Personas con más educación son más resistentes a las crisis económicas

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Imagen: Pixabay
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No hay duda de que la educación es un activo invaluable en periodos de crisis e incertidumbre económica. Innumerables estudios dan cuenta de cómo mayores niveles de educación están correlacionados con menores tasas de desempleo y mejores condiciones de vida.

Según datos del Observatorio Laboral para la Educación (OLE), la empleabilidad de un trabajador con posgrado ronda el 93 %, mientras que la tasa de vinculación de uno con solo pregrado llega al 77 %. Así mismo, en promedio, el salario de un recién egresado de posgrado es 2,2 veces el de un recién egresado de pregrado. Como es de esperar, cuanto mayor sea el nivel educativo, mayor será la remuneración salarial. Claro, hay que tener en cuenta que es probable que alguien que se matricule en un programa de especialización, maestría o doctorado ya se encuentre laborando y/o que tenga más experiencia y salario, con lo cual es de esperar que al término de sus estudios el salario devengado sea mayor.

Ahora bien, al margen de las obviedades que surgen del tema, recientes investigaciones han encontrado que los títulos de posgrado tienen una función que no se había estudiado a fondo: reducen los efectos de las crisis económicas en términos de permanencia laboral y, especialmente, volatilidad de ingresos. En pocas palabras, significa que un graduado de posgrado tendrá una mayor estabilidad económica a lo largo de su vida, lo que redunda en mayor bienestar.

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Pero, ¿por qué ocurre esto? Por ahora, los estudios se han centrado en EE. UU., pero las conclusiones derivadas de ellos, manteniendo las proporciones, pueden ser extrapoladas a economías como la colombiana.

Salarios, tendencias y ciclos económicos

Como se mencionó, existe una especie de bono salarial atado a la tenencia de educación posgradual frente a los que no tienen dichos estudios. Con esto en mente, Ran Gu, investigador de la Universidad de Essex, comparó el comportamiento de ese bono salarial en los trabajadores de EE. UU. desde la década de 1970 hasta 2016. Para tener una mayor claridad al respecto, la definición de bono salarial que se usó en el estudio fue la relación entre los salarios de posgrado y los de pregrado.

Con esto, encontró un comportamiento opuesto entre el ciclo económico estadounidense y el mencionado bono. De hecho, el coeficiente de correlación entre las dos series fue de -0,47 y es independiente a la composición de la fuerza laboral (proporción entre posgraduados y solo profesionales).

Lo curioso de este comportamiento es que, cuando la economía va bien, el bono tiende a reducirse. En épocas de recesión, tiende a incrementarse. Lo que es más sorprendente es que la magnitud de la variación del salario de los trabajadores con posgrado es menor que la de los de pregrado. El estudio muestra que ante un aumento del 1 % del PIB real, el salario mediano posgradual se eleva 0,34 % mientras que el de los de pregrado lo hace en 0,58 %. En términos de promedios, el cambio del PIB real implica un incremento del salario medio posgradual del 0,25 % y el de pregrado en 0,85 %.

Visto a la ligera, parecería estos datos van en contra del estudio de programas más avanzados. Sin embargo, esto sería desconocer dos elementos fundamentales. Primero, los salarios promedio de los posgrados son superiores a los de pregrado. De manera que, aunque la variación de estos últimos sea mayor, su base de crecimiento es, en promedio, menor. Poniendo un ejemplo extremo, no es lo mismo un crecimiento del 100 % para un salario de $ 1, que una variación del 10 % para un salario de $ 100.

Segundo, así como el salario medio se incrementa en épocas de bonanza, se deprime en momentos de recesión, en cuyo caso los salarios de pregrado salen peor parados de la coyuntura. El beneficio del posgrado está, precisamente, en la estabilidad de los ingresos, que es lo que hace el llamado bono salarial, pues aumenta cuando hay recesión y disminuye cuando llegan las vacas gordas.

Si bien ya está establecido el comportamiento del bono salarial de los posgrados, todavía no es claro el porqué de esa situación. Como es de esperar, las explicaciones abordan diferentes aspectos, pues la complejidad del mercado laboral y el capital humano dejan poco espacio para que sea una única variable la que determine.

Una explicación tiene que ver con el movimiento coherente entre salarios –no el bono salarial, que es contracíclico– y la actividad económica, que está fuertemente correlacionado con la experiencia en el cargo que se desempeña, lo que se relaciona con la acumulación de capital humano específico y los hace menos flexibles para el mercado laboral. Debido a esto, los contratos que les ofrecen son mucho más estables que los de los trabajadores con solo pregrado.

Así, el título de posgrado funciona como un amortiguador en momentos de crisis económica y, por ende, es una excelente inversión tanto desde el punto de vista microeconómico –se está mejorando la calidad de vida del hogar– y macroeconómico –hogares estables generan consumos más sólidos y mitigan las desaceleraciones–.

Para conocer el panorama de Colombia, lo invitamos a consultar la edición «Posgrados 2019-2020» de La Nota Económica, donde encontrará este análisis completo.

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