Por: Juan José Escobar, editor en jefe La Nota Económica.
El DANE informó que el PIB de Colombia en 2025 creció 2,6 %. Si bien cualquier número en positivo es una buena noticia, los matices también son importantes.
Colombia creció, pero no de la mejor manera.
En el lado amable está que el comercio creció un 7,5 %, lo que está en línea con un comportamiento del empleo favorable, aunque la informalidad esté al alza y se haya incrementado la burocracia. Este crecimiento muestra que los hogares tienen más ingresos, pero no necesariamente que sean los más adecuados.
Esto da paso al segundo punto de apoyo del PIB, que fue la administración pública y defensa, así como los planes de seguridad social obligatorios. Este sector creció 6,2 % en 2025, pero, además, tuvo una vertiginosa expansión del 8,6 % en el cuarto trimestre de 2025 frente al mismo periodo de 2024. Una demostración del afán de incrementar la contratación y algo de ejecución antes de la entrada de la Ley de Garantías.
Cerrando el podio están las actividades artísticas y de entretenimiento. Si bien no es una actividad con gran peso en la economía, tuvo la mayor expansión del año con un 11,5 %.
Ahora bien, otros sectores relevantes lograron mantenerse en positivo. La industria se expandió 1,9 % y el agro un 3,1 %. No obstante, son actores de reparto en este momento.
La otra cara de la moneda
Aquí ya se empieza a matizar el crecimiento del país. La construcción y la minería están en uno de sus peores momentos.
La construcción se contrajo un 2,8 % y eso que hubiera podido ser peor de no ser porque las obras civiles se expandieron al 8,3 % en buena parte gracias al Metro de Bogotá. Esto amortiguó el desplome del 7,5 % de las edificaciones residenciales y no residenciales que, a su vez, arrastraron al subsector de actividades especializadas para la construcción que cayó 3,2 %.
En cuanto a la minería, fue el sector con peor desempeño, se contrajo 6,2%, debido principalmente a la caída en la extracción de minerales metalíferos (-13,5%) y carbón (-7,4%). No es una sorpresa, pero sigue preocupando, más aún cuando ya se le está pasando factura a los colombianos por cuenta de los mayores precios en las facturas de gas, por mencionar el ejemplo más aterrizado.
Lo que pasa desapercibido
Hay que poner el dedo en la llaga. El crecimiento del 2,6 % es ya de por sí mediocre, pero, además, artificialmente malo.
El 2,6 % estuvo por debajo de las expectativas del mercado. Así mismo, se nota un crecimiento inusitado de las importaciones, gracias a una mezcla de revaluación (artificial por cuenta de endeudamiento fiscal) y puestos burocráticos. Con esto, las compras al exterior aumentaron 8,4 %.
Eso puede ser inversión dirán algunos, pero la realidad es que la formación bruta de capital apenas creció 2,1 % en 2025 y, en el último trimestre del año, se desplomó 9,3 %. Tal parece que las empresas no están muy animadas para invertir.
Por si fuera poco, el crecimiento del 2,6 % está por debajo del potencial (de unos 3,6 %) al que debería aspirar como mínimo una economía como la nuestra.
Así las cosas, la economía colombiana no transita por un camino pavimentado. Estamos en un lodazal que hemos sabido transitar con mucho esfuerzo, pero que ya nos está agotando.