Hablar de bienestar emocional se vuelve cada vez más necesario. El doctor Leonardo Palacios Sánchez, neurólogo, académico y CEO de Felicitas, ha dedicado gran parte de su trayectoria a explorar la relación entre ciencia, emociones y calidad de vida. En esta conversación reflexiona sobre el papel de la felicidad en la vida personal y profesional, los retos emocionales de nuestro tiempo y la importancia de incorporar el bienestar como eje central en la educación, las organizaciones y la sociedad.
Felicitas propone el bienestar emocional como una práctica cotidiana. Desde su experiencia personal y profesional, ¿cómo define hoy la felicidad en un mundo marcado por la exigencia y la incertidumbre?
La felicidad se define como un sentimiento que produce en forma duradera, una sensación de atisfacción, alegría y bienestar. Se asocia con frecuencia, a logros personales o de seres queridos, y a hacer conciencia sobre lo buena que es la vida y que vale la pena vivirla.
Los seres humanos la hemos buscado desde siempre, y en escritos que tienen más de dos mil quinientos años, en oriente y occidente, ha sido considerada incluso, como el principal objetivo de nuestra existencia. La humanidad ha pasado por momentos de crisis muy complejas, tan solo para citar un ejemplo, la pandemia por Covid 19. A pesar de las dificultades que ha enfrentado a lo largo de la historia, este sentimiento siempre ha estado presente en nuestras mentes.
¿Qué momentos de su trayectoria como médico y líder académico influyeron decisivamente en la creación de Felicitas?
Un largo ejercicio (más de 35 años) como profesor universitario y como neurólogo, atendiendo pacientes afectados por diferentes condiciones, con frecuencia con asociación a depresión, ansiedad, trastornos de sueño y dolor crónico entre otros, me llevó, hace unos 15 años, a estudiar en profundidad emociones y sentimientos positivos, como el amor y la felicidad, inicialmente desde el punto de vista Neurobiológico, y hace unos 6, en común unión con mi esposa, Ximena Violi, también muy interesada en estos temas, mirados desde la óptica de la administración y gestión de organizaciones a crear Felicitas, una iniciativa que busca ayudar a todo aquel que lo desee, en la búsqueda del bienestar emocional y la Felicidad.
Desde su rol como director de Felicidad, ¿cuáles considera que son hoy los principales desafíos emocionales de las personas y de las organizaciones?
El mundo pasa en la actualidad por una crisis de salud mental. La Organización Mundial de la Salud informa que más de mil millones de personas padecen condiciones de ansiedad, depresión o ambas, por lo que es muy importante afrontar esta situación, tomar medidas a nivel global, regional, nacional, en las diferentes organizaciones y por supuesto, individual.
Pasamos por momentos de conflictos armados que pueden llevarnos a la tercera guerra mundial, un cambio climático que ocasiona estragos en todo el planeta y en nuestro país, donde hasta ahora se empieza a equilibrar la gravísima situación de invierno, inundaciones, destrucción y miles de personas en condiciones de desplazamiento y crisis financiera. Transición demográfica con envejecimiento poblacional, menor tasa de natalidad, con los grandes desafíos que esto genera desde el punto de vista económico, del sistema pensional y del de salud. Podríamos mencionar muchos más, entre ellos la inteligencia artificial con agentes que amenazan puestos de trabajo. La propuesta desde Felicitas, es una posición de evaluación racional, minuto a minuto, con un optimismo moderado, y tomar medidas individuales, familiares y en nuestras respectivas organizaciones para enfrentar estas realidades. Sentir algún grado de ansiedad e incertidumbre es absolutamente normal, pero hay elementos para considerar, que saldremos adelante.
¿Cómo dialogan su formación médica y su experiencia como exdecano con el enfoque humanista y emocional que promueve Felicitas?
Edmond Pellegrino (1920-2013) fue un médico estadounidense que nos dejó una frase maravillosa: “la medicina es la más científica de las humanidades y la más humana de las ciencias”. Ese aforismo forma parte de mi pensar y actuar en el día a día como profesor universitario y neurólogo en ejercicio. Mi paso por la decanatura de la Escuela de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad del Rosario, durante 12 años (2002-2015) me permitió adquirir una amplia experiencia administrativa en gestión académica, y con el respaldo de las directivas de la Universidad, participar de grandes logros, en materia de oferta académica de nuevos programas de pre y postgrado, del primer doctorado en ciencias de la salud de nuestra Escuela, de la puesta en marcha de Méderi, la red hospitalaria privada más grande del país, y de la creación de un importante número de grupos de investigación. Sin embargo, lo más satisfactorio es el factor humano: contribuir positivamente a la formación de varios miles de profesionales de la salud, que con ciencia y humanismo, ejercen sus bellas profesiones en favor de nuestra población, además de algunos de ellos que han migrado a otros países dejando en alto el nombre de nuestra Universidad y de nuestro país.
Durante su paso por la Facultad de Medicina del Rosario, ¿qué vacíos identificó en la formación tradicional frente al cuidado emocional y la salud mental?
Nuestro programa de Medicina tiene una importante tradición en formación en salud mental, con un grupo muy robusto de especialistas en psiquiatría y convenios con instituciones de muy alto nivel que nos permiten asegurar que reciben formación adecuada para afrontar la mayoría de las situaciones que debe afrontar un médico en su práctica diaria. En 20026, estamos conmemorando 20 años, abrimos un programa de psicología que ha formado centenares de profesionales en esta disciplina cuya naturaleza es el cuidado de la salud mental. Hicimos énfasis en el trato humano, en reconocer y apoyar al otro, entre pares, y en cada lugar de rotación, con muy buenos resultados.
