Hablar de integridad, transparencia y Compliance en voz alta, y entre quienes lo viven todos los días, no siempre se da con la frecuencia que debería. Por eso, el pasado miércoles 14 de octubre, el Hotel Marriott de Bogotá se convirtió en punto de encuentro para más de 150 participantes de cuatro países en el 1.er Congreso Internacional de Integridad, Transparencia y Compliance, organizado por Risks International.
Es un congreso que nace de la necesidad de reunir a líderes del sector para entender que la integridad, la transparencia y el Compliance no son tarea de un solo cargo ni de una sola área, sino de todos. Así lo resume Mariano Sánchez, CEO de Risks International, en la apertura: “La integridad comienza cuando lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos caminan en la misma dirección. Y eso aplica para todos, porque cada uno cumple distintos roles: presidentes, gerentes, analistas, oficiales de cumplimiento, empleados, empleadores, estudiantes o simplemente empresarios, y al mismo tiempo hijos, hermanos, sobrinos, nietos, padres o abuelos. En todos esos roles, tanto en lo público como en lo privado, hace falta ética e integridad”.
Fue un día de conferencias, paneles, un workshop práctico y mucho networking, y dejó ideas que vale la pena llevarse a la oficina. Estas son algunas de ellas.
Por qué nos corrompemos: la mirada de la sociología
Jorge Andrés Amézquita, Ph.D. en Derecho Penal por la Universidad de Barcelona, parte de una pregunta: ¿Por qué nos corrompemos? En su presentación, plantea que la corrupción es un mal endémico y que, como cualquier enfermedad, su tratamiento empieza por un buen diagnóstico. Por eso propone diez pistas para entender cómo se origina, entre ellas que el delito se aprende, que el entorno influye en lo que consideramos correcto o incorrecto, y que solemos justificar lo que hacemos mal para quedar bien con nuestros propios principios.
Dos ideas de su presentación:
- La norma prohíbe, pero la cultura también debe disuadir. Lo legalmente prohibido no siempre se ve como incorrecto en la sociedad, y cuando el entorno no reacciona, la «picardía» termina viéndose como ingenio.
- Las grandes faltas suelen empezar con pequeñas excusas. Frases como «todo el mundo lo hace», «es un regalo muy pequeño», «siempre se ha hecho así» o «si no lo hago yo, lo hará otro» son el primer paso de una conducta que luego se normaliza.
Su propuesta para las organizaciones es ponerle atención a lo pequeño. Eso significa estar pendientes de:
- Las excusas que se repiten entre las personas.
- Las pequeñas faltas del día a día que ya se volvieron normales, como un conflicto de interés menor sin declarar.
- Las señales de la cultura que avisan que algo no anda bien, cómo ignorar alertas o no cumplir los procedimientos internos.
Para actuar a tiempo, plantea conocer bien a las personas que se vinculan a la organización, contar con canales de denuncia que permitan ver cómo está la cultura y responder siempre de forma coherente, para corregir las desviaciones y no normalizarlas.
Es lo que siempre se recalca desde Risks International: la necesidad de conocer a las contrapartes, a aquellos que estamos vinculando en nuestras organizaciones. En este contexto, la debida diligencia juega un papel sumamente importante, al igual que los canales de denuncia anónimos; espacios donde quienes hacen parte de la organización puedan denunciar irregularidades sin miedo a represalias.
El cerebro en el cumplimiento: ¿Por qué justificamos lo que sabemos que está mal?
La neurociencia llegó al congreso de la mano de Salomón Andión, panameño y consultor en neurociencia cognitiva y conductual. En su presentación parte de una pregunta: ¿Somos realmente racionales? Su respuesta es que muchas de nuestras decisiones se toman en cuestión de segundos, y que después buscamos razones para justificarlas.
Para explicar por qué personas que conocen perfectamente las reglas terminan justificando decisiones que saben que están mal, recurre a la disonancia cognitiva: cuando lo que hacemos choca con lo que creemos, buscamos la salida más cómoda, y muchas veces esa salida es cambiar la historia que nos contamos. Así aparecen perfiles que cualquier oficial de cumplimiento reconocerá.
