Culturas organizacionales y RSE

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Imagen: Freepik
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El tipo de cultura organizacional que caracteriza a una empresa está relacionado con sus acciones en materia de responsabilidad social empresarial. Las compañías más orientadas a las personas son las que mejores resultados exhiben en dicho campo.

Para prosperar a lo largo del tiempo, cada compañía no debe únicamente generar resultados financieros, sino mostrar también cómo contribuye positivamente a la sociedad. Con estas palabras Larry Finn, CEO de BlackRock, exponía a los directivos de su compañía (una de las más grandes inversoras del mundo) la necesidad de revisar los modelos de negocio, y de despertar al hecho de que cada empresa debe tener su fundamento en algo más que los beneficios.

Cada vez cobra mayor importancia en las empresas de todo el mundo, el desarrollo e implementación de la responsabilidad social empresarial (RSE) como parte de la cultura empresarial. Roger Harrison clasifica a esta última en cuatro modelos de acuerdo a la orientación que caracteriza a cada compañía.

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En primera instancia, están las culturas organizacionales orientadas al poder, las cuales tienen como objetivo la competitividad, y en ellas el liderazgo empresarial es su principal vertiente. Esta cultura ve al empleado como quien presta un servicio. Llama a formar grupos de trabajo entre los directivos de área únicamente cuando surgen problemas; fuera de estos incidentes, el trabajo es individual y la información de cada área es privada.

Por otra parte están las culturas orientadas a las normas, en las que es común que se apliquen sanciones a todo el que las infringe. Se apega a los procesos, protocolos y procedimientos para garantizar un funcionamiento correcto, por lo que establecen funciones y responsabilidades muy claras e inflexibles.

También se encuentran las culturas organizacionales orientadas a los resultados, cuyo objetivo es la eficacia y la optimización de los procesos laborales; además, prioriza las metas a corto plazo y fomenta el ahorro de recursos, tanto materiales como humanos. Y por último, se encuentran las orientadas a las personas, las cuales fomentan valores sociales e incitan a la motivación y la creatividad. También procuran un ambiente laboral más incluyente y buscan la satisfacción de los clientes, de los colaboradores y de la sociedad en la que se desenvuelve la organización.

Enfoque hacia las personas, una apuesta acertada

Si una empresa desarrolla modelos de cultura empresarial orientados al poder, a las normas o a los resultados, va a ser más propensa a dejar de lado la RSE, mientras que si adopta el enfoque orientado a las personas será más factible que adelante acciones con el fin de impactar positivamente a sus grupos de interés.

Tener una cultura organizacional que ponga a las personas antes que al poder, las normas o los resultados, va de la mano con lo que se conoce como la “teoría stakeholder” del economista y empresario alemán, fundador de Foro Económico Mundial, Klaus Schwab quien a comienzos de los años 70 del siglo pasado exponía que las empresas deberían servir a todas sus partes interesadas, no solamente a sus accionistas. Por ello los empleados, proveedores y las comunidades en la que operan las compañías, se convierten en factores clave a la hora de desarrollar las actividades empresariales.

Este tipo de cultura, que ha sido un incentivo para la consolidación de la RSE, ha sido apropiada por importantes empresas a nivel mundial, y más que una tendencia, se ha convertido en el camino a seguir. Según Forbes, las empresas que el año anterior lideraron el top de RSE a nivel mundial fueron el grupo LEGO, Natura, Microsoft, Google y Disney.

La compañía danesa que encabeza la lista se caracteriza por su enfoque de sostenibilidad ambiental y el beneficio generalizado que este trae consigo. Por ejemplo, desarrolla piezas hechas a base de plantas y hace grandes inversiones en parques eólicos en el viejo continente. Otro ejemplo que resalta es el de la empresa tecnológica de Bill Gates, que ocupa el tercer puesto, y en esta se destaca la ambición de llegar a cero emisiones de CO2 en sus procesos al 2023, gracias al uso de energía procedente de fuentes 100 % renovables y la ejecución de planes sin residuo.

Por su parte, el gigante del entretenimiento que ocupa el quinto lugar, se destaca por sus programas de conservación del agua, vida saludable, el voluntariado corporativo, el manejo de desechos y la disminución de emisiones de carbono. Todos estos aportes en RSE son reflejo de sus culturas organizacionales enfocadas a las personas, pues han incorporado en sus objetivos empresariales las necesidades del entorno y no solamente las de sus inversionistas. En Colombia, según el informe de Merco del año anterior, Bancolombia, Grupo Nutresa, Alpina, Sura y Bavaria fueron empresas que lideraron el ranking de las 100 mejores en RSE en el país.

Más allá de la imagen corporativa

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), señala que en Latinoamérica hay una coincidencia respecto a la causa principal por la que las empresas incorporan políticas de RSE: fundamentalmente por razones de imagen corporativa. Esto dista de la verdadera intención que debe perseguir la implementación de dichos programas: el bienestar general y el fomento de externalidades positivas.

La entidad señala que la RSE se presenta de manera más natural dentro de las grandes empresas, pues sus estructuras de gestión son más desarrolladas, lo que les permite introducir en sus cuentas la medición de las variables sociales y ambientales de su negocio. Además, el suministro de información es más homogéneo, algo que facilita el monitoreo de los programas.

El desarrollo y la implementación de la RSE a partir de la cultura empresarial, cobra mayor vigencia e importancia en la actualidad, dado que los clientes internos y externos han aumentado sus niveles de exigencia en esta temática.

Es importante que las empresas, tanto grandes, como medianas y pequeñas, asimilen que el crecimiento económico de dichas compañías no puede, ni debe reñir con la sostenibilidad, por lo que implementar en ellas una cultura organizacional orientada a las personas es clave para el progreso integral (empresarial, social y medio ambiental). Además, al edificar este tipo de cultura en las organizaciones se logra también mejorar la imagen de las mismas, atrayendo con ello más inversionistas, además de captar y retener mejor talento humano, por lo que es una apuesta ganadora desde todo punto de vista.

Artículo publicado en la edición «RESPONSABILIDAD SOCIAL», de La Nota Económica.

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