Lo que el viento se llevó y la pandemia nos dejó

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Así como el título de esta película que deja tragedias, muertes y desesperanza, la pandemia a nivel mundial deja devastadas familias, empresarios y economías a nivel mundial. Pero no todo debe ser negativo, aunque estemos cansados de palabras como “reinventarnos”, sí debemos mirar de manera optimista algunos de los logros (aunque obligados), nos dejó esta situación en términos de consumo e inclusión financiera.

Hace unos años fue una sorpresa la llegada de teléfonos inteligentes, usados solo por aquella población joven o productiva que empezó a requerir estos equipos como medios fundamentales en el desarrollo de sus labores y de comunicación. Sin embargo, el día de hoy se le llaman “nativos digitales” a esa generación, pues de manera intuitiva adquieren un conocimiento abrumador al usar una tableta, celular o portátil, obligando a las siguientes generaciones a usar como condicional (si o si) de la misma forma estos equipos tecnológicos; es interesante ver como los abuelos ahora hacen videollamadas con sus nietos sin ningún problema, los profesores de la tercera edad enseñan a través de internet y algunos ancianos hasta se convierten en youtubers o tiktokers.

Así mismo, esta pandemia de forma progresiva nos ha llevado al uso indispensable de las tecnologías para adquirir productos, pagar servicios públicos por internet y tener una mayor inclusión financiera de toda la población por estos medios evitando al máximo el uso presencial de las oficinas o corresponsales bancarios para realizar algún tipo de transacción.

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Un reciente informe de Asobancaria nos indica que, en los meses de la emergencia económica decretada desde marzo de este año, existen 1,5 millones de usuarios nuevos en diferentes canales financieros, logrando una mayor inclusión financiera que no solo propende por el acceso a toda la población, sino en el uso y tenencia de productos financieros activos, calidad en la prestación como forma de proteger al consumidor financiero y bienestar en el impacto que genera en los usuarios.

Estos logros disminuyen las brechas de la exclusión/inclusión financiera, democratiza el acceso a productos, permite que realicemos pagos sin contacto como las posibilidades que brindan los códigos QR, pagos digitales o PSE, transferencias electrónicas, pago por NFC (todo lo anterior regulado mediante circular 06 de 2019 expedida por la Superintendencia financiera), da mayor cobertura financiera, mejora el uso de los canales financieros, incrementa el uso del e-commerce y por tanto apalanca a los empresarios que también utilizan las nuevas tecnologías para ofrecer sus productos o servicios a través de internet, permite acceder a créditos digitales y hasta abre la posibilidad de invertir a través de instrumentos financieros.

Y así como los abuelos acceden a internet, uno de los propósitos de estos cambios es llegar a adultos mayores, desmitificando la idea de que el dinero es más seguro “debajo del colchón”, pues estos cambios implican renovación digital y generan beneficios como la bancarización, o la incursión de app de tramite simplificado para pagos (como movii, daviplata, nequi) a través de SEDPE y billeteras digitales, las cuales tienen beneficio como exención del 4×1000 o el no cobro de comisión por uso.

Pero todo lo anterior crea un reto significativo para el gobierno y la banca comercial, protegiendo en mayor medida al consumidor financiero, brindando una mejor educación financiera, promoviendo el uso de las tecnologías (TICS) y por ende el acceso a internet y equipos digitales a zonas rurales o población vulnerables (a quienes la señal no les llega o el bolsillo no les alcanza), generar confianza en factores de autenticación de cuentas y por supuesto, protegiendo los datos de los consumidores susceptibles de ser afectados, como el nombre, el numero de cedula y los coditos o claves de acceso a cuentas.

Este reto es institucional, es una oportunidad para garantizar el acceso de toda la población a los diferentes medios digitales y tecnológicos, es una forma de ver con optimismo las consecuencias que nos dejó el Covid-19 y por supuesto, es un llamado a no caer en las formas arcaicas del pasado ni retroceder los espacios ganados, porque tal y como lo expresó Mandela “Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar”.

Por: Tannia Andrea Valenzuela R.

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