Más de 5 millones de empresas en LATAM y España podrían adoptar la factura electrónica como título valor hacia 2026, según estimaciones sectoriales basadas en la evolución regulatoria y la digitalización financiera en la región.
En un contexto global marcado por la desaceleración económica, la presión sobre la liquidez empresarial y la necesidad de elevar la productividad, el factoring electrónico se consolida como un motor estructural de crecimiento económico en América Latina y España. La conversión de la factura electrónica en título valor negociable no solo optimiza el flujo de caja empresarial, sino que comienza a reflejarse de manera directa en el Producto Interno Bruto (PIB) de los países que han avanzado en su implementación regulatoria y tecnológica.
Lejos de ser un instrumento financiero coyuntural, el factoring electrónico emerge como una infraestructura económica, capaz de acelerar la digitalización financiera, impulsar la formalización empresarial y fortalecer la competitividad internacional.
Impacto directo en el PIB
El peso del factoring electrónico dentro de la economía formal muestra diferencias significativas entre países, reflejando su grado de madurez institucional y digital:
- Chile: 16 % del PIB proviene del factoring electrónico, consolidándose como el líder regional.
- Colombia: 3 % del PIB en 2025, con más de 1,4 millones de emisores y cerca de 31 millones de facturas electrónicas circulando diariamente.
- Perú: 4 % del PIB.
- México: 3 % del PIB.
- Brasil: 2,5 % del PIB.
- España: 18,5 % del PIB en 2025, posicionándose como el referente europeo en innovación financiera y digitalización tributaria.
Al respecto, Oscar Mauricio Moreno, fundador y CEO de F&M_eBILL, afirmó: “El factoring electrónico ya está influyendo en cómo se expande y se mide el PIB. No es solo financiamiento empresarial: es actividad económica formal que se acelera, se registra y se integra al sistema productivo con trazabilidad digital.”
Variables estratégicas que explican su crecimiento
El avance del factoring electrónico responde a una combinación de factores estructurales:
- Digitalización tributaria y financiera: plataformas regulatorias como RADIAN en Colombia han establecido estándares de interoperabilidad, trazabilidad y seguridad jurídica que marcan el ritmo regional.
- Formalización económica: millones de empresas, especialmente PyMEs, acceden por primera vez a financiamiento regulado, transparente y trazable.
- Confianza digital: ecosistemas tecnológicos robustos reducen el riesgo sistémico y elevan la confianza de entidades financieras e inversionistas.
- Liquidez empresarial: si bien el impacto inmediato se refleja en el flujo de caja, el efecto estructural se manifiesta en la reconfiguración del PIB y del tejido empresarial.
En este contexto, Moreno agregó: “La diferencia entre los países líderes y los rezagados no es tecnológica, es estratégica. Donde la factura electrónica se trata como infraestructura económica, el crecimiento se vuelve más rápido, más transparente y más competitivo.”
Proyección 2026
Según estimaciones sectoriales basadas en la evolución del factoring electrónico en Colombia, Chile, Perú, México, Brasil y España, más de 5 millones de empresas podrían adoptar la factura electrónica como título valor negociable hacia 2026.
La proyección se sustenta en tendencias observadas de adopción regulatoria y digitalización financiera a nivel regional.
Sobre este escenario, Moreno advirtió: “Las economías que no integren el factoring electrónico a su arquitectura financiera perderán competitividad. No es una tendencia futura: es una brecha que ya se está abriendo en tiempo real.”
Implicaciones económicas
El factoring electrónico está redefiniendo la forma en que se mide, se financia y se dinamiza el crecimiento económico en América Latina y España. Más allá de ser un mecanismo de liquidez, se ha convertido en un catalizador de transformación estructural, capaz de convertir la confianza digital en crecimiento económico sostenible, medible y competitivo a nivel global.