En los municipios del corredor minero del Caribe colombiano, donde durante décadas la economía giró alrededor del carbón, hoy comienza a construirse una nueva historia: la de la transición energética justa basada en datos abiertos, participación ciudadana y gobernanza territorial.
Con ese propósito se viene consolidando el Hub Ambiental del Caribe, una iniciativa que transforma luminarias públicas en estaciones inteligentes de monitoreo ambiental y convierte la información en una herramienta concreta de justicia climática.
Lejos de ser solo un proyecto tecnológico, el Hub responde a un desafío estructural: cómo garantizar que la transición energética no deje territorios atrás y que las comunidades cuenten con información verificable para proteger su salud, exigir respuestas institucionales y participar en las decisiones ambientales.
Tecnología al servicio del territorio
El proyecto operará a través de una red piloto compuesta por 3 nodos y 90 luminarias inteligentes instaladas en Albania (La Guajira), La Jagua de Ibirico (Cesar) y Algarrobo (Magdalena).
Estas luminarias, equipadas con sensores ambientales, permiten monitorear en tiempo real variables como material particulado, temperatura, ruido y vibraciones. A través de modelos de análisis de datos, el sistema puede identificar patrones y estimar posibles episodios críticos de contaminación, fortaleciendo mecanismos de alerta temprana.
Hacer uso de la infraestructura del alumbrado público facilita la escalabilidad del modelo, demostrando que la innovación puede adaptarse al contexto territorial.
De los datos técnicos al poder ciudadano
Uno de los pilares del Hub es que la información no quede en manos exclusivas de expertos. El proyecto ha impactado a más de 5000 personas a través de estrategias como la escuela de ciencia ciudadana y entrenamientos especializados en veeduría ciudadana y en el uso de la plataforma https://hubambientaldelcaribe.co/, fortaleciendo capacidades locales para interpretar datos, documentar episodios de contaminación y participar con argumentos sólidos en espacios institucionales.
Además, el Hub incorpora un enfoque de justicia comunicativa, desarrollando contenidos en Wayuunaiki y promoviendo el diálogo entre saberes ancestrales y conocimiento científico.
Gobernanza y transición justa
El Hub se articula con los principios de la Transición Energética Justa del Gobierno Nacional, que plantea equidad, participación vinculante y enfoque territorial como pilares del cambio productivo.
En coherencia con este marco, se viene impulsando la firma de un Pacto por la Sostenibilidad, que convoca a alcaldías, corporaciones autónomas regionales y organizaciones del territorio para incorporar el uso de datos abiertos en la gestión ambiental.
Esta experiencia se proyecta como un aporte concreto al debate internacional sobre eliminación progresiva de combustibles fósiles, que tendrá un momento clave en la Primera Conferencia Internacional para la Eliminación Progresiva de los Combustibles Fósiles, prevista en Santa Marta en 2026.
Un modelo replicable
El Hub Ambiental del Caribe está diseñado como un modelo modular y replicable. Su arquitectura tecnológica y metodológica puede adaptarse a otros territorios del país que enfrentan desafíos similares, desde zonas mineras hasta corredores industriales.
Más que anticipar episodios de contaminación, el Hub busca algo más profundo: que las comunidades puedan comprender cómo cambia su aire, por qué ocurre y qué decisiones pueden tomarse para proteger la vida.
Porque la transición energética no se mide solo en megavatios renovables, sino en la capacidad de los territorios para participar, decidir y construir su propio futuro.