El milagro económico de Polonia

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Imagen: Pixabay.
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Polonia, que el próximo domingo celebra elecciones parlamentarias, mantiene un crecimiento continuo desde las tres décadas recientes, lo que hace que muchos hablen del milagro económico polaco, pues solo en el último año tuvo incremento del 5,1 % del PIB y un desempleo inferior al 5 %.

Detrás de ese impresionante desarrollo de la economía polaca se encuentra la inyección de fondos europeos, el aumento de las exportaciones, la inversión extranjera y el dinamismo del consumo interno, en constante crecimiento durante las últimas décadas.

«El caso de las exportaciones es notable, ya que en menos de 15 años el peso de las exportaciones ha pasado del 34% del PIB en 2004 al 55% en 2018», explicó el director general del banco Pekao, la tercera entidad más importante de Polonia, Michal Krupinski.

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Sin embargo, de cara a las elecciones de este domingo, la oposición liberal teme que esa bonanza se termine por el aumento del gasto público de las reformas emprendidas por el actual partido gobernante, Ley y Justicia (PiS), que está punteando en los sondeos.

Desde la oposición se cuestiona la gestión del gobierno de Ley y Justicia, y se teme que las tensiones con la Unión Europea y la incertidumbre jurídica que generan reformas como la del sistema judicial puedan dinamitar el milagro polaco.

Se alerta también que las ambiciosas políticas sociales puestas en marcha por Ley y Justicia, como el Programa 500+, calificado de populista, que otorga un sueldo mensual de 500 zlotys (unos 125 euros) por cada hijo a todas las familias, disparen el gasto público y acaben frenando el crecimiento de Polonia.

Otras medidas como la de obligar a los comercios a cerrar los domingos o la de adelantar la edad de jubilación, son «una bomba de relojería», aseguró el gurú económico de los liberales polacos, Leszek Balczerowicz, artífice de las reformas en Polonia durante los años 90.

«Este tipo de medidas se han aplicado para que la gente las asocie con que el PiS debe permanecer en el poder y son una estafa», añadió Balczerowicz, quien cree que «si se intenta financiar todo, Polonia puede sufrir un descalabro económico similar al de Grecia».

«No creo que el gasto social y las políticas sociales supongan un problema para el presupuesto nacional», opinó Krupinski (Cracovia, 1981), quien recuerda que el gobierno polaco aprobó el pasado mes de agosto un plan para eliminar su déficit presupuestario a partir de 2020 con el primer presupuesto equilibrado en 30 años.

No obstante, Krupinski sí cree que algunas de las medidas introducidas por el Ejecutivo podrían haberse planteado «de una manera un tanto diferente».

Sobre las polémicas ayudas a la natalidad, el presidente del Pekao opina que estas deberían ser condicionadas y no universales, como sucede ahora, aunque reconoce que «han servido para reducir la pobreza y construir capital social, algo especialmente relevante en las pequeñas comunidades».

Se muestra distante también ante las críticas a la polémica reforma de la justicia, muy cuestionada por Bruselas, al considerarla antidemocrática y un ataque a la separación de poderes, ya que no cree «que la intención fuese hacer a los jueces dependientes del Gobierno», como se asegura desde la Comisión Europea y la oposición.

Ante la ola de críticas que Polonia ha recibido en los últimos años por esas polémicas reformas, Krupinski considera que el país debe hacer un esfuerzo por mejorar su propia proyección por medio de más inversión en marcas, para «responder con contundencia» a esos ataques a su imagen.

Para este banquero, el verdadero riesgo para el crecimiento económico de Polonia no reside en el Gobierno sino en otros factores como la desaceleración en la zona euro, el aumento de los precios de la energía, la pérdida de competitividad, la reducción de fondos europeos y, sobre todo, la crisis demográfica en ciernes.

«En cinco años tendremos 1,5 millones menos de trabajadores en el mercado laboral polaco», recordó Krupinski, quien aplaude la llegada de inmigrantes de Ucrania y Bielorrusia a Polonia para suplir esa carencia ya que, «al final todas las sociedades europeas somos sociedades de inmigración», afirma.

En esta situación, añadió, es fundamental que la empresa polaca dé un paso decidido hacia su internacionalización y, para eso, el banquero insiste en que es necesario que tanto el sector privado como el Estado pongan en marcha acciones ambiciosas de marcas que faciliten el salto de las compañías polacas.

Para Krupinski, Polonia tiene a su favor el ser «una sociedad con un ADN emprendedor, muy vibrante y dinámica», que ha sido capaz de adaptarse a las dificultades que ha ido encontrando, «algo fundamental en el mundo globalizado actual».

Por: EFE. Editado por: La Nota Económica.

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