En Colombia, las pequeñas y medianas empresas (pymes) no son simplemente unidades productivas: son el reflejo de la tenacidad, la creatividad y la capacidad de adaptación de millones de emprendedores. En cada rincón del territorio, desde talleres familiares hasta startups tecnológicas, las pymes sostienen la economía con una fuerza silenciosa pero decisiva.
Más que negocios: generadoras de impacto social
Las pymes no solo dinamizan el mercado, también transforman comunidades. Al ofrecer oportunidades
laborales en zonas rurales y urbanas, contribuyen a reducir la pobreza y la desigualdad.
Según un informe del Departamento Nacional de Planeación, las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) son actores estratégicos en el crecimiento de la economía, la transformación del aparato productivo nacional y el mejoramiento de la posición competitiva del país. Además, las Mipymes contribuyen a reducir la pobreza y la inequidad, al ser alternativas de generación de empleo, ingresos y
activos para un gran número de personas.
Innovación con propósito
Contrario a lo que se piensa, la innovación no es exclusiva de las grandes corporaciones. Las pymes colombianas han demostrado una notable capacidad para reinventarse, digitalizarse y adaptarse a los nuevos retos. Un ejemplo de ello es RISKS INTERNATIONAL, una empresa que ha logrado posicionarse como referente en servicios de cumplimiento, ética empresarial y prevención de riesgos. Su enfoque en
soluciones inteligentes y humanas demuestra que el tamaño no limita el impacto.
Retos que exigen visión
A pesar de su importancia, las pymes enfrentan desafíos estructurales: acceso limitado al crédito, baja formalización, y escasa articulación con cadenas de valor. La reciente herramienta “Pymes 2025”,
presentada por la Superintendencia de Sociedades busca visibilizar estas brechas y ofrecer datos que
orienten políticas públicas más efectivas. El reto está en convertir esa información en acciones concretas
que fortalezcan su competitividad.
El futuro se construye desde lo local
En un contexto global incierto, las pymes emergen como pilares de estabilidad. Su capacidad de generar
empleo, adaptarse a los cambios y mantener vínculos cercanos con sus clientes las convierte en actores
estratégicos para el desarrollo sostenible. Apostar por ellas no es solo una decisión económica: es una
apuesta por un país más equitativo, innovador y resiliente.