Enfermedades mentales: la prevención es más eficaz y económica que sus tratamientos

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Imagen: Freepik
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De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de las enfermedades mentales se originan antes de los 14 años por múltiples causas; sin embargo, la mayoría de los casos no se detectan ni se tratan. Asimismo, con respecto a la carga de morbilidad entre los jóvenes, la depresión ocupa el tercer lugar, mientras que el suicidio es la segunda causa de muerte, entre los 15 y 29 años.

En efecto, la salud mental se ha convertido en uno de los temas urgentes para las autoridades, y no solo por las pérdidas de vida de la población mundial, sino por la carga económica que esta situación trae para los países. Para Jorge Alberto Aldás Gracia, director general del Instituto Colombiano del Sistema Nervioso – Clínica Montserrat, este es un asunto que debe ponerse sobre la mesa cuanto antes para dejar la estigmatización a un lado, prevenir daños mayores y hallar una solución que garantice la calidad de vida.

1. ¿Cuál es el panorama de las enfermedades mentales en Colombia?

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Desde el año 2000, aproximadamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) envió una alerta de que la carga -como ellos lo mencionan- de las enfermedades mentales iba creciendo significativamente en el mundo; de hecho, más rápido que cualquier otra.

Hasta ese momento, las enfermedades que más carga o peso económico ocasionaban en los países eran las cardiovasculares; pero, en la actualidad, las mentales crecieron en casi seis puntos porcentuales (16 %), según la OMS. Esto ha generado muertes, enfermedad y ausentismo laboral y escolar en todo el mundo.

De esas enfermedades mentales, las que más vienen creciendo son los problemas de depresión, alcohol y droga, siendo estos los principales causantes de muerte. En Colombia, la última encuesta de salud mental de 2015 arrojó dos cifras importantes: en general, el 5 % de la población estaría afectada por depresión, y más o menos un 40 % de las personas entre los 18 y 65 años en algún momento de su vida tiene problemas mentales.

Aunque Colombia ha dado pasos importantes para mejorar la atención en salud mental, tenemos múltiples desafíos, como un déficit muy grande de profesionales en el tema, programas precarios para poblaciones migrantes y desplazadas, así como la falta de medidas preventivas y que mejoren la calidad de vida de las familias vulnerables.

2. ¿Quiénes son los más afectados, generalmente?

Eso también viene cambiando en el mundo. Antes del año 2000 la depresión y la adicción al alcohol y las drogas afectaban más a la población adulta, sobre todo entre los 20 y los 30 años. Pero, hoy en día, cada vez crece la población juvenil que sufre por estos problemas de depresión y de consumo, y son, básicamente, los adolescentes entre los 12 y 18 años.

Aunque las cifras difícilmente superarán a las de los adultos, se debe hacer un esfuerzo para prevenir y proteger a los jóvenes, ya que el suicidio aumenta cada vez más en el mundo.

3. ¿Qué otros tipos de trastornos mentales son poco comunes y difíciles de detectar como enfermedad?

Uno que afecta y que no es tan fácil de detectar es la ludopatía o la adicción al juego. Lo más común es lo que vemos en las calles, en los casinos, por ejemplo; pero, hoy en día, con la tecnología a la mano, las personas ya no deben desplazarse, sino que desde su celular o computador pueden hacer apuestas todo el tiempo.

Otro trastorno poco común es la cleptomanía. Son personas que roban en diferentes lugares por impulso y no porque realmente lo necesiten. Ese problema también afecta a una población pequeña y es muy difícil de ver; normalmente se les cataloga solamente como delincuentes.

Como la población afectada por esta enfermedad no es mucha, casi nadie lo nota, pero son personas que suelen terminar en líos judiciales o estigmatizados, pero se les podría ayudar. Por otra parte, uno de los problemas difíciles de detectar es la afección mental por problemas en la infancia, pero, sobre todo, en poblaciones vulnerables. Por ejemplo, si un niño de estratos cinco y seis tiene algún problema en el colegio, pues fácilmente accede a una consulta con el terapista o psicólogo; sin embargo, un menor pobre, con problemas académicos y que esté en zonas muy alejadas, simplemente se estigmatiza como mal estudiante y no hay forma de llevarlo a que lo vea un profesional que atienda sus problemas de desarrollo.

Lo mismo sucede con los niños de poblaciones vulnerables que tienen problemas de hiperactividad. Suelen pasar desapercibidos y no se atienden.

4. ¿Cómo suelen originarse estas enfermedades?

Cualquier enfermedad mental es biopsicosocial. En todas las áreas tiene algo que ver lo biológico, que se refiere a lo hereditario y a cómo funciona nuestro organismo; y lo psico, que indica cómo funciona nuestra personalidad y cómo afrontamos la vida, el estrés y lo que nos rodea.