Tipologías:
- El que racionaliza: «todos lo hacen».
- El burocrático: «solo seguía órdenes».
- El eufemista: «no es un soborno, es un regalo corporativo».
- El sesgado: «ya sabía que este cliente era riesgoso, pero necesito la comisión».
Otra idea de su presentación es que la presión también cuenta. El estrés constante y el agotamiento ético pueden debilitar el control racional, por eso propone cuidar al equipo de cumplimiento con pausas antes de decisiones de riesgo, espacios informales para hablar de casos difíciles sin miedo al castigo y un cambio de mirada: pasar de «el cumplimiento me vigila» a «el cumplimiento me protege».
También presenta un estudio con 30 oficiales de cumplimiento de Panamá. Sus resultados llaman la atención: el 65 % afirma que existe una presión implícita para «doblar las reglas» con el fin de alcanzar objetivos, y el mismo porcentaje siente que la carga de cumplir múltiples regulaciones compite con su capacidad de pensar la ética de forma más amplia.
Instrumentos que existen, decisiones que fallan
Juan Carlos Cuadra, experto peruano en prevención de la corrupción y control interno, parte de una pregunta que él mismo se hace después de años de trabajo en prevención: ¿Cómo es posible que organizaciones con mecanismos de prevención sigan presentando irregularidades?
Para responderla, plantea un caso: una organización que se creía preparada (código de ética, matriz de riesgos, debida diligencia, capacitaciones) necesita contratar con urgencia a un proveedor tecnológico. La evaluación del proveedor identifica un posible conflicto de interés, pero el plazo aprieta. Se aprueba la contratación con la idea de resolver la alerta después, y la alerta queda sin resolver. Meses más tarde, la revisión del expediente encuentra que la señal estaba ahí desde el principio.
Lo que deja el caso es el riesgo del falso confort: la sensación de estar protegidos por el simple hecho de tener herramientas. Los instrumentos son necesarios, pero la prevención se juega en cada decisión. Entre las ideas de su presentación:
- Una organización con capacidad preventiva sabe anticipar, advertir, decidir, dejar trazabilidad y aprender.
- Funciona cuando hay liderazgo coherente que respalda los controles incluso bajo presión, una cultura que permite expresar dudas, personas con capacidad y autoridad para actuar, e instrumentos integrados a la gestión.
- Usar los instrumentos de prevención también protege a quien decide, porque evita asumir después responsabilidades ante auditorías o fiscalizaciones.
La pregunta con la que cierra es de esas que conviene llevarse a la oficina: ¿Qué decisiones estamos tomando hoy para desarrollar una organización con verdadera capacidad preventiva?
Ética, transparencia y supervisión: lo que dejaron los paneles
El primer panel del día, «La ética es un valor transversal en el individuo, las corporaciones y los Estados», estuvo integrado por mujeres: Juanita Ospina como moderadora, junto a Martha Nelly Rojas Giraldo y Adriana Gómez Barajas. La conversación deja una reflexión muy interesante y es que, la ética empieza en una decisión personal, pero necesita organizaciones y Estados que la respalden. Una realidad que demuestra que la integridad no es un concepto abstracto, sino una práctica cotidiana donde las reglas claras, la rendición de cuentas y el buen ejemplo desde el liderazgo son la única garantía para blindar la reputación y el valor de las instituciones.
En el panel de Transparencia y Ética conformado por, Paola Camargo como moderadora, el General (r) Juan Carlos Buitrago, Cristian Barrera, y Camilo Enciso, Fundador Instituto Anticorrupción y Red Latinoamericana de Cumplimiento, quien pone el foco en una situación que viven muchos oficiales de cumplimiento: una alta dirección que no se toma en serio la función antilavado y anticorrupción. Para él, el oficial debe insistir y hacer entender por qué su trabajo es relevante, y si aun así la junta no se compromete, lo mejor es dar un paso al costado. El panel también aborda cómo la creatividad, el análisis de datos y los sistemas ayudan a tomar mejores decisiones y a aplicar modelos de riesgo efectivos. Lo que se deriva de esto es que el cumplimiento no puede sostenerse solo desde el oficial: necesita una alta dirección que lo respalde.
