales o establecidos por factores diferentes a la geografía, que también tienen tasas de desempleo bajas. Ese es el caso de la República Checa, Islandia y Japón.

Por lo tanto, comparar a nivel general la tasa de desempleo, sin tener en cuenta otros factores macroeconómicos o considerar los efectos geográficos dentro de cada nación, es poco conveniente para tratar de llegar a una conclusión sobre la efectividad de la política salarial por regiones.

De modo que para validar más precisamente el impacto del salario mínimo por regiones, decidimos tomar el caso particular de EE. UU., considerando únicamente el factor de desempleo y el PIB per cápita por estados.

La ley laboral de ese país establece un salario mínimo federal por hora, el cual está en USD 7.25. Asimismo, la normatividad permite que cada estado, ciudad y condado determine un monto igual o superior a este, con base en el costo de vida.

De acuerdo con el Departamento de Trabajo de los Estados Unidos, 29 de los 50 estados tienen un salario mínimo más alto que el federal. En este sentido, se pueden citar a Washington y Massachusetts, que actualmente exigen a los empleadores pagar un valor igual o superior a USD 12 por hora. Cabe resaltar que allí se encuentran dos de las ciudades más costosas de ese país: Washington D.C. y Boston, según el sitio de finanzas personales, GOBankingRates.

Incluso, algunos estados de EE. UU. tienen establecida una remuneración diferente por tipo de empresa. Por ejemplo, en Minnesota los grandes empleadores deben pagar USD 9.86 por hora y los pequeños (con menos de 500,000 dólares en ventas anuales), USD 8.04. Sin embargo, para el objetivo de este ejercicio solo nos basamos en el salario establecido a nivel regional, sin considerar otras variables.

Una de las razones que existen entre quienes abogan por un salario mínimo regional es la posible reducción de la brecha del desempleo entre los diferentes lugares de una nación. De esta manera, el ideal sería que el nivel de desocupación fuera equilibrado entre zonas geográficas.

Al comparar la tasa de desempleo en los 50 estados de EE. UU., tomando como base las estadísticas de 2017, evidenciamos resultados que se alejan de ese postulado. En los estados que tienen un salario igual al federal, hay tasas de desempleo distintas, que oscilan entre 2,6 % y 5,1 %, lo cual indica que una remuneración más baja, no garantiza menores índices de desempleo. Un ejemplo de ello son Luisiana y Mississippi, donde el desempleo es superior a la tasa nacional (5,1 %).

Fuente: Departamento de Trabajo de los Estados Unidos. Elaboración: La Nota Económica

Alaska es otro estado con características particulares. El salario es superior al federal (USD 9,8) y la tasa de desempleo es de 7,2 % (la más alta de Estados Unidos). En este caso, la política de remuneración pasa a segundo plano, ya que hay otros factores que inciden en los niveles de desocupación, como la poca presencia de grandes industrias, la falta de personal calificado y el empleo estacional. En ese sentido, se destacan el turismo y la pesca comercial como actividades únicamente para verano.

En Hawaii el salario básico es casi similar al de Alaska (USD 9,25), pero la tasa de desempleo es la más baja de Estados Unidos (2,4 %). A diferencia de otros estados, en las islas los empleadores se han visto afectados por la escasez de personal, debido al envejecimiento de la población y la migración de sus habitantes por el alto costo de vida. De acuerdo con la Oficina del Censo de EE. UU., entre 2013 y 2017, alrededor de 37.000 personas se mudaron a otro lugar del país.

La comparación realizada en Estados Unidos indica que no existe una correlación entre el salario mínimo por regiones y la tasa de desempleo. Sin embargo, esto no significa que la política de remuneración establecida en ese país no sea efectiva, sino que la empleabilidad es una variable que no solo depende de los sueldos, sino que se compone de muchos aspectos como la educación, el crecimiento económico, la inflación, costos de producción, productividad, entre otros.

El efecto del salario en el PIB per cápita

En lo que se refiere a la calidad de vida y riqueza de los habitantes medidas por el PIB per cápita, hay una relación más diciente pero no determinante con el salario mínimo. En los estados con mayor remuneración estándar por hora hay una tendencia creciente en el producto por persona -superior al PIB per cápita promedio de Estados Unidos-, promientras que donde se ofrece el mismo salario federal, ese indicador está por debajo de la medida del país (USD 54.225,45), en la mayoría.

Massachusetts y New York son evidencia de ello, pues así como su salario está entre los más altos en el país, su nivel de riqueza también. No hay que olvidar que New York es la capital financiera de Estados Unidos y Boston, capital de Massachusetts, cuenta con varias universidades y colegios de clase mundial y un próspero sector de tecnología y biotecnología como resultado. Esto puede explicar el nivel salarial, ya que los dos estados se destacan en actividades que requieren personal altamente calificado, y que es escaso. Por lo tanto, los empleadores deben ofrecer mejores salarios.

No obstante, pese a que la correlación es mayor entre el PIB y el salario mínimo, hay varias excepciones que hacen titubear esa postura. Entre esas, Dakota del Norte, con un sueldo igual al federal, tiene un PIB per cápita de USD 69.555,97 y unas de las tasas de desempleo más bajas del país (2,6 %). Un motivo de esto puede ser el auge de las actividades petroleras que han jalonado el crecimiento de los últimos años, así como su demografía, ya que es el tercer estado menos poblado de Estados Unidos y esto hace que haya menos competencia en el mercado laboral.

Otros ejemplos particulares son los de Virginia Occidental y Arkansas, que tienen un PIB per cápita inferior al nacional, aunque tienen una remuneración mínima de USD 8,75 y 8,50 por hora.

Fuente: Oficina de Análisis Económico y Oficina del Censo de los Estados Unidos. Elaboración: La Nota Económica

Llegados a este punto y habiendo visto el caso estadounidense, cabe preguntarse si realmente el salario mínimo es un componente determinante en el equilibrio del mercado laboral. Si bien es claro que en algunos Estados se cumple la premisa según la cual una remuneración más baja se traduce en menor desempleo, la correlación agregada no permite inferir que esa sea la regla y no la excepción.

Asimismo, aunque la correlación entre el salario mínimo y el PIB per cápita sí presentó una correlación positiva, deducir de ella una relación de causalidad sería erróneo, desconociendo factores determinantes para la generación de valor, como lo es la innovación y la productividad, ambos elementos que no suelen ser profundizados al momento de enfrascarse ciegamente en discusiones populistas sobre asignaciones mínimas de remuneración.

Es importante mencionar que este el caso particular de Estados Unidos y sacar generalizaciones es irresponsable. No obstante, sí permite inferir algunas ideas globales. Y es que los pisos de remuneración laboral por sí solos no van a ser las claves para la reducción del desempleo ni de la generación de ingresos. Rara vez las variables económicas responden a un único estímulo y casi siempre los resultados –positivos y negativos– de las políticas públicas corresponden a la conjunción de múltiples medidas y factores actuando simultáneamente.

Por lo tanto, decir que en Colombia podría ser positivo o negativo el salario regional para aumentar la riqueza y reducir el desempleo y la desigualdad, con base en la experiencia de Estados Unidos u otras naciones, es arriesgado. Hay que recordar que no es posible crear riqueza artificialmente. Para aumentar los ingresos y generar más empleo en el país, es necesario mirar detalladamente otros aspectos internos como el marco tributario, la productividad, costos de producción, educación y, por supuesto, el control y vigilancia del cumplimiento de la regulación laboral. El equilibrio en el mercado de trabajo no es solo fijación de salarios mínimos.

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