Desafíos legales locales frente al compromiso global de reducir la huella plástica

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Imagen: Pixabay.
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El plástico forma parte de nuestra cotidianidad y aún sin darnos cuenta, gran parte de los artículos que compramos a diario lo contienen. Se compran un millón de botellas de plástico por minuto en el mundo, es decir, unas veinte mil por segundo[1]. Cifra escandalosa que aumenta, si se considera que el plástico no solo está en las botellas, sino en un sinfín de productos: bolsas de supermercado, envoltorios, cubiertos, vasos, globos, colillas de cigarrillos, bastoncillos de algodón, pitillos y demás.

La industria del plástico está en constante crecimiento. Al cierre del 2018, según un balance de Acoplásticos (gremio del sector en Colombia) en conjunto con la ANDI, en dicha industria se registró un incremento de 2,5 % en la producción de productos plásticos y un 2,2 % en las ventas[2]. La industria plástica en nuestro país representa el 15 % del PIB manufacturero y genera 65.000 puestos de empleo con cerca de 650 empresas y fabricantes[3].

No todo son buenas noticias: «O nos divorciamos del plástico, o nos olvidamos del planeta« titula un artículo en el portal web de medio ambiente de la Organización de las Naciones Unidas[4], a propósito de la campaña Mares Limpios, lanzada en el año 2017. Según dicho artículo, 13 millones de toneladas de plástico se vierten en el océano cada año. El efecto contaminante de estos desechos se traduce en la muerte del ecosistema marino, en la afectación en la salud de humanos y animales y, en general, en un impacto terrible en la biodiversidad del planeta. Las bolsas de plástico pueden tomar miles de años en descomponerse, contaminando el suelo y el agua. El efecto negativo y silencioso (que crece como una bola de nieve) de estos productos es una realidad que merece ser atendida de forma urgente.

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La Unión Europea —UE— ya tomó cartas en el asunto y ha acordado prohibir los plásticos de un solo uso a partir de 2021[5]. Como medida de primera línea para atacar el problema, los platos, cubiertos y pitillos de plástico, entre otros, desaparecerán de esta comunidad. Esta medida va acompañada de nuevos objetivos de reciclaje y obligaciones para los fabricantes, trasladándoles la responsabilidad del efecto contaminante (que tendrán que asumir de su bolsillo) y comprometiéndolos a recuperar el 90 % de las botellas de plástico a 2029. La consigna de Europa es clara: “quien contamina, paga”. En otras jurisdicciones se ha exigido la divulgación en el etiquetado de los productos, con el propósito de informar a los consumidores los efectos nocivos para el ambiente. Incluso, en Estados Unidos (concretamente su capital Washington D.C.) se les ha prohibido a los restaurantes ofrecer a los clientes pitillos de plástico, so pena de multas de 100 a 800 dólares[6].

La iniciativa de rehusar el plástico de un solo uso también ha tenido eco en diferentes países, como en México, Chile, Antigua y Barbuda, Panamá, Costa Rica, Ecuador, Perú y otros que han regulado el tema.

¿Qué desarrollos normativos tenemos en Colombia para el uso racional de plásticos?

  • En el 2016 se reglamentó por primera vez el uso de las bolsas plásticas, prohibiendo en los establecimientos de comercio y puntos de pago de almacenes de cadena, la entrega de bolsas inferiores de 30×30 centímetros (Resolución 668 de 2016 Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible).
  • La entrega al público de bolsas plásticas en almacenes de cadena y demás establecimientos de comercio (superiores a 30 x 30 centímetros) se gravó con el impuesto al consumo de bolsas plásticas, con la Reforma Tributaria del año 2016. (artículo 512-15 del E.T).
  • A partir del año 2020, los distribuidores de bolsas plásticas deberán entregar a los consumidores bolsas de diferentes colores, con leyendas de especificaciones de reutilización para desechos orgánicos y otros como papel, cartón y plástico. (Resolución 1397 de 2018 que adiciona la Resolución 668 de 2016 Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible)
  • Desde el 2 de julio de 2019, en el departamento de Boyacá se prohibió el uso de plásticos de un solo uso en los procesos de contratación que adelante la Gobernación de Boyacá[7].
  • El Proyecto de Ley No. 210/18 Senado, 110/17 Cámara, que prohíbe el uso de bolsas y otros plásticos en San Andrés, fue aprobado en su último debate y se encuentra pendiente de sanción presidencial[8].

