El sector financiero será clave para lograr la protección al medio ambiente y la reducción de gases de invernadero.
Como parte de la lucha contra el cambio climático, varios países alrededor del mundo, incluyendo Colombia, han estado trabajando en fomentar su compromiso con acciones concretas desde distintos sectores para proteger al medio ambiente. En el país, la Superintendencia Financiera se ha empeñado en implementar estrategias para la utilización de alternativas que promuevan el ejercicio de actividades desde el sector financiero encaminadas a las alternativas Ambientales, Sociales y de Gobierno (ASG).
Con la publicación de la hoja de ruta Hacia el enverdecimiento del sistema financiero colombiano, este camino logra implementar estrategias para que la sostenibilidad se incorpore dentro del ADN del sector financiero. Su objetivo es desarrollar e incentivar las finanzas verdes y cambio climático a partir de 5 categorías: taxonomía verde; innovación financiera; data; métricas e información; y la incorporación de los asuntos ASG y herramientas de medición y supervisión de riesgos climáticos y de la naturaleza.
“Será fundamental que los participantes del sector financiero se informen sobre cómo implementar las alternativas ambientales, sociales y de gobierno dentro de sus estrategias generales, pues las entidades financieras implementarán los aspectos ASG en las evaluaciones de riesgo sobre sus potenciales deudores o prestamistas” recomendó el Socio de la firma CMS Rodríguez-Azuero, Daniel Rodríguez.
La taxonomía verde es un sistema de calificación para actividades económicas y activos que servirá como canal de comunicación para que los inversionistas y diferentes actores del sector público y privado puedan identificar las inversiones verdes y sostenibles, facilitando el cumplimiento de adquirir compromisos y estrategias en materia ambiental.
Mediante la circular 018 de 2021, la Superintendencia Financiera estableció el nuevo Sistema Integral de Administración de riesgos que obligará a las entidades del sector financiero a evaluar los riesgos ambientales a los que pueden estar expuesta la capacidad de pago de los deudores de las compañías o proyectos.
El Departamento Nacional de Planeación estima que se requerirán aproximadamente 3,1 billones de pesos anuales para lograr reducir los gases de efecto invernadero, para lograr esto es indispensable contar con la colaboración de grandes y pequeñas empresas. La intención de la Superintendencia Financiera es además desarrollar progresivamente hojas de ruta particulares para otros sectores, a partir de las necesidades que surjan en relación con el ecosistema de finanzas verdes.
“De acuerdo con estimaciones económicas sobre los recursos que deberían destinarse para atender la lucha contra el cambio climático, en los años siguientes se requerirían entre 3 y 5 billones de dólares anuales, para el cumplimiento de tratados y acuerdos globales, como el Protocolo Verde y el Pacto Global de la ONU” Añadió la Asociada Camila Posada, de CMS Rodríguez-Azuero.
Los actores del sector financiero serán claves para que esta iniciativa por el cuidado del medio ambiente sea exitosa. Por eso, el sector financiero juega un papel fundamental en la asignación de recursos para cumplir con los compromisos del financiamiento climático y la biodiversidad.