Por Nubia Velasco, profesora titular Facultad de Administración – Universidad de los Andes
En mi experiencia trabajando con instituciones médicas, he visto cómo procesos que parecen simples pueden convertirse en verdaderos cuellos de botella. La programación de turnos, la asignación de rutas para atención domiciliaria o el mantenimiento de equipos son tareas críticas que, si no se gestionan bien, afectan la calidad del servicio y la vida de los pacientes. Durante años me he dedicado a investigar cómo la analítica y la optimización pueden ayudar a resolver estos retos, aplicando modelos que convierten
datos en decisiones más inteligentes.
Uno de los problemas más frecuentes ocurre en la programación de rotaciones para estudiantes de medicina. Aunque parezca un detalle administrativo, organizar estos horarios puede tardar semanas y, si no se hace bien, impacta la formación académica y la atención en los hospitales. Por eso desarrollamos una herramienta que automatiza este proceso en segundos, cumpliendo con normas legales, criterios pedagógicos y preferencias personales. Con esta solución logramos que los estudiantes roten por todas
las especialidades, mejorando su aprendizaje y reduciendo la carga operativa en las instituciones. Adicionalmente, apoyamos al equipo administrativo a realizar una tarea que por ellos era considerada como tediosa, en menor tiempo. Es un cambio técnico que tiene un efecto directo en la calidad del servicio.
También hemos trabajado en la atención domiciliaria, un servicio que busca descongestionar hospitales y brindar cuidado en casa. En Bogotá, algunos hospitales programan más de 300 visitas mensuales, y cualquier cancelación, ausencia o nueva solicitud puede afectar toda la operación. Diseñamos un modelo que combina estrategias proactivas y reactivas: anticipamos ausencias asignando personal de respaldo y reorganizamos rutas automáticamente cuando surgen imprevistos. Detrás de esa idea hay algoritmos que consideran tiempos de viaje, ventanas de atención y preferencias del personal, logrando reducir tiempos y garantizar que la atención llegue a quienes más la necesitan.
La eficiencia también depende de la tecnología. Los equipos médicos son activos críticos y su falla puede poner vidas en riesgo. Por eso hemos desarrollado modelos para definir políticas óptimas de mantenimiento preventivo, que permiten anticipar fallas y equilibrar costos. Con estas estrategias, los hospitales pueden prolongar la vida útil de sus equipos y asegurar la continuidad del servicio, algo fundamental en un sistema cuyo mayor problema es la sostenibilidad a largo plazo.
Lo más valioso es que estas soluciones no se quedan en el papel. Hemos probado cada modelo con datos reales y los resultados son contundentes: reducción de más del 10 % en tiempos de ruta para atención domiciliaria, disminución de penalizaciones por incumplimiento, y aumento de cobertura hasta en un 68 % sin incrementar recursos. Esto demuestra que la innovación no siempre requiere grandes inversiones, sino inteligencia para gestionar lo que ya existe.
Más allá de las cifras, el impacto social es lo que me motiva. Cuando automatizamos procesos, liberamos tiempo para que los profesionales se concentren en cuidar vidas. Cuando optimizamos rutas, garantizamos atención oportuna y reducimos la presión sobre hospitales. Cuando prevenimos fallas en equipos, protegemos la seguridad del paciente. Cada modelo que desarrollamos tiene un propósito: mejorar la experiencia humana en salud.
El rol de la academia en la transformación del sistema de salud
Desde la Universidad, nuestro compromiso no es solo formar profesionales, sino generar conocimiento que transforme realidades. La investigación aplicada nos permite conectar la teoría con la práctica y ofrecer soluciones que responden a necesidades concretas del sistema. En un entorno marcado por restricciones presupuestales y alta demanda, la analítica y la optimización son aliados indispensables para construir un sistema más eficiente, sostenible y humano.
Todo esto tiene un impacto social y operativo importante. La atención debe llegar a tiempo, así evitamos el desgaste del personal y reservamos camas para quienes más las necesitan. Esa es la esencia de nuestro trabajo: usar datos y modelos para que el sistema funcione mejor, no como un fin en sí mismo, sino como un medio para mejorar la vida de las personas.
