El almacenamiento inadecuado, la acumulación de materiales combustibles y las quemas de residuos requieren especial atención ante los riesgos ambientales de la temporada seca.
Entre junio y agosto de 2026, Colombia registró 438 incendios y más de 7.000 hectáreas de cobertura vegetal afectadas, según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). En este contexto, la gestión de los residuos empresariales cobra relevancia como parte de las estrategias de prevención de riesgos ambientales.
ATICA señala que las organizaciones deben revisar qué residuos generan, cómo los almacenan y qué alternativas utilizan para su aprovechamiento, tratamiento y disposición final, especialmente durante periodos de altas temperaturas y baja humedad.
Almacenamiento y manejo, claves para prevenir riesgos
La acumulación prolongada de materiales, las quemas y el almacenamiento inadecuado pueden aumentar los riesgos ambientales durante las temporadas secas. Los residuos peligrosos (RESPEL), por su parte, requieren condiciones específicas de manejo, tratamiento y disposición, de acuerdo con sus características y las obligaciones ambientales aplicables.
“La gestión de residuos debe dejar de verse únicamente como el último paso de un proceso productivo. Para las empresas, también representa una oportunidad para prevenir riesgos, identificar materiales con potencial de aprovechamiento y fortalecer sus procesos de cumplimiento ambiental”, señala ATICA.
ATICA gestionó más de 515.000 toneladas de residuos en 2025
Durante 2025, ATICA gestionó 515.099 toneladas de residuos. Según cifras suministradas por la compañía, el 18,8 % correspondió a residuos aprovechados, el 8,2 % a procesos de valorización, el 78,7 % recibió tratamiento especializado y el 2,5 % fue destinado a disposición final.
Estas cifras ilustran la diversidad de alternativas de gestión, aunque es importante identificar desde el origen cuáles materiales pueden recuperarse y cuáles requieren tratamiento especializado. La separación en la fuente, las condiciones de almacenamiento y la trazabilidad son factores que ayudan a determinar el destino de los residuos y a evitar que materiales aprovechables pierdan su potencial de recuperación.
El panorama climático exige mantener la prevención
El IDEAM ha advertido que el fenómeno de El Niño podría prolongarse hasta comienzos de 2027. Ante este escenario, las empresas que manejan grandes volúmenes de residuos deben prestar especial atención a las condiciones de almacenamiento, evitar las quemas y garantizar rutas de gestión acordes con las características de cada material.
ATICA recomienda que las organizaciones revisen cinco aspectos de su gestión:
- Generación: ¿Qué residuos producimos y en qué cantidades?
- Almacenamiento: ¿Los conservamos en condiciones adecuadas?
- Aprovechamiento: ¿Qué materiales pueden recuperarse o valorizarse?
- Residuos especiales y peligrosos: ¿Reciben el manejo y tratamiento que requieren?
- Trazabilidad: ¿Sabemos cuál es el destino final de los residuos después de entregarlos?
En medio de las altas temperaturas y la amenaza de incendios, una gestión adecuada de los residuos contribuye a fortalecer la prevención de riesgos ambientales, el cumplimiento de las obligaciones empresariales y el aprovechamiento responsable de los recursos.