El panel de preguntas y respuestas con las superintendencias reunió a Juan Guillermo Aguilar, de la Superintendencia Financiera; Caterine Benítez Cárdenas, de la Superintendencia de la Economía Solidaria; y Carlos Eduardo Montañez Peralta, experto del sector salud, con Vanessa Bedoya como moderadora. Según la moderadora, las reflexiones que quedan giran en torno a mirar qué conductas se toleran y cuáles se premian dentro de las organizaciones, entender que la integridad empieza en la alta dirección y que el oficial de cumplimiento necesita respaldo real, supervisar con proporcionalidad y con enfoque en riesgos, ir más allá de las listas restrictivas en la debida diligencia y mantener la coherencia entre lo escrito y lo ejecutado.
En los tres paneles hay un punto en común: la ética no depende solo de tener controles, sino de que alguien decida actuar y de que la organización le dé respaldo para hacerlo.
El marco regulatorio y el riesgo penal del oficial de cumplimiento
El congreso trajo al escenario el tema normativo. Juan Carlos Otero, expresidente de la Unidad de Información Financiera de Argentina entre 2021 y 2024, repasa en su presentación cómo funciona una evaluación mutua del GAFI y GAFILAT y qué cambió en Argentina durante la cuarta ronda: una reforma legal amplia (Ley 27.739) que actualizó el marco penal y preventivo, sumó nuevos sujetos obligados, como los proveedores de servicios de activos virtuales, y creó un registro centralizado de beneficiarios finales. El resultado fue un informe aprobado en octubre de 2024 sin lista gris. De cara a lo que viene, recuerda que la quinta ronda acorta el tiempo entre evaluaciones a cerca de seis años, frente a los diez de las rondas anteriores, así que la mejora tiene que ser continua. Para Colombia, cuya próxima evaluación está prevista para 2029, es una referencia útil.
Para cerrar la jornada, Juan Pablo Rodríguez, presidente de Rics Management, aborda un tema que puede inquietar a muchos y que poco se discute, y es: la responsabilidad penal del oficial de cumplimiento. Su punto de partida es una pregunta provocadora: ¿Puede el incumplimiento de una obligación administrativa convertirse en la prueba de la comisión de un delito? Su tesis es que el riesgo penal no depende de que exista una regulación administrativa. Para analizarlo, repasa cómo se estructura un delito (conducta, tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad) y conceptos como el riesgo permitido, el principio de confianza y la posición de garante, que pesan a la hora de determinar hasta dónde llega la responsabilidad de quien cumple esta función. Su mensaje: si el negocio crece, el control debe crecer; si no, lo que creció fue el riesgo.
Lo que queda después del primer congreso
Si hay una idea que atraviesa estas charlas, es que el cumplimiento no se mide solo por la cantidad de políticas escritas, sino por la calidad de las decisiones que una organización es capaz de tomar bajo presión. Y esas decisiones las toman personas, con sesgos, incentivos y miedos, pero también con las ganas de hacer lo correcto.
De un evento como este no solo nos llevamos conocimiento. También quedan conversaciones, preguntas que siguen dando vueltas y contactos con colegas que enfrentan los mismos retos. Durante la jornada, incluso, un muro invitaba a los asistentes a escribir qué significa para ellos la transparencia y el Compliance, y esa es quizás la mejor muestra de lo que se busca: que cada persona se haga la pregunta. En RISKS INTERNATIONAL creemos que participar y crear estos espacios debería hacerse de forma constante, porque la integridad no se construye en un solo día de conferencias, sino con conversaciones que se sostienen en el tiempo y con decisiones que se toman a diario en cada organización.
Desde ya, en Risks International anunciamos la segunda edición de nuestro congreso, la cual llegará con una agenda académica aún más robusta, destacados ponentes internacionales y nuevos espacios de networking de alto impacto.
Si no pudo acompañarnos en este primer encuentro, lo invitamos a estar atento a nuestros canales oficiales para conocer las próximas fechas y asegurar su cupo con anticipación. ¡Nos vemos en el 2.º Congreso Internacional para seguir transformando la cultura del Compliance y la integridad en la región!
Por: Luisa Caicedo