Con más de $43,6 billones en facturas registradas a julio de 2026, la infraestructura digital de la
factura electrónica adquiere una nueva dimensión para la gestión del capital de trabajo y la liquidez
empresarial.
En un entorno en el que mantener el capital de trabajo bajo control es determinante, las áreas de tesorería, finanzas y compras en Colombia enfrentan un doble desafío: optimizar su propia liquidez y, al mismo tiempo, preservar la salud financiera de sus proveedores.
Los procesos manuales y las fricciones en la gestión de las cuentas por pagar pueden afectar la
eficiencia de toda la cadena de suministro. Para responder a este desafío, la gestión de facturas electrónicas está evolucionando hacia modelos de Supply Chain Finance y confirming, en los que la información asociada a una obligación comercial puede conectarse con alternativas de financiación para los proveedores. Así, una empresa puede mantener sus condiciones de pago mientras un proveedor puede anticipar el cobro mediante una entidad financiadora.
“La factura electrónica ya es parte de la operación cotidiana, pero su verdadero valor estratégico
está en la información que genera. Cuando esos datos se integran a una plataforma digital, la
gestión de cuentas por pagar deja de ser un trámite operativo y se transforma en una estrategia
de liquidez para toda la cadena”, explica Oscar Mauricio Moreno, CEO y cofundador de F&M
Technology y miembro de la junta directiva de ASOFACE.
Infraestructura tecnológica y escala de mercado
La dimensión de esta oportunidad se refleja en la evolución del ecosistema colombiano. A julio de
2026, RADIAN registraba 1.200.284 facturas por $43,6 billones, de las cuales 1.132.356 habían sido
endosadas por un valor de $37,1 billones, según el Consolidado de cifras del Sistema de Factura
Electrónica de la DIAN. Estas cifras dimensionan la escala alcanzada por la factura electrónica y el
peso de su circulación como título valor dentro de las alternativas de liquidez empresarial.
Esta infraestructura se articula también con 13 sistemas de negociación y 34 proveedores
tecnológicos, que facilitan la conexión entre los distintos participantes y soportan la circulación y
negociación de la factura electrónica como título valor.
En este escenario, la tecnología actúa como una capa conectora entre el sector real y el financiero.
Plataformas como eBill Factoring, desarrollada por F&M Technology, participan como habilitadores
tecnológicos de programas de confirming y factoring, conectando empresas pagadoras y sus
proveedores con cerca de 17 entidades financieras y fondeadores encargados de estructurar y
desembolsar los recursos.
La incorporación de Inteligencia Artificial en procesos como el onboarding digital permite
automatizar la vinculación de actores, reducir carga operativa y facilitar la integración con los
sistemas ERP de las compañías.
De la operación manual a la estrategia de cadena El Supply Chain Finance, y particularmente los programas de confirming, están adquiriendo mayor relevancia al evolucionar desde mecanismos para anticipar el pago de facturas hacia ecosistemas digitales en los que participan empresas pagadoras, proveedores, factores y sistemas empresariales.
La evolución beneficia a ambas partes: los proveedores acceden a alternativas de financiación más
ágiles para gestionar su flujo de caja, mientras los compradores fortalecen su cadena de
abastecimiento y gestionan de manera más eficiente su capital de trabajo.
“El reto de las organizaciones es conectar la información de sus obligaciones comerciales con las
necesidades de liquidez de sus proveedores y la capacidad de desembolso de los financiadores. Los
aliados tecnológicos permiten escalar estos modelos desde un entorno digital y transformar una
operación comercial en una herramienta para gestionar la liquidez de toda la cadena”, concluye
Moreno.