Coronavirus podría afectar a más empresas que personas en Colombia

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Mientras que las autoridades se enfocan en la implementación de medidas sanitarias, las empresas intentan buscar remedios y tratamientos para hacer frente a los efectos de la pandemia, cuya expansión afectará, o viene afectando gravemente la salud de sus finanzas, sin que haya medidas claras o contundentes por parte del gobierno.

La caída en los precios del petróleo observada hace cinco años, y la consecuente alza en el precio del dólar, han venido afectando significativamente las finanzas de pequeñas, medianas y grandes empresas de diferentes sectores de la economía nacional. Esto ha llevado a los empresarios a acogerse al trámite de reorganización de pasivos en un volumen sin precedentes, con el objetivo de salvar sus empresas.

Hoy en día, tenemos los mismos dos factores: enfrentamos un dólar aún más alto y una nueva crisis en los precios del petróleo; pero esta vez tenemos que sumarle negocios cerrados, restricciones en viajes y en comercio internacional, reducción en jornadas de trabajo, cierres de ciudades enteras y de fronteras internacionales, incertidumbre generalizada en los mercados, reducción en la oferta de bienes y servicios disponibles, contracción generalizada de la demanda, restricciones a la movilidad, entre los principales efectos que la expansión del coronavirus viene causando, con lo cual, es inminente que mientras las autoridades sanitarias hacen lo suyo para contener la pandemia y recuperar la salud de las personas infectadas, veamos caer miles de empresas y empleos en todo el territorio nacional.

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Cada día recibimos más consultas de empresarios preocupados, porque ven sus expectativas deteriorarse con más fuerza que en cualquier crisis anterior; generalmente hablan de comercios vacíos, recortes de presupuestos y de operaciones por parte de sus clientes, cancelaciones de contratos, proyectos y negocios paralizados, o empiezan a notar que ciertos insumos que necesitan para la producción escasean o han subido de precio de manera desproporcionada.

Por otra parte, además de la crisis del precio internacional de petróleo, ECOPETROL ha anunciado una importante reducción de sus operaciones, generando expectativas de todavía menores ingresos petroleros, lo que dejaría aún más desfinanciado al estado, que tendría que salir a endeudarse para seguir funcionando, mientras se pone en marcha una nueva reforma tributaria que regiría a partir del próximo año, con nuevas cargas para el empresariado nacional.

Los empresarios han empezado a sentir la pandemia directamente en sus finanzas y saben que definitivamente tendrán un impacto negativo, que probablemente lleve la empresa a cuidados intensivos y muchos dudan que se puedan recuperar.  Lo cierto es que, en medio de las medidas tímidas y prácticamente inocuas que en este sentido viene anunciando el gobierno nacional, los empresarios están buscando remedios, de manera desesperada, para la incapacidad inminente de cumplir a tiempo con sus créditos financieros, con los gastos fijos y con los impuestos. Es posible que el coronavirus afecte más empresas que personas en Colombia.

Las empresas cuentan con una capacidad instalada y una infraestructura física y de gestión preparada para un entorno y un tamaño de los negocios; y si bien, pueden contar con cierta flexibilidad, los cambios súbitos observados definitivamente traen efectos negativos, porque los ajustes son costosos y generalmente requieren de tiempo y de inversiones. Los empresarios deben seguir pagando salarios, impuestos, intereses y amortizaciones a capital de sus obligaciones, arrendamientos, y todos los demás costos y gastos fijos; y adicionalmente, deben cumplir con los contratos en ejecución; de tal forma que una distorsión súbita en su estructura de costos o una reducción inesperada de sus negocios causarían fácilmente que la empresa no pueda pagar a tiempo sus obligaciones, generando una situación de insolvencia, a pesar de ser un negocio viable y que se puede recuperar; pero para eso necesita sobrevivir y superar la crisis.

