Aprovechar la destrucción creativa

0
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

En los últimos tiempos se ha empezado a erigir un manto de duda sobre la pertinencia de la educación superior de cara a las realidades que muestra el mercado laboral y el mundo actual; algo que, en medio de la coyuntura que vive el planeta por cuenta de la pandemia, se ha exacerbado.

Cada vez es más frecuente encontrar voces que indican que no tiene sentido dedicar años y recursos al estudio de carreras, áreas de conocimiento y habilidades que rápidamente quedarán obsoletas. De hecho, expertos en el tema sostienen que incluso el 75 % de las profesiones del futuro no existen en la actualidad y que otras tantas habrán caído en el olvido.

Sin ahondar en el tema, estas afirmaciones llevarían a la conclusión simplista de ¿para qué educarse si lo que se aprende no va a servir a la vuelta de unos años? Sin embargo, los que caen en esa premisa olvidan que este tipo de transformaciones han sido parte de la historia de la humanidad e incluso le han dado forma a la sociedad misma.

-Publicidad-

Ese intercambio entre los obsoleto y lo novedoso no es más que una extensión de la “destrucción creativa” plasmada por Joseph Schumpeter hace ocho décadas. En la medida en que aparezca un nuevo producto, proceso de producción, materia prima, mercado y/o se cree o destruya un monopolio, se dará paso a la innovación y transformación. Algunas cosas desaparecerán y otras llegarán, y, en su momento, estas últimas también serán reemplazadas.

Lo mismo ocurre con la educación. El mundo no es el mismo que el de hace una década, un lustro o, incluso, un año; pero en lugar de ser esta la fuente de la extinción de la educación, no es más el incentivo para fortalecerla y transformarla. Es aquí donde los posgrados están llamados a ser ese facilitador para el ajuste del capital humano frente al proceso de destrucción creativa.

Las especializaciones, las maestrías y los doctorados son necesarios para afinar o crear competencias y habilidades que el mundo empieza a demandar tras haber finalizado una carrera profesional. Los posgrados se han vuelto puentes entre los conocimientos y las bases académicas recibidas durante la formación profesional y las habilidades requeridas para navegar en las aguas que ofrece un planeta más tecnológico y cambiante.

Con seguridad, habrá profesiones que serán inútiles, pero esto no inutiliza al profesional. Los posgrados brindan la oportunidad para mantenerse vigentes. Esto, sin mencionar que el futuro requerirá de trabajadores con educación holística que puedan equilibrar habilidades blandas y duras y que tengan la capacidad de comunicarse con personas totalmente ajenas a su área de acción. En todo esto la educación posgradual está llamada a ser protagonista.

Sin embargo, estas líneas no son una oda ciega a los programas de posgrados. Estos, y las instituciones que los ofrecen, también deben ajustarse al cambio, tanto en las formas como en los fondos. Quizás uno de los pocos aspectos positivos de la pandemia del SARS-CoV-2 es que obligó al planeta a implementar o acelerar los cambios. En el caso de la educación, se forzó a contemplar seriamente el paso hacia la formación virtual de calidad, lo que abre todo un espectro de posibilidades para la oferta y la demanda.

Por: Juan José Escobar Jaramillo
Editor en jefe

Editorial publicado en la edición «POSGRADOS 2020-2021», de La Nota Educativa, una marca de La Nota Económica.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
-Publicidad-