“La educación empresarial se ha convertido en algo más parecido al aprendizaje práctico”

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Michael Wiemer, vicepresidente sénior y director general para las Américas de la Asociación para el Avance de Escuelas Colegiadas de Negocios. Imagen: cortesía
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La sociedad está cambiando rápidamente y, en ese contexto, las universidades y escuelas de negocios enfrentan el desafío de ajustar o transformar las prácticas y políticas tradicionales a las necesidades de las personas y las empresas.

Por lo anterior, la Asociación para el Avance de Escuelas Colegiadas de Negocios (AACSB, por sus siglas en inglés) realizó, el pasado 17 de mayo en Bogotá, la Cumbre de Latinoamérica y El Caribe, un evento en el que se discutieron los retos del desarrollo sostenible y las posibilidades de colaboración, investigación e intercambio entre las universidades.

En el marco del simposio, Michael Wiemer, vicepresidente sénior y director general para las Américas de la AACSB, habló con La Nota Económica, sobre la actualidad de la educación gerencial:

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1. ¿A qué retos se están enfrentando las escuelas de negocios y qué transformaciones deberían hacer para estar más alineadas con la realidad del ecosistema empresarial?

Globalmente, vemos dos conceptos que influencian tanto las escuelas de negocios como los negocios en sí: tecnología y la necesidad por la formación continua. Dentro de los negocios se avecinan rápidamente cambios a causa de la automatización y la inteligencia artificial, los cuales van a impactar las habilidades requeridas por las personas. Tanto las antiguas como nuevas generaciones van a tener que revisar su entrenamiento, puesto que la fuerza de trabajo requiere de más de una perspectiva. En cambio, los trabajadores deben adquirir nuevas habilidades de forma constante, para poder mantener sus talentos relevantes – los trabajos están cambiando, la tecnología está cambiando y los trabajadores también deben hacerlo.

A su vez, las universidades deben responder a estas nuevas necesidades, que además cambian rápidamente. Deben invertir en capital intelectual, desarrollar nuevos programas y cursos. El currículo para las escuelas de negocios debe flexibilizarse para adaptarse a la constante evolución del panorama social, el tecnológico y el económico. Las escuelas no pueden depender en metodologías y formatos que fueron relevantes hace una década. La buena noticia es que la mayoría de escuelas tienen consejos de asesoramiento empresarial – o representantes de la comunidad empresarial – quienes sirven activamente como guías en la transformación de currículos académicos para satisfacer tanto las necesidades actuales y futuras del sector empresarial.

2. ¿En qué habilidades deberían enfocarse?

Para mantenerse al tanto con un entorno cambiante, la educación empresarial debe continuar evolucionando a un formato de aprendizaje más experiencial, con las facultades incorporando la enseñanza de aspectos funcionales, mientras los estudiantes trabajan para resolver problemas reales que le conciernen a empresas o negocios. Los estudiantes deben aprender a colaborar en un ambiente empresarial, experimentar el proceso de tomar las decisiones correctas (e incluso incorrectas), y la importancia de hacer pequeñas apuestas conservando una estrategia en mente. Al hacer esto, tanto los estudiantes como los negocios reconocerán que la educación empresarial se ha convertido en algo más parecido al aprendizaje práctico, de primera mano, que en un modelo de aprendizaje fundamentado en el estudio de casos artificiales o simulaciones en el salón de clases. Las compañías quieren estudiantes que hagan aportes positivos y generen un impacto desde el primer día. Las escuelas de negocios ven esto y están evolucionando para responder a estas nuevas necesidades del entorno laboral.

3. ¿Cómo debe ser el trabajo entre estudiantes, educadores y empresas para crear un liderazgo adaptado a las necesidades actuales?

AACSB, a nivel global, enfatiza la necesidad del trabajo colaborativo entre las escuelas de negocio y las empresas en términos de desarrollo investigativo, resolución de problemas reales y el establecimiento de currículos que les proporcionen a los estudiantes el conocimiento, las destrezas y habilidades requeridas hoy en día. Además de las competencias funcionales, como la contabilidad, las finanzas, el mercadeo, la iniciativa empresarial, etc., las escuelas de negocio deben también enseñar habilidades sociales o interpersonales, las llamadas soft skills. Estas aptitudes incluyen las habilidades para analizar y sintetizar información, comunicarse efectivamente, negociar y construir relaciones. Los líderes deben internalizar estos conceptos desde el día uno.

Simultáneamente, las empresas deben acoger un concepto de liderazgo en transición. En el mercado actual, el liderazgo ya no tiene que ver exclusivamente con la administración de las habilidades técnicas de los empleados, sino más bien con la capacidad de guiar a las personas, de gerenciar equipos y de tener empatía. Cualquiera puede dar órdenes, pero un verdadero líder sabe cómo hacer que los empleados se movilicen alrededor de un proyecto, del desarrollo de un nuevo producto, o incluso, del status quo. Es un concepto de líder enfocado al servicio. En vez de hacer que los empleados se reporten a un “jefe” y reciban direcciones paso a paso, un gerente debe apoyar a las personas que trabajan bajo su mando. Este modelo de liderazgo requiere que supervisores tomen decisiones estratégicas con el interés del equipo siempre en mente y que aseguren que todos tengan los recursos y el conocimiento necesario para cumplir con sus objetivos funcionales.

4. Desde su perspectiva, ¿qué líderes necesita Colombia para mejorar su productividad y posición a nivel mundial en el campo de los negocios?

La AACSB entiende que las escuelas de negocio son diversas, y que de acuerdo con cada país o cultura se puede llegar a requerir diferentes prácticas estructurales, académicas y/o gubernamentales. Alrededor del mundo, cada institución debe identificar su propia área de especialidad, para luego enfocarse en maneras de mejorar en aquello que hace a su institución única. Teniendo esto en cuenta, nuestros estándares de acreditación promueven un marco flexible para currículos, locación, lenguaje de instrucción – entre otros elementos- pero requieren que todo lo que la escuela haga sea en pro de su visión y misión. Las escuelas de negocio deben estar involucradas con la industria, deben estar haciendo investigación y, sin lugar a dudas, deben tener un plan para el aprendizaje de sus estudiantes.

Para apoyar esto, la AACSB está comprometida en ayudar a las escuelas a identificar estrategias encaminadas a la calidad y a la mejora continua. Como la red de escuelas de negocio más diversa, nuestra membresía global excede las 1.700 instituciones y negocios – públicos y privados, grandes y pequeños – en alrededor de 101 países. Este marco permite que las escuelas en Colombia (acreditadas o no) puedan crear oportunidades de colaboración intercontinental que puedan beneficiar el intercambio de estudiantes y profesores, pero más importante aún, permite la convergencia y divulgación de mejores prácticas y el conocimiento personalizado. Al volverse colaboradores activos de esta red, las escuelas colombianas de negocio tienen la oportunidad de aprender nuevas formas de pensar y pueden experimentar el beneficio de ver lo que actualmente está pasando con otras escuelas, lo que están aplicando con éxito. Cada miembro de la AACSB entiende que para que una facultad se vuelva mejor, necesita relaciones interinstitucionales y entre pares de valor.

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