Lo que se debería hacer 

Todo empresario que prevea que enfrentará dificultades para mantener sus gastos, impuestos y créditos al día, debería tener lista la solicitud de inicio del proceso de reorganización de pasivos, como mecanismo para hacer frente a la crisis, proteger los activos productivos, los empleos y recuperar la salud de sus finanzas, evitando así una situación grave que ponga su empresa en peligro de extinción. Hemos visto recientemente entrar al proceso de reorganización empresas como Pedro Gómez y CÍA, Bioenergy (filial de Ecopetrol), el diario El País (de Cali), entre otras cientos de ellas.

El proceso de reorganización de pasivos es una herramienta eficaz que permite a la empresa recuperarse y salir adelante. Los pagos de obligaciones por impuestos como IVA, renta, ICA, impoconsumo, o por créditos bancarios, o de proveedores, entre otros, quedan suspendidos inmediatamente; y la empresa en reorganización y sus activos productivos estarán protegidos de demandas de cobro ejecutivo o coactivo. De esta forma, la empresa podrá utilizar toda su caja para desarrollar sus planes de negocios para recuperarse y así, sobrevivir a los efectos económicos de la pandemia y salir de la crisis, manteniendo los empleos y la unidad productiva. Lo irónico es que, por falta de difusión y de socialización del procedimiento, existen innumerables mitos alrededor del proceso de reorganización de pasivos, todos ellos infundados, que hacen que muchos empresarios le tengan más miedo al remedio que a la enfermedad.

Medidas insuficientes

El gobierno nacional y el Banco de la República deben adoptar medidas de choque que den un fuerte impulso a la economía y a la demanda. Por ejemplo, en Francia se anunció la asunción de créditos, suspensión de impuestos, y la disposición de 300.000 millones de euros para evitar la quiebra de empresas; en Estados Unidos, la Reserva Federal anunció reducción a cero de la tasa de interés para impulsar la economía norteamericana. Pero en Colombia el Banco de la República tiene como principal objetivo controlar la inflación, por lo cual su no es esperable una reducción tan grande en la tasa de interés. Desde la presidencia de la república se han anunciado medidas como ampliación del plazo en el pago de parafiscales y también en el IVA, además de una línea de crédito de Bancoldex por $250.000 millones de pesos para empresas afectadas. Pero pensemos en la situación de un comerciante que decidió hacer uso del plazo y conservar los recursos del IVA para financiarse mientras la crisis; y luego, dentro de unos meses, tiene que pagar ese IVA más el nuevo que haya generado, sin que haya tenido suficiente tiempo para recuperar las pérdidas y estabilizar su negocio; entonces enfrentará las altísimas tasas de interés del Estatuto Tributario y una acción penal por el delito de omisión de agente retenedor; de tal forma que al cabo de unos meses, cuando su negocio esté tocando fondo, tendrá que pagar los nuevos impuestos más los que aplazó y además enfrentar un proceso penal por no tener los recursos para pagarlos. En cuanto a la línea de crédito Bancoldex, seguramente terminará beneficiando a los comerciantes con más recursos o a los menos afectados, ya que no se tuvo en cuenta que la aprobación de estos créditos la realiza un banco de primer piso, que consulta centrales de riesgo y analiza el riesgo del sector, de tal forma que si el comercio está atrasado en sus pagos le negarán el crédito. En resumen, estos recursos llegarán solo a los comerciantes que mantengan recursos suficientes para atender todo su crédito al día, es decir, a los que no los necesitan.

Como una medida preventiva, para evitar la afectación de muchas empresas colombianas por coronavirus, el gobierno debería informar a los empresarios sobre el proceso de reorganización de pasivos como alternativa para conservar la empresa y recuperarse. Muchos comerciantes ni siquiera saben de su existencia o no conocen a fondo sus bondades, ni saben cómo acceder a él; y en la mayoría de los casos, creen en los mitos que se han tejido alrededor del proceso, como, por ejemplo, que perderán la administración de sus negocios, o que existen restricciones que les impedirán hacer uso de la herramienta, lo cual no es cierto. Empresas de todos los tamaños pueden acceder al proceso de reorganización de pasivos si están atrasadas en sus créditos, o si prevén que llegará esa situación. Lo recomendable siempre es actuar cuanto antes y buscar asesoría especializada.

Por: Fernando Bustos
Director de la firma Bustos & Cía. Consultores

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