- Estudiantes de colegios públicos se están formando en tecnología, inteligencia artificial, programación, análisis de datos; además de adquirir competencias socioemocionales y ocupacionales, gracias a un modelo de alianza público-privada desarrollado por la organización de educación tecnológica Crack de Code
- La iniciativa ya está presente en 13
departamentos, 59 municipios y 171 colegios, donde ha beneficiado a 36.524
estudiantes quienes al terminar el bachillerato ya cuentan con herramientas para empezar un primer trabajo, garantizando así un mejor futuro para su vida y el de sus familias
Cuando Juan Camilo Rivera comenzó a aprender tecnología en la escuela normal superior del distrito de Barranquilla, no imaginaba que esos conocimientos podrían llevarlo mucho más lejos de las aulas. Juan Camilo Rivera hizo parte del programa Más Educación Más Innovación de la Alcaldía de Barranquilla y encontró en el programa de empleabilidad de Crack The Code una oportunidad para combinar formación, ingresos y experiencia laboral. Actualmente cursa un técnico laboral con el respaldo de Olímpica, empresa que lo patrocina durante su proceso de formación. Mientras estudia, recibe un apoyo económico equivalente al 70% de un salario mínimo, lo que le permite concentrarse en su aprendizaje y avanzar en su preparación para el mundo laboral.
Al finalizar esta etapa de formación, Juan Camilo pasará a la fase de prácticas con la empresa patrocinadora, donde recibirá el 100% de un salario mínimo. Para él, la oportunidad representa mucho más que un primer acercamiento al mundo laboral: significa poder estudiar, generar ingresos y adquirir experiencia al mismo tiempo.
“Para mí esta oportunidad es muy valiosa, porque me permite estudiar, generar ingresos y ganar experiencia al mismo tiempo. Siento que a este tipo de oportunidades les falta que se conozcan más y quiero contar mi experiencia para que más jóvenes se animen a postularse”, cuenta Juan Camilo. Nada de esto hubiera sido posible sin el trabajo articulado entre alcaldía, sector privado y el programa de Crack de Code, que hoy se implementa en 171 colegios públicos del país.
Historias como esta son las que están detrás de la apuesta de Crack The Code, una organización de educación tecnológica, que desarrolla en Colombia un modelo innovador de alianza público-privada para llevar formación tecnológica a estudiantes de colegios públicos y convertir la inteligencia artificial, la programación y el análisis de datos en herramientas para construir nuevas oportunidades.
“Este tipo de historias son las que le dan sentido a todo el modelo. Un computador por sí solo no cambia la vida de un joven. Lo que puede cambiarla es lo que ese joven aprende a hacer con la tecnología y las oportunidades que logra conseguir a partir de ese conocimiento”, afirma María Vélez, fundadora de Crack The Code.
A través de acuerdos de colaboración con alcaldías y gobernaciones, el programa ya está presente en 13 departamentos, 59 municipios y 171 colegios, beneficiando a 36.524 estudiantes en Colombia.
La tecnología como puerta de entrada a la movilidad social
“Durante años, cerrar la brecha digital significó principalmente llevar computadores y conectividad a los colegios. Hoy, frente al crecimiento acelerado de la inteligencia artificial y la transformación del mercado laboral, el desafío es mucho mayor: lograr que los jóvenes aprendan a utilizar la tecnología para crear, resolver problemas, desarrollar proyectos y acceder a oportunidades de estudio, empleo o emprendimiento”, insiste María Vélez.
La demanda de talento con conocimientos en inteligencia artificial, datos y programación está creciendo en diferentes sectores de la economía. Sin embargo, no todos los jóvenes tienen las mismas posibilidades de acceder a estas herramientas y desarrollar esas competencias.
Es precisamente allí donde Crack The Code identifica una oportunidad de movilidad social: llevar las habilidades que están definiendo el futuro del trabajo a los estudiantes que históricamente han tenido menos acceso a ellas.
“Estamos frente a una oportunidad enorme. La inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para nivelar la cancha de oportunidades, pero tenemos que lograr que no sea exclusiva de quienes pueden pagar una educación especializada. Queremos que un joven de un colegio público también pueda aprender a crear con IA, analizar datos, desarrollar una página web y, sobre todo, entender cómo esas habilidades pueden ayudarle a construir su futuro”, explica Vélez.
La organización ha movilizado recursos privados que han permitido donar 4.288 computadores de última generación para fortalecer los espacios tecnológicos de colegios públicos. Pero la intervención comienza mucho antes de entregar un computador. Crack The Code evalúa las condiciones de cada institución para determinar qué necesita: computadores de escritorio o portátiles, UPS, conectividad y otros elementos necesarios para que las salas puedan convertirse en verdaderos espacios de aprendizaje.
