Por Ricardo Dicarlo – Profesor Investigador de Colegio de Estudios Superiores de Administración
En la mayoría de las organizaciones, la problemática de los datos ya no es su ausencia, sino las dificultades para utilizarlos y comprenderlos con el objetivo de mejorar la toma de decisiones. En la última década, una gran cantidad de empresas han realizado importantes inversiones, tanto en personas como en tecnologías, para la creación de los departamentos de datos. Hoy es común encontrar roles como científico de datos, ingenieros de datