Inteligencia colectiva en las organizaciones

0
Imagen: Freepik
Want create site? Find Free WordPress Themes and plugins.

La inteligencia colectiva les otorga a las empresas la oportunidad de aprovechar las capacidades que tienen todos los integrantes de un equipo al fomentar el aprendizaje grupal. Sin embargo, hay que balancear las variables clave para su desarrollo. El equilibrio y la temporalidad son fundamentales para lograrlo.

Todas las organizaciones, grandes o pequeñas, no son entidades elementales, sino un cúmulo de operaciones al interior de ellas. En este sentido, el resultado de una empresa termina siendo la suma de múltiples factores, esfuerzo y trabajo de todos los relacionados directa o indirectamente con ella.

Quizás la piedra angular de toda empresa es su capital humano; incluso los procesos más automatizados y tecnológicos requieren la intervención del factor trabajo para hacerlas funcionar. Desde el mantenimiento básico de la infraestructura y los activos de una compañía hasta las tácticas y estrategias de operación, pasando por la estructura organizacional, dependen del factor humano.

-Publicidad-

Es por esto que, como se ha mencionado en ediciones anteriores, dentro de las principales habilidades laborales que se requerirán en el futuro o que ya se necesitan, está la solución de problemas complejos, pensamiento crítico, manejo de personal, inteligencia emocional, negociación, juicio y toma de decisiones, flexibilidad cognitiva y coordinación con otros.

Sin embargo, sondeos recientes en EE. UU. indican que el 50 % de los gerentes de contratación tiene problemas para encontrar aspirantes con habilidades de comunicación y el 30 % sostiene que los candidatos no tienen lo que se requiere para el trabajo en equipo. Esto, en contraste con el 20 % que afirma no encontrar trabajadores con las suficientes capacidades analíticas y matemáticas.

Tal realidad es preocupante. Si bien es cierto que se vive en un mundo cada vez más tecnificado, el mercado laboral demanda más empleados con habilidades no cognitivas. De hecho, estudios de The Hamilton Project encontraron que mientras los requerimientos de habilidades matemáticas avanzadas habían crecido un 5 % frente al promedio de la década de 1980, las referentes a habilidades blandas, como las sociales y de servicio, lo hicieron en 16 y 17 %, respectivamente.

Por supuesto, no es sencillo encontrar en un solo aspirante o trabajador todas las características ideales, si es que se logra hallar. ¿Quiere decir esto que las empresas están condenadas a operar por debajo de su potencial?

Obviamente, la respuesta es un rotundo no. Aunque la aproximación evidente para combatir estas falencias es la de contratar a cada colaborador para actividades específicas según sus fortalezas – por esto hay diferentes departamentos y áreas al interior de las empresas-, esto no será suficiente en el futuro. La interrelación y la comunicación entre diferentes disciplinas, áreas de trabajo y características personales serán cada vez más necesarias y, para ello, las habilidades blandas asociadas a ellas.

Es aquí donde el término “inteligencia colectiva” hace su aparición. Sin entrar en embrollos técnicos ni psicológicos, este hace referencia a la capacidad de individuos independientes para trabajar como si fueran un solo organismo o entidad gracias a su cooperación y coordinación.

Esto permite que un equipo de trabajo integre todos los recursos y procesos a su disposición, sea más flexible al cambio y desarrolle un nivel de desempeño consistente sin importar las tareas a ejecutar. Así, el todo se vuelve más que la suma de sus partes y los resultados siguen el mismo camino.

Aunque no es un concepto nuevo -sus primeras descripciones son de hace más de un siglo-, vale la pena refrescar la memoria para que las empresas recuerden o descubran las ventajas de su aplicación. Quizás este sea un elemento a considerar dentro de muchas compañías en un momento tan difícil e incierto como el que se vive en la actualidad, pero antes de sacar conclusiones apresuradas, tampoco hay que olvidar que no todo lo que brilla es oro.

Aprendizaje grupal

En cuanto a la inteligencia colectiva, lo primero que hay que destacar es que no se trata de cantidad per se. No basta con reunir a un grupo de personas en un mismo lugar o bajo un mismo proyecto para construirla. Sin la comunicación ni cooperación adecuadas las ganancias colectivas no serán evidentes.

En este sentido, la inteligencia colectiva requiere de un balance con lo que se conoce como diversidad cognitiva. Estudios recientes han identificado que este aspecto es fundamental para que al interior de los grupos de trabajo se acelere el proceso de aprendizaje y, por esta vía, se incremente la inteligencia del grupo.

En general, hay tres tipos de estilos cognitivos, según la forma en que cada individuo percibe y analiza la información que recibe: verbales, visualizadores espaciales y visualizadores de objetos. Los primeros, como su nombre lo indica, toman estrategias de análisis verbal cuando procesan la información; los segundos, procesan las imágenes de forma analítica, analizando sus partes; los terceros, también son visualizadores, pero analizan los objetos de una forma global.