¿Cree que el sistema de salud ha subestimado históricamente el impacto de las emociones en la prevención y el tratamiento de las enfermedades?
Creo que, en efecto, históricamente se reconocía menos la importancia del mundo emocional, pero afortunadamente ha tenido una transformación positiva. Los aspectos preventivos son cada vez mejor conocidos, se enseñan a todos los profesionales de la salud, y hay mayor conciencia de la importancia de cuidad la salud mental, tanto como la salud física.
Felicitas plantea una visión distinta del éxito. ¿Cómo se redefine el éxito cuando se incorpora el bienestar emocional como eje central de la vida y del trabajo?
Durante mucho tiempo, el éxito se ha asociado a fama, poder, dinero, belleza y posesión de bienes materiales, entre otras cosas. Felicitas adhiere a hechos demostrados en los que, en el estudio más largo de la historia sobre felicidad, llevado a cabo en la Universidad de Harvard desde 1928, y aún en curso, su actual director Robert Waldinger, señala que el mayor y más importante indicador de felicidad a lo largo de la vida, es establecer relaciones sociales significativas con otras personas. Si buscamos el bienestar emocional, propio y ajeno, es altamente probable que tengamos un mayor éxito en la vida.
¿Qué papel deben jugar hoy las emociones en el liderazgo, especialmente en contextos de alta presión como la academia, la medicina o la empresa?
El bienestar emocional no solo no riñe, sino que es complementario al liderazgo positivo. Líderes que demuestran emociones positivas, manejan buen humor, y demuestran un direccionamiento claro de su organización, contagian positivamente a sus trabajadores, y obtienen resultados muy satisfactorios.
Desde su experiencia liderando equipos complejos, ¿qué aprendizajes sobre manejo del estrés y toma de decisiones aplica hoy como CEO?
El estrés está presente en muchas de las actividades que afrontamos en el día a día, y los CEO lo experimentan minuto a minuto. Sin embargo, el estrés no siempre es malo. De hecho, existe el estrés bueno, denominado eustrés. Saber que hay una nueva oportunidad, una posible alianza que puede cambiar el futuro de la organización, por ejemplo, preparase para el momento del encuentro junto con su equipo de trabajo, brinda una energía positiva que puede ser definitiva para obtener el logro esperado. El distrés, o estrés malo es el que es muy perjudicial para la salud física y mental y existen múltiples estrategias para evitarlo. El adecuado equilibrio entre el uno y el otro, sin descuidar la salud física, el sueño y sobre todo las relaciones con los seres queridos es parte de lo que todos estos años me han enseñado.
¿Cómo pueden la ciencia médica y el bienestar emocional convivir de manera rigurosa y complementaria?
El bienestar emocional forma parte de la ciencia médica. No somos únicamente órganos y tejidos interactuando todo el tiempo. Somos mucho más que eso, poseemos un mundo emocional y sentimental complejo que se activa varios miles de veces al día, y aprender a manejarlo, es imprescindible. Celebro la sanción de la Ley 2491 de 2025, que incorpora el componente de competencias socioemocionales en los Proyectos Educativos Institucionales en todos los colegios públicos y privados de nuestro país.
¿Qué responsabilidad tienen las instituciones educativas, de salud y las marcas en la promoción activa del bienestar emocional?
La responsabilidad de las instituciones educativas a nivel básico, medio y superior es muy importante, y con la expedición de la Ley de educación socioemocional será obligatorio muy pronto. Nuestro cuerpo profesoral debe recibir formación adicional en esta importante disciplina.
Felicitas apuesta por contenidos con profundidad y propósito. ¿Cómo se equilibra la reflexión emocional con la inmediatez del mundo digital?
El mundo digital, en particular las redes sociales y la IA están cada vez más presentes en nuestra vida cotidiana. La tecnología es una magnífica herramienta, que bien utilizada, nos permite beneficiarnos de muchas cosas, y obtener información a una velocidad impensable hace unos años. Sin embargo, mal utilizada es muy riesgosa. Hay alertas mundiales sobre el riesgo de adicción inducida por el uso de redes sociales, que están teniendo impacto en regulación legal en algunos países, y procesos jurídicos en otros. El uso indiscriminado y sin mayor responsabilidad, reduce el esfuerzo cognitivo de los usuarios, con consecuencias que están por verse. Nada remplaza el contacto humano, una mirada sincera, un abrazo, un diálogo franco entre una persona y otra. Es necesario promover espacios “offline”, en los que guardemos los dispositivos digitales y volvamos a lo básico, a lo que somos los seres humanos.
¿Ha notado un cambio en la forma en que las personas se relacionan hoy con su salud emocional frente a años anteriores?
He notado respuestas más rápidas, y desafortunadamente en ocasiones, más agresivas. Pensar antes de actuar es una de esas frases del saber popular que cada día son más importantes, pero que en algunos ambientes no se tienen en cuenta para nada, promoviendo actos de agresión verbal y física, de intolerancia, que podrían ser evitados, con una adecuada educación socioemocional.
¿Cómo imagina el impacto de Felicitas en la cultura organizacional y en la vida cotidiana de las personas a largo plazo?
Como la adopción de pensamientos y estrategias que nos permitan transitar la vida, en todas sus facetas, con tranquilidad, de manera equilibrada, procurando manejar el distrés de la mejor forma y promoviendo estilos de vida saludable física y emocional.
Finalmente, ¿qué mensaje le gustaría dejar a quienes buscan una vida más consciente, saludable y emocionalmente equilibrada?
Uno con el que culmino todas mis conferencias: “Vivan como si fueran a morir hoy. Amen, compartan y sean felices como si fueran a vivir para siempre”.