El empleo no asalariado creció 2,9 % frente a diciembre de 2025, mientras el asalariado cayó 0,8 %. El cambio refleja un mercado en el que las trayectorias profesionales son cada vez menos lineales.
El mercado laboral colombiano está mostrando una transformación que va más allá de las cifras de desempleo. Mientras la ocupación continúa creciendo, también cambian las formas en que las personas construyen su trayectoria profesional.
A mayo de 2026, la ocupación nacional creció 3,2 % anual, según el Banco de la República. Pero el comportamiento por posición ocupacional fue diferente: frente a diciembre de 2025, el empleo no asalariado aumentó 2,9 %, mientras el asalariado disminuyó 0,8 %. El Banco señala que la mayor dinámica de la ocupación durante lo corrido del año se concentra precisamente en el segmento no asalariado.
El dato no significa que los colombianos estén abandonando masivamente el empleo tradicional. Sí muestra que el trabajo no asalariado, que incluye, entre otros, contratistas y trabajadores independientes, está teniendo un mayor dinamismo dentro del mercado laboral.
Para Andrés Díaz-Granados, cofundador de T-mapp, esta transformación también está cambiando la manera en que los profesionales entienden su carrera. “La carrera profesional ya no necesariamente se construye de manera lineal. Una experiencia puede aportar conocimiento, criterio y capacidades que después se convierten en valor en otra compañía, otro sector o incluso en un proyecto propio. Por eso, más que pensar únicamente en el siguiente cargo, los profesionales deben preguntarse qué capacidades están construyendo para mantenerse relevantes en el mercado”.
La evolución también se refleja en los ingresos. De acuerdo con el Banco de la República, a mayo de 2026 los ingresos laborales reales por hora aumentaron 21,1 % anual para los trabajadores asalariados y 15,3 % para los no asalariados. El Banco advierte que estos resultados también pueden estar relacionados con cambios en la composición del empleo y en las horas trabajadas.
Esto plantea una lectura diferente sobre lo que significa construir una carrera. No se trata únicamente de acumular años en un mismo cargo, sino de desarrollar capacidades que puedan trasladarse de una organización a otra y mantenerse vigentes frente a los cambios del mercado.
A esto se suma la transformación tecnológica. El Barómetro Global de Empleos en IA 2026 de PwC encontró que las habilidades requeridas en los trabajos más expuestos a inteligencia artificial están evolucionando al doble de velocidad que en los empleos menos expuestos. En los cargos junior con mayor exposición a IA, además, es siete veces más probable encontrar requisitos de habilidades tradicionalmente asociadas con posiciones senior.
“Hoy el valor de una trayectoria no está solamente en cuánto tiempo una persona permaneció en una posición, sino en lo que aprendió, los problemas que resolvió y su capacidad para enfrentar escenarios nuevos. Las empresas necesitan talento que pueda evolucionar al mismo ritmo que evolucionan los negocios”, agrega Díaz-Granados.
Sin embargo, el crecimiento del trabajo no asalariado también plantea desafíos. En Colombia, el 54,6 % de las personas ocupadas estaba en condición de informalidad entre mayo y julio de 2026, según el DANE. En centros poblados y zonas rurales dispersas, la cifra llegó al 83,2 %.
Por eso, la discusión sobre el futuro del trabajo no pasa simplemente por elegir entre ser empleado o independiente. El desafío está en construir trayectorias que permitan combinar ingresos sostenibles, aprendizaje, protección social y oportunidades de crecimiento.
Para las empresas, esto supone mirar el talento más allá de la experiencia acumulada en un cargo específico. Para los profesionales, significa entender que una carrera puede estar compuesta por diferentes etapas, organizaciones y experiencias.
En un mercado laboral que cambia con mayor velocidad, la pregunta ya no es únicamente dónde trabajará una persona, sino qué será capaz de hacer después.