¿Estudiar y trabajar al tiempo asegura un mejor empleo?

    jueves, 14 de diciembre de 2017
    Por: La Nota Económica

    En los últimos años ha habido un incremento importante en el acceso a la educación superior. Sin embargo, esto ha incrementado la demanda de profesionales en el mercado laboral y ha hecho más álgida la competencia a la hora de ubicarse en un trabajo.

    Según el tercer boletín Saber para decidir 2016-II del DANE,  en la cual se evalúa la relación entre el mercado laboral y la relación con la educación en Colombia, el promedio de salario mensual que recibe una persona con formación universitaria es de $2.224.564 y si tiene posgrado es de $4.114.203.

    Sin embargo, al salir de la universidad los jóvenes se ven enfrentados a una situación de incertidumbre y probablemente de decepción, al encontrarse con que les ofrecen salarios muy bajos para la inversión que hicieron durante su formación o simplemente no encuentran un empleo porque no tienen experiencia.

    Según el mismo estudio del DANE, el número de graduados con un título universitario en el 2013 fue de 156.063, de los cuales el 80,7% se vinculó laboralmente en 2014, reportando un salario promedio mensual de $1.736.849; no obstante, se desconocen las condiciones laborales de estas personas y la relación costo-beneficio entre lo que invirtieron para su formación y lo que reciben como salario.

    En este sentido, es común ver que para poder acceder a la educación superior, los jóvenes tienen que trabajar y estudiar al mismo tiempo. Más allá del limitado tiempo que existe para dedicarse al estudio, se ha planteado la duda si trabajar durante la época de estudio es beneficioso para encontrar trabajo a la hora de obtener el grado, pero ¿qué tan cierto es?

    Actualmente, las instituciones de educación superior (IES) acreditadas han establecido el sistema por créditos, que, entre otras cosas, sirve para determinar la cantidad de tiempo que un curso le demandará al estudiante entre las horas presenciales y las individuales. Un crédito implica una hora semanal de curso presencial en el establecimiento educativo y dos de trabajo individual –.

    Así las cosas, un curso de tres créditos implica tres horas semanales presenciales en la IES y seis horas de trabajo individual a la semana.

    Como está concebido el sistema educativo, estudiar no sería compatible con otro tipo de actividades, pues requiere de tiempo y dedicación mental para poder aprobar con éxito.

    Según las cifras de la Oficina Federal de Estadística (OFS) de Suiza, más  de la mitad de los estudiantes en dicho país trabaja para tener más recursos económicos. El 65% de los estudiantes trabaja para tener más dinero y el 56% manifiesta que los recursos dados por una actividad remunerada le resultan indispensables para poder vivir. 

    De otro lado, el 51% de los estudiantes encuestados manifestó que un trabajo durante los estudios es una excelente oportunidad para adquirir competencias profesionales y robustecer su currículo; el 39% reconoce que es una buena ocasión para ampliar las posibilidades de trabajo; el 32%, que es una alternativa para construir relaciones laborales y fortalecerlas, y el 26% resalta que trabaja para sentirse mejor integrado socialmente.

    Pese a los deseos y el interés en la integración profesional por parte de los estudiantes, la OFS subraya que gran parte de estos trabaja en oficios que no están relacionados directamente con los estudios que realizan.

    En conclusión, solo en algunas ocasiones muy particulares un trabajo durante los estudios puede ser un trampolín para la vida laboral y puede ser una experiencia que nutre la hoja de vida.

    En la mayoría de los casos, esto conlleva a una disminución del desempeño escolar, debido a que cuentan con menos horas para estudio individual y asisten menos a grupos de investigación, a laboratorios o a las bibliotecas de la universidad.

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