Análisis de mercado de Thadeu Dos Santos, director regional de Infinox para LATAM.
Los precios del oro avanzaron el viernes y se encaminan a poner fin a dos semanas consecutivas de pérdidas, apoyados por la caída de los precios del petróleo. Sin embargo, el metal continúa dentro de su rango reciente de negociación.
Los precios del crudo retrocedieron después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmara que Washington no intensificará las tensiones con Irán antes de las elecciones de mitad de mandato del próximo mes, mientras que Teherán indicó que pronto presentará a Estados Unidos propuestas transmitidas a través de intermediarios.
La caída de los precios de la energía podría moderar las preocupaciones inflacionarias y aliviar la presión sobre los rendimientos de los bonos, proporcionando cierto apoyo al oro. Sin embargo, una recuperación más sostenida probablemente requeriría nuevos avances en las negociaciones y señales más claras de normalización de las condiciones de navegación a través del estrecho de Ormuz.
El contexto de tasas de interés sigue siendo desafiante y deja al oro vulnerable a nuevas presiones vendedoras. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense se estabilizaron tras la caída del jueves, aunque permanecen elevados, después de que el gobernador de la Reserva Federal Christopher Waller señalara que probablemente será necesario un mayor endurecimiento monetario, manteniendo abierta la posibilidad de una subida de tasas en diciembre. Las preocupaciones fiscales también mantienen los rendimientos a largo plazo cerca de máximos de varias décadas.
La presión no se limita a Estados Unidos. El gobierno japonés ha señalado que no se opondría a un mayor endurecimiento monetario por parte del Banco de Japón, mientras que los mercados siguen esperando otra subida de tasas del BCE antes de finales de año y el riesgo político en Francia mantiene elevados los costos de financiación en Europa.
La demanda subyacente ofrece un importante contrapeso, respaldada por entradas récord en ETFs durante el tercer trimestre y por las continuas compras de los bancos centrales. Esta demanda podría amplificar cualquier recuperación si los rendimientos comienzan a caer, al tiempo que ayudaría a limitar la magnitud de nuevas caídas si las condiciones monetarias se mantienen restrictivas.
De cara al futuro, los datos de inflación de Estados Unidos de la próxima semana podrían representar la principal prueba para los rendimientos y para el oro. El anterior informe de inflación subyacente sorprendió a la baja, pero la inflación general y la subyacente se mantuvieron en el 3,4% y el 2,4%, respectivamente, todavía por encima del objetivo de la Fed.
Nuevas señales de moderación de las presiones sobre los precios podrían reducir las expectativas de un mayor endurecimiento monetario y empujar los rendimientos a la baja, creando un entorno más favorable para el oro. Por el contrario, una inflación persistente reforzaría el actual contexto de tasas de interés y dejaría al metal expuesto a nuevas presiones vendedoras.