“La pregunta no es cuántos computadores entregamos. La pregunta es qué puede hacer un estudiante después de recibir ese computador y tener la oportunidad de aprender. Ahí es donde realmente empieza la transformación”, señala Vélez.
La formación está dirigida a estudiantes de 9.º, 10.º y 11.º y contempla 80 horas anuales obligatorias dentro del currículo escolar. El programa busca preparar a los y las jóvenes para desenvolverse en el mundo laboral, fortaleciendo las competencias digitales esenciales para acceder a oportunidades de generación de ingresos, empleo, becas y formación.
El currículo integra conocimientos en inteligencia artificial, programación y análisis de datos, junto con formación en emprendimiento y preparación para el empleo, con el propósito de que los estudiantes no solo aprendan a utilizar la tecnología, sino que puedan convertir estas habilidades en oportunidades concretas para su futuro.
El cambio también empieza con los profesores
La transformación no se limita a los estudiantes. Los docentes de cada colegio reciben 40 horas de formación al año, con el objetivo de transferir capacidades y dejar una base instalada dentro de las instituciones educativas. La meta es que, progresivamente, los profesores puedan apropiarse del currículo, las herramientas digitales y las metodologías hasta estar en capacidad de desarrollar las clases de manera autónoma.
Durante las sesiones participan un docente presencial de la institución y un docente virtual especializado en tecnología, mientras la plataforma permite hacer seguimiento a la asistencia, las tareas, la interacción y el desempeño de cada estudiante.
El programa también incorpora Pixie, un asistente docente basado en inteligencia artificial que acompaña a los estudiantes en la resolución de problemas y los guía paso a paso sin entregar directamente las respuestas.
De acuerdo con las mediciones de Crack The Code, los estudiantes participantes registran 16,4% más en las calificaciones de Matemáticas en las pruebas Saber 11 frente a estudiantes que no hacen parte del programa, un 6,3% más en la transición hacia la educación superior, un 16,9% más de conocimiento en tecnología y 50% más de claridad sobre dónde y cómo buscar trabajo. Además, estudiantes egresados del programa han logrado acceder a oportunidades de práctica en empresas como Olimpia, Serfinanza, Bancolombia y Davibank, entre otras empresas, demostrando cómo el desarrollo de sus habilidades digitales puede abrirles nuevas oportunidades de inserción laboral desde el colegio.
Barranquilla: una experiencia que crece
Uno de los ejemplos más importantes de esta transformación está en Barranquilla, donde el programa comenzó en 2024 con 3.300 estudiantes en siete colegios. En 2025 llegó a 8.000 estudiantes en 21 instituciones y para 2026 alcanza 13.500 estudiantes en 51 colegios.
La experiencia muestra cómo esta alianza entre el sector público, empresas privadas y organizaciones especializadas puede pasar de una intervención puntual a convertirse en una estrategia de ciudad para preparar a los jóvenes frente a los cambios del mercado laboral.
El modelo también se implementa actualmente en territorios como Antioquia, Cali, Tolima, Medellín, Soacha y Leticia, entre otros.
Esa es la apuesta de Crack The Code: que la educación pública pueda convertirse también en un punto de partida para la innovación, la productividad y la movilidad social, y que la inteligencia artificial, los datos y la tecnología sean herramientas disponibles para todos los jóvenes que quieran construir con ellas un futuro diferente.
“Si queremos hablar realmente de movilidad social, tenemos que hablar de acceso a las habilidades que van a definir el futuro. Nuestro desafío es que un joven, sin importar dónde nació o en qué colegio estudió, pueda tener las herramientas para utilizar la tecnología, abrirse oportunidades y decidir qué quiere hacer con su vida. Queremos que la historia de Juan Camilo se repita en todos los municipios y ciudades de Colombia”, concluye María Vélez.
Sobre Crack The Code
Crack The Code es una organización de educación tecnológica que busca democratizar el acceso a habilidades digitales y preparar a niños, niñas y jóvenes para los desafíos del mundo académico y laboral. En alianza con gobiernos, empresas y fundaciones, desarrolla programas de formación en inteligencia artificial, programación, desarrollo web y análisis de datos, combinando tecnología, aprendizaje práctico y acompañamiento docente. Su modelo busca que los estudiantes pasen de ser consumidores de tecnología a convertirse en creadores capaces de desarrollar soluciones, resolver problemas y generar nuevas oportunidades para su futuro. Actualmente, la organización ha alcanzado a más de 59.000 estudiantes en la región y tiene presencia en 17 países.