El fin de las Golden Visa en España, previsto para abril de este año, refleja una tendencia creciente de revisión de estos programas en Europa. Sin embargo, a pesar de las especulaciones asociadas a estos regímenes, es importante distinguir entre programas que efectivamente contribuyen a los problemas señalados, como la crisis habitacional y la especulación, y aquellos que redirigen las inversiones extranjeras hacia sectores no saturados y que, por el contrario, están en crecimiento y necesitan incentivos.
De acuerdo con Renato Martins, CEO de Martins Castro abogados: “El programa de Golden Visa en Portugal es un ejemplo de esto, al priorizar sectores productivos en lugar de contribuir a la especulación inmobiliaria. Cuando están bien estructurados, los programas de Residencia por Inversión (Golden Visa) son herramientas estratégicas que dinamizan economías envejecidas, combaten el invierno demográfico europeo y atraen capital cualificado hacia sectores clave, como la tecnología, la innovación e incluso la cultura”.
En España, el fin de los Golden Visa fue anunciado con suficiente antelación para incluir un período de vacatio legis, permitiendo que los inversores que presenten solicitudes antes de la entrada en vigor de la ley puedan beneficiarse de las condiciones actuales. Esta seguridad jurídica transversal a la Unión Europea asegura que las inversiones ya realizadas o en fases finales no se vean afectadas por el cambio legislativo.
En cuanto a los futuros inversores, la realidad es que los ingresos generados por los Golden Visa en España demuestran que el programa ya no era de los más atractivos. En 2023, se registraron 3.273 solicitudes, con una inversión total de 2.518.022.613 €, mientras que en 2024 solo se presentaron 342 solicitudes, alcanzando un total de 255.742.472 € de capital extranjero invertido. Estas cifras muestran una caída significativa en la demanda y relevancia del programa, y como tal, el redireccionamiento hacia otros programas con condiciones más alineadas con las exigencias e intereses de los inversores ya había comenzado antes.
Inevitablemente, el fin de este programa en España plantea preguntas sobre el futuro de estos programas en la Unión Europea. Sin embargo, a pesar de la creciente presión para limitarlos o eliminarlos, Hungría lanzó en 2024 un nuevo programa de Golden Visa, y otros países de la UE mantienen estos programas activos.
Entre ellos, Portugal se destaca como el ejemplo más evolucionado, atractivo y duradero, gracias a las modificaciones adaptativas que ha implementado para responder a los cambios en las necesidades, eliminando la opción inmobiliaria y dirigiendo las inversiones hacia sectores productivos que promueven un crecimiento económico sostenible.
“Estos modelos, cuando son repensados y adaptados a los tiempos actuales, permiten la creación de empleo cualificado, aumentan los ingresos fiscales y, sobre todo, viabilizan una inmigración indispensable en Europa: una inmigración cualificada que enriquece el tejido social y económico sin sobrecargar los servicios público”, afirma Martins.