De capacitaciones y sobrecalificaciones

0
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

Que la educación es un trampolín para mejorar la calidad de vida de las personas es una máxima innegable, que también se hace extensiva al desarrollo de todo un país. Del fortalecimiento del capital humano se derivan ganancias en productividad, innovación, investigación y crecimiento. No en vano todos los planes gubernamentales alrededor del planeta ponen a la educación como un elemento fundamental para cada nación.

Sin embargo, aplicando la ley de rendimientos marginales decrecientes, un concepto ampliamente utilizado en el mundo económico, surge la pregunta: ¿es posible que se alcance un punto en el cual se alcance ya no suficiente sino demasiada educación? Es decir, las nuevas generaciones que están emergiendo de sus procesos formativos de pregrado y posgrado, ¿tienen en de sus núcleos de conocimiento más información de la que requieren para el mundo laboral?

Esta pregunta se la planteó la consultora Deloitte, según la cual la generación de los llamados millennials, es la más educada en toda la historia de la humanidad. En comparación con los baby boomers, un 4% más de hombres y un 13 % más de mujeres millennials completaron, al menos, un pregrado. Y no es para menos, en los últimos 30 años, con el surgimiento y desarrollo masivo de internet, la difusión de información se aceleró y democratizó a niveles sin precedentes. Sin mencionar la mayor cobertura y acceso a educación.

-Publicidad-

Los avances en todas las áreas del conocimiento, particularmente en las ciencias naturales y tecnológicas, han forzado a incrementar y actualizar las materias que se cursan en los programas universitarios, así como a crear nuevas especializaciones, maestrías y doctorados en múltiples disciplinas. Una simple comparación entre los programas ofrecidos –en todos los niveles– por las Universidades de todo el mundo, dan cuenta de esta revolución.

No obstante, según Deloitte, mirando el mercado norteamericano, entre el 25% y el 35 % de los millennials está sobrecalificado para los trabajos a los que aspiran. Además, con datos de 2015, del 36 % que obtuvo como mínimo un pregrado, solo el 19 % se encontraba empleado en un trabajo que requería dicho nivel educativo.

Esto no quiere decir que se deba desincentivar la educación universitaria y posgradual, esta es fundamental para expandir las fronteras del conocimiento y catalizar el crecimiento y desarrollo económico. Lo que sí indica esta tendencia a la sobrecalificación del capital humano es que se debe repensar la forma como la oferta y la demanda de estos programas está interactuando.

Por un lado, los estudiantes que busquen profundizar sus conocimientos deben tener claro por qué se quieren embarcar en un programa de posgrado, el fin no puede ser acumular títulos sino que realmente los conocimientos que van a ser adquiridos vaya a ser aplicados ya sea en la industria y en la investigación. Por otro, las Universidades deben trabajar en sintonía con las empresas, para ofrecer programas que realmente sean útiles desde el punto de vista del mercado laboral.

Para esto, algunos cursos de posgrado requieren experiencia laboral y entrevistas, con lo cual se crea un filtro que puede contribuir a reducir este fenómeno. Sin embargo, el reto sigue en pie y requiere atención de fondo, más aún cuando un porcentaje significativo de empleadores en el país, sostiene que, paradójicamente, una de las principales dificultades al momento de contratar es la de encontrar el personal con las habilidades adecuadas.

Por: Juan José Escobar
Editor en jefe

Contenido publicado en la edición

«Posgrados 2019-2020» de La Nota Económica

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.