¿Cómo va la inclusión laboral de excombatientes en Colombia?

0
Imagen: EFE
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

La firma del acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las FARC-EP en 2016 trajo una serie de retos para la población en general. Sin duda, uno de los más complejos es la reincorporación de los excombatientes de las FARC-EP a la vida civil en los aspectos económicos, sociales y políticos, brindándoles garantías para retornar a la legalidad y evitar su reincidencia.

No solo el gobierno debe velar por que lo pactado se cumpla. El sector privado, que durante muchos años ha sido afectado por los costos económicos y humanos del conflicto armado interno, también tiene que asumir el compromiso de contribuir a la paz mediante la generación de empleos, el apoyo para la creación de empresas, la inversión en territorios vulnerables y el fomento a la educación.

De modo que el establecimiento de unas políticas claras de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), basadas en la inclusión laboral de excombatientes de las FARC y otros grupos armados que se han desmovilizado en los últimos 18 años, juega un papel fundamental en la reconstrucción del tejido social de Colombia, pues no hay que olvidar que la RSE es el compromiso que asume una empresa para aportar al desarrollo sostenible.

-Publicidad-

Sin embargo, este no es un reto fácil para las instituciones públicas, el sector privado, la sociedad y los mismos desmovilizados. Dos de los mayores obstáculos que existen para la reincorporación de estas personas son la estigmatización y la desconfianza por parte de la ciudadanía.

Si bien es cierto que varias organizaciones están trabajando de la mano de la Agencia para la Reincorporación y la Normalización (ARN) con el objetivo de apoyar la inclusión laboral de los excombatientes en Colombia, la cifra de participación aún es baja.

En la actualidad, solo 650 empresas del país están aliadas con esa entidad en la generación de empleo o apoyo a proyectos de emprendimiento. De estas se destacan compañías como Grupo Éxito, Equion, Sodexo, L’oreal, Coltabaco, Terpel y la Cámara de Comercio de Bogotá, entre otras. Cabe resaltar que una gran parte, especialmente las pymes, se reserva la visibilidad de su gestión por miedo a efectos negativos o estigmatizaciones.

Ahora bien, esto no significa que sean las únicas compañías en el país que están generando oportunidades laborales para los desmovilizados. La mayoría de estas personas se encarga de buscar trabajo por cuenta propia, de acuerdo con información de la ARN.

El problema radica en que regularmente estos empleos, al ser buscados sin la intermediación de la ARN, las agencias públicas de empleo, el SENA y las cajas de compensación, resultan siendo, en gran medida, informales.

Las cifras de la ARN revelan que, desde 2001 hasta abril de 2019, 52.047 excombatientes ingresaron al proceso de reintegración, un periodo de, aproximadamente, seis años y medio en el que las personas desmovilizadas, que no han cometido delitos de lesa humanidad, pueden reintegrarse a la vida social y económica.

De ese número, solo 24.314 (46 %) culminaron el proceso y 6.832 (13,1 %) aún se encuentran realizándolo. De los que ya terminaron, el 25,4 % está ocupado en el sector formal, el 56 % en la informalidad, el 5,5 % está desocupado y el 8,3 % hace parte de la población económicamente inactiva. Respecto a los que siguen en la reintegración, las estadísticas cuentan que la ocupación formal e informal son de 11,9 % y 57, 4 %, respectivamente.

Lo anterior demuestra que más de 20.000 personas que se acogieron, inicialmente, al proceso de reintegración, están por fuera del mismo por diferentes razones. Adicionalmente, en la caracterización de esa población se evidencia el alto nivel de informalidad, que va en línea con la dinámica laboral del país y se convierte en una de las grandes falencias de la inclusión económica y social de los excombatientes.

En el caso de la reincorporación, que hace alusión al proceso de inclusión a la vida social, económica y política de las FARC-EP, tras el acuerdo de paz, las cosas han sido diferentes.

Según el último informe de la ARN, 13.010 personas son objeto de atención del proceso de reincorporación, de las cuales 10.162 (78,1 %) están afiliados a pensión, lo cual da un mayor indicio de formalidad. Si bien es cierto que este no es un factor decisivo para afirmar que un trabajador es formal o informal, sí da un acercamiento aproximado. Se puede deducir que la inclusión de las FARC-EP, resultado del reciente acuerdo de paz, ha sido más positiva que la reintegración, aplicada a otros desmovilizados en años anteriores.

Pese a esto, el desafío para el sector público y privado aún sigue siendo grande en materia de generación de empleos formales. De la misma manera, está pendiente la tarea de sensibilizar e integrar a más organizaciones a los objetivos de la ARN. En el universo de empresas tan amplio que existe en Colombia, es casi inaudito que solo haya 650 aliadas.

Es vital que los líderes empresariales, mediante sus programas de RSE, brinden oportunidades y contribuyan a la reconciliación nacional.

Este contenido corresponde al artículo «Inclusión laboral de excombatientes: Colombia y El Salvador» publicado en la edición «RSE y Cultura Organizacional» de La Nota Económica (Mayo de 2019). 

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
-Publicidad-