Por ejemplo, un factor que tiene Colombia y que agrava la salud mental es el conflicto armado. Nuestro país tiene una población muy grande afectada por esto. Además, actualmente, tenemos un problema del que casi nadie quiere hablar, que es la salud mental en la población migrante venezolana.

Entonces, por lo general, afecciones como la depresión tienen muchos orígenes. Hay muchos factores que influyen, como la crianza, su entorno, los logros, la carga genética y las redes sociales, entre otros.

5. ¿Cuáles son los principales tratamientos para esta población afectada?

Las personas que atienden este tipo de problemas son los psicólogos, los médicos generales y los especialistas, es decir, los psiquiatras y los neurólogos. A veces, los terapistas ocupacionales suelen atender más a la infancia.

Generalmente no se hace un abordaje preventivo, que sería lo ideal, sino que las personas llegan a consulta por una crisis muy grave o porque llevan mucho tiempo padeciendo alguno de estos problemas. A ellos se les evalúa su historia de vida, sus síntomas y la información de su red social. Luego, se hace un diagnóstico y se somete al paciente a un tratamiento, que más allá de estar basado en medicación, debe ser biopsicosocial. Así, la persona puede recibir ayuda en diferentes áreas, como sus relaciones interpersonales y su trabajo.

Las enfermedades mentales son crónicas. Nosotros no abordamos una depresión, una psicosis o un trastorno de ansiedad para curación, sino para manejar la crisis y llevar un tratamiento a largo plazo que ayude a que la enfermedad no estrese a la persona y no siga incidiendo en su vida.

Ese es uno de los líos de nuestro sistema de salud. La gente piensa que la ayuda es simplemente la formulación de un antidepresivo y un buen consejo, pero el tratamiento debe ser planeado a largo plazo.

Lo ideal es que la sociedad haga más abordajes preventivos. Es más difícil y costoso el tratamiento, pero es más eficaz y económica la prevención.

En el Instituto tenemos atención telefónica y presencial las 24 horas, en el número telefónico 2596000 o en la calle 134 No. 17-71, en Bogotá.

6. ¿Cuáles son las principales señales que indican que una persona está en riesgo de sufrir una enfermedad mental?

Teniendo en cuenta los más comunes, como la depresión y la adicción, los niños suelen tener un cambio llamativo en su comportamiento, ya que empiezan a aislarse, encerrarse en su cuarto y descuidar su presentación personal y su rendimiento escolar. Generalmente, esta población tiene dificultad para prestar atención o adaptarse a la separación de su mamá cuando van al colegio, por ejemplo.

Los adolescentes, por su parte, suelen consumir alcohol o drogas. Sin embargo, cuando los padres sorprenden a sus hijos en estas prácticas suelen agredirlos o estigmatizarlos, pero, por el contrario, deben ser ayudados y evaluados.

Los adultos también muestran cambios. Por ejemplo, comienzan a rechazar la compañía de sus seres queridos, duermen mal o ingieren menores cantidades de comida. A todos ellos no debemos rechazarlos o agredirlos por sus cambios; animémonos a hablar para ayudarlos.

7. ¿Cómo actuar en caso de tener a una persona cercana que sufra algún trastorno mental?

Uno de los mayores problemas de la atención en salud mental es que la gente generalmente no recurre a este porque hay mucho desconocimiento y estigma. Entonces, lo más importante es generar movimientos sociales o familiares que mitiguen el sentimiento de vergüenza.

Si uno tiene un familiar o amigo con un aparente problema mental, lo ideal es que esta situación pueda ser dialogada, sin estigmatizarlo como un asunto de culpas o pena, con el fin de impulsarlo a buscar ayuda profesional. Además, la sociedad debe entender que la salud mental es necesaria, que puede afectar mucho a la población y que nadie está exento de sufrir una afección de este tipo.

8. ¿Cómo influye una enfermedad de este tipo en la vinculación laboral?

Tradicionalmente, la salud mental también ha sido estigmatizada por las empresas, ya que piensan que es mejor no tener trabajadores con estas enfermedades. Aunque en los países en desarrollo hacen leyes para que las organizaciones reciban personas con discapacidad física, se quedan un poco cortos en la creación de iniciativas que reduzcan el estigma y promuevan la contratación de personas con alteraciones mentales.

Lo ideal sería que la sociedad se educara más y que entendiera que este tipo de problemas es común y requiere atención. No es un peligro ni un problema tener a un empleado con depresión, que requiera ir a consulta y reciba medicación.

9. ¿Cómo está trabajando el instituto para atender los casos de bullying en la población joven?

Desde hace unos años, el Instituto Colombiano del Sistema Nervioso creó un programa específico infantojuvenil que cubre todas las etapas, desde la preventiva hasta la más crítica.

Tenemos programas de apoyo de promoción y prevención para los problemas más comunes que aquejan a nuestra población, como el bullying y los problemas de desarrollo, cognitivos o de autismo. Asimismo, el instituto participa directamente en investigaciones importantes.

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