La actualización de los estándares GRI sobre anticorrupción, competencia y política pública refleja nuevas expectativas sobre transparencia, gestión de riesgos y confianza en los mercados.
La calidad de la información empresarial y la transparencia en la gestión de los impactos económicos están adquiriendo un papel cada vez más relevante para la competitividad y la confianza de los mercados. Esta evolución quedó reflejada en la segunda fase de actualización de los estándares de Global Reporting Initiative (GRI) sobre anticorrupción, competencia y política pública, enriquecida con los aportes de reguladores, representantes del mercado financiero, empresas y especialistas peruanos.
Las mesas de diálogo desarrolladas en el país pusieron de relieve una expectativa creciente por contar con información empresarial más útil, comparable y trazable, que permita comprender con mayor claridad cómo las organizaciones gestionan sus impactos económicos y su conducta empresarial, para fortalecer la gestión de riesgos, mejorar la toma de decisiones y consolidar la confianza entre empresas, inversionistas, autoridades y mercados.
La actualización incorpora avances relevantes en tres ejes que reflejan la evolución de las expectativas sobre la conducta empresarial:
- Anticorrupción (GRI 205): refuerzan la prevención y la anticipación de riesgos emergentes, como el abuso de datos digitales y el uso indebido de intermediarios, promoviendo reportes con mayor nivel de detalle sobre la gestión de estos riesgos.
- Competencia (GRI 206): amplían el enfoque hacia la transparencia en las prácticas de mercado y la prevención de conductas que puedan distorsionar la competencia, incorporando dinámicas propias de los mercados y plataformas digitales.
- Política Pública (GRI 415): fortalecen la transparencia sobre la participación empresarial en asuntos públicos, promoviendo la coherencia entre las posiciones institucionales, las actividades de incidencia y los compromisos de sostenibilidad.
Andrea Pradilla, Directora de GRI para América Latina, dijo:
“La conversación ya no es solo qué reportan las empresas, sino cómo operan y toman decisiones. Hoy se espera que expliquen cómo previenen riesgos, gestionan sus impactos y actúan en entornos cada vez más complejos. La transparencia bien gestionada permite anticipar riesgos y fortalecer la confianza. América Latina, además de adoptar estándares globales, puede aportar a su evolución desde su experiencia en integridad, competencia y relacionamiento entre los sectores público y privado.”
Luis Carlos Ortiz, del Grupo de Investigaciones de Soborno Transnacional y otros Delitos de la Superintendencia de Sociedades de Colombia, afirmó:
«Los estándares de transparencia y gobierno corporativo se están consolidando como herramientas clave de autorregulación. No solo fortalecen la gestión empresarial, sino que también facilitan la supervisión por parte de las autoridades y contribuyen a la integridad y la confianza en los mercados.»
Mery Angélica Mantilla, Directora de Compliance en Martínez Quintero Mendoza González Laguado & De La Rosa, destacó:
«La corrupción puede entenderse como una distorsión de la competencia para obtener ventajas indebidas. Por ello, su comprensión exige una visión integral que conecte impactos económicos, dinámicas de poder y riesgos de sostenibilidad.»
En conjunto, las perspectivas recogidas durante las mesas de trabajo desarrolladas en Colombia y Perú, evidencian una evolución en la forma de entender la transparencia empresarial: más allá del ejercicio de reporte, la información sobre impactos económicos y conducta empresarial adquiere un valor creciente para los mercados y sus distintos actores como un elemento estratégico que fortalece la toma de decisiones, la confianza y el desarrollo sostenible.
Tras el cierre del período de comentarios públicos, GRI analiza los aportes recibidos en Colombia, Perú y el resto de la región andina para consolidar la versión final de los estándares GRI 205, GRI 206 y GRI 415, cuya publicación está prevista para el cuarto trimestre de 2026.
Aunque los nuevos estándares aún no han sido emitidos oficialmente, las discusiones desarrolladas durante el proceso anticipan una evolución en las expectativas del mercado. Empresas, inversionistas y reguladores demandarán mayor consistencia sobre la forma en que las organizaciones previenen riesgos, gestionan sus impactos económicos y demuestran coherencia entre sus compromisos públicos y su actuación. Conocer desde ahora los principales cambios permitirá a las organizaciones comprender mejor este nuevo escenario y avanzar en su preparación frente a las futuras exigencias de transparencia e integridad empresarial.