¿Cuáles son los desafíos legales que afronta Colombia para asumir el compromiso global? 

  1. Iniciativas legislativas: actualmente, el proyecto de ley que busca prohibir la producción de plásticos de un único uso se encuentra en trámite[9]. Extraña que los defensores del medio ambiente esperen pasivos la adopción de estas medidas en el Congreso. Mientras tanto, los empresarios del plástico y el Ministerio de Ambiente han mostrado su descontento, por lo que resulta decisivo que se concluya en la próxima legislatura esta iniciativa[10].
  2. Regular los empaques de origen natural: en Colombia no se ha reglamentado aún el uso de empaques alternativos para la conservación de alimentos y bebidas (hojas de plátano, totumas y similares). El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos —INVIMA— solo ha regulado los empaques tradicionales de plástico, cartón, metal y vidrio. Es urgente que se promueva la utilización de envases diferentes al plástico bajo criterios de sanidad para el consumo humano.
  3. Mecanismos alternos para las empresas: si bien se esperan políticas fuertes que propendan hacia un modelo de conservación del medio ambiente, el desafío es brindar a las empresas las herramientas o mecanismos que faciliten su transformación o reconversión. No solo para las grandes fábricas de la industria, también para las pequeñas y medianas empresas que utilizan estos artículos en la comercialización diaria de sus productos, de manera que puedan hacer una transición de sus modelos de negocio sin mayores traumatismos. El gobierno debe estudiar fórmulas transitorias que propendan por la protección de los puestos de trabajo, tales como mejoras tributarias, acompañamiento y opciones de financiación, entre otras.
  4. Desarrollo sostenible: se deben garantizar modelos de consumo y producción sostenibles, generando menos residuos sólidos y apuntando a su reutilización y a la buena gestión medioambiental de las basuras.

Colombia debe apuntar hacia modelos de conservación y de responsabilidad por el medio ambiente y ser pionera en la formulación de estrategias alternativas para reducir la huella plástica, garantizando modalidades de consumo y desarrollo sostenible.

[1] https://www.bbc.com/mundo/noticias-42304901
[2] http://www.andi.com.co/Uploads/Informe%20EOIC%20Diciembre%202018.pdf
[3] http://www.reporteroindustrial.com/temas/Industria-plastica,-indicador-de-la-economia-colombiana+126688
[4] https://news.un.org/es/story/2018/06/1435111
[5] Directiva del Parlamento Europeo y del Consejo, relativa a la reducción del impacto de determinados productos se plástico en el Medio Ambiente. Unión Europea, Bruselas, 5 de junio de 2019 (OR. en) 2018/0172 (COD) LEX 1930 PE-CONS 11/1/19 REV 1.
[6] https://www.washingtonexaminer.com/news/dc-on-its-last-straw
[7] http://www.boyaca.gov.co/prensa-publicaciones/noticias/31422301-gobierno-de-boyac%C3%A1-proh%C3%ADbe-pl%C3%A1sticos-de-un-solo-uso-en-su-contrataci%C3%B3n
[8] Proyecto del Ley 210 de 2018 Senado, 110 de 2017 Cámara. Gaceta No. 532 de 2018 (para sanción presidencial)
[9] Proyecto de Ley 123 de 2018 Cámara, acumulado con el Proyecto de Ley No. 175 de 2018 Cámara. Gaceta No. 345 de 2019 (aprobado primer debate).
[10] http://www.acoplasticos.org/index.php/mnu-noti/276-ns-190522
 

Por: María Paula Clavijo Díaz
Abogada de Moncada Abogados

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