Teletrabajo como práctica de Responsabilidad Social Empresarial

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Imagen: Freepik
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Tener una estrategia de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) se ha convertido en un objetivo necesario para las compañías. En este sentido, contribuir de manera activa al mejoramiento social, económico y ambiental desde el ámbito corporativo puede hacerse de diversas maneras.

Una de las formas de la RSE, que ha cobrado gran relevancia en el mundo empresarial, es la de la conciliación a través del teletrabajo. Pero, ¿cuál es la relación entre lo uno y lo otro? Las prácticas laborales que involucran a todos los trabajadores de una organización tienen el poder de influir en el contexto social y ambiental, de manera que el teletrabajo visto desde la RSE tiene la ventaja de contribuir, en cierta medida, al medio ambiente, así como al bienestar de los empleados.

En este contexto se habla de un concepto que está tomando fuerza, y es el de Empresas Familiarmente Responsables (EFR). Se trata de uno de los ejes de la RSE que apuesta por impulsar y gestionar prácticas para conciliar la vida laboral y familiar, más allá de la legislación vigente de cada país.

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Dicho esto, el teletrabajo es una de las tantas formas más comunes de aplicar esta conciliación. Roberto Martínez, director de la Fundación MásFamilia, entidad encargada de asesorar a las empresas en esta materia, explica que antes de tomar la decisión de implementar el teletrabajo en una compañía se debe realizar un diagnóstico para determinar qué parte de la plantilla del personal puede adherirse a estas prácticas y cuál no.

El teletrabajo no tiene que ser necesariamente de forma permanente. Se puede optar por implementarlo solo algunos días de la semana o en ciertos horarios. Por ejemplo, durante el tiempo de lactancia, los días de pico y placa, los días sin carro o ciertas temporadas.

Pero, ¿por qué debería implementarse el teletrabajo en una empresa?

En el marco del cumplimiento de la política de RSE, las organizaciones que implementan el teletrabajo tienen grandes ventajas. Entre estas, la buena reputación que adquiere la marca empleadora, lo que a su vez ayuda a atraer y retener el talento, ya que mejora la calidad de vida de los trabajadores y, por ende, es preferido por una gran mayoría.

En el estudio “El trabajador digital: qué busca y cómo trabaja”, realizado por Citrix en Latinoamérica, se evidenciaron las preferencias de los colombianos por el teletrabajo. Para dicha ocasión, el 62% de estos manifestó que un motivo para dejar su empleo sería conseguir uno que les permitiera trabajar de forma remota.

Otra gran ventaja atribuida a esta práctica es el aumento del rendimiento y la productividad laboral. De hecho, varios estudios señalan que los trabajadores remotos son más productivos que las personas que trabajan en una oficina todo el tiempo.

El estudio más destacado en esta materia es el experimento Work From Home, realizado por el profesor Nicholas Bloom, de la Universidad de Stanford, para el cual se midió la productividad de 16.000 empleados de call center durante 9 meses. El resultado fue que la productividad de los trabajadores remotos aumentó un 13%.

Por otra parte, la reducción de costos también es un factor determinante a la hora de implementar el teletrabajo en una empresa, pues estos tienden a disminuir al tener trabajadores remotos. Por ejemplo, los costos de arrendamiento, servicios públicos, papelería, cafetería, mobiliario de oficina y auxilios de transporte pueden reducirse.

Incluso, hay hipótesis que sugieren que el hecho de que un trabajador esté haciendo sus labores desde la casa, sin necesidad de trasladarse a la oficina, es beneficioso para el medio ambiente, cumpliendo su cuota de RSE. De esta manera, el teletrabajo tiene una repercusión positiva de forma directa en la imagen corporativa.

Aunque evidentemente son múltiples los beneficios que adquieren las empresas al desarrollar estrategias de teletrabajo, “no en todas las compañías se puede poner en marcha el teletrabajo (…). Por ejemplo, en sectores como el industrial, el de construcción y el de servicios, donde se requiere una mayor presencia para la atención al cliente”, explica Martínez.

Además, el teletrabajo es una modalidad que requiere una íntegra confianza de la empresa con el trabajador, ya que de esta manera las jerarquías tradicionales son menos notorias y, por ende, ha de implementarse una forma de seguimiento más adaptada al cumplimiento de objetivos que al desarrollo de ciertas actividades en determinado tiempo.

No obstante, son mayores los beneficios del teletrabajo, tanto para las empresas como para los empleados, que cada vez se convierten en una fuerza laboral más digital.

Este contenido hace parte de la edición Universo TIC de La Nota Económica, en la que encontrará un análisis detallado sobre este sector en el país y otros contenidos de interés. ¡Suscríbase!

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