Esto puede resultar un poco confuso, pero, para aterrizar estas caracterizaciones, vale decir que los abogados, historiadores y periodistas, por ejemplo, tienden a estar en el primer grupo; los ingenieros y matemáticos, en el segundo; y los artistas, en el tercero. Sin embargo, esto no quiere decir que no pueda haber individuos que compartan dos de estas categorías, con lo cual se convierten en lo que los investigadores han llamado “facilitadores de grupo”.

La idea detrás de esto es que los grupos de trabajo tengan diversidad en sus individuos para que puedan aprovechar las fortalezas de cada uno de ellos, incrementar el aprendizaje grupal y la inteligencia colectiva.

Pero tener grupos diversos no es suficiente para lograrlo. La comunicación y la confianza son elementos fundamentales para que se logre alcanzar mayores niveles de inteligencia colectiva. De hecho, es posible que grupos menos diversos tengan mejores resultados de desempeño que uno diverso.

Esto se debe a que, normalmente, los grupos diversos inician con conocimientos segmentados y un limitado conocimiento común. Esto dificulta los procesos de decisión y el aprendizaje colectivo. Por eso, es fundamental trabajar en dos frentes: la confianza y la comunicación.

Los equipos de trabajo, sin importar lo diversos que sean, deben poder confiar en los individuos que los conforman. En este sentido, las empresas deben trabajar en reducir los discursos de “ellos contra nosotros” (rivalidades entre las áreas de mercadeo e ingeniería, por ejemplo) que se presentan en algunas ocasiones. Poca coordinación y cooperación -elementos clave de la inteligencia colectiva- habrá en un grupo de trabajo si sus integrantes ven como contrincantes a los demás. Esto puede requerir de reentrenamiento de habilidades blandas para ejecutivos y mandos medios y de todo un plan organizacional.

En un grupo de trabajo se puede aprovechar la fortaleza de los mencionados “facilitadores de grupo”. Ellos son capaces de mediar entre los demás estilos cognitivos y facilitar la toma de decisiones y ejecución de tareas. Con esto, se empieza a compartir el conocimiento que cada integrante tiene, se promueve el aprendizaje grupal y se desarrolla un equipo más inclusivo y con mayor inteligencia colectiva.

Evitar los excesos

Superados los obstáculos de comunicación y confianza, podría pensarse que más es mejor cuando se habla de diversidad cognitiva. Sin embargo, esto no es completamente acertado.

Las investigaciones han encontrado que la inteligencia colectiva sigue el principio de la productividad marginal decreciente frente a los estilos cognitivos. A medida que una organización añade más diversidad a sus grupos de trabajo, la inteligencia colectiva del equipo se incrementa, pero esto solo ocurre hasta cierto punto, pues demasiada diversidad mina esas ganancias.

El porqué de esto tiene que ver, precisamente, con la comunicación y coordinación. Cuando se supera el punto óptimo de diversidad de estilos cognitivos, es más difícil que los integrantes del grupo se coordinen con la visión y el conocimiento de los demás.

La idea de promover la inteligencia colectiva en los grupos de trabajo es generar, además, una coordinación implícita en un equipo de colaboradores heterogéneo, es decir, que los grupos desarrollen la capacidad de actuar como si fueran uno solo, sin necesidad de comunicar explícitamente cada decisión o paso a seguir. Esa coordinación implícita es más sencilla de desarrollar en grupos homogéneos donde todos comparten el mismo tipo de conocimiento y, por ende, tienen ideas similares de lo que debe hacerse en cada situación.

En el caso de los grupos con mayor diversidad de estilos cognitivos, la idea es que con el tiempo se llegue a desarrollar un tipo similar de coordinación, pero, para ello, es necesario que esa diversidad no sea excesiva, al menos a corto plazo, cuando apenas se está empezando a introducir el concepto en la organización o el grupo se crea para realizar un proyecto específico.

Ahora bien, esto no quiere decir que no se puede tener una inteligencia colectiva en grupos más grandes. Lo que esto sugiere es que, con el tiempo, es posible ir incrementando la diversidad colectiva en los grupos de trabajo a medida que estos se vuelven más inclusivos y homogéneos en su coordinación y conocimiento (aprendizaje de grupo).

La tarea de los ejecutivos y gerentes, encargados de formar estos equipos de trabajo para desarrollar inteligencia colectiva, es, precisamente, entender el balance necesario de estilos cognitivos en cada momento y grupo. No es una tarea fácil, pero las ganancias de hacerlo son innegables.

Artículo publicado en la edición «RESPONSABILIDAD SOCIAL», de La Nota Económica.

Did you find apk for android? You can find new Free Android Games and apps.
-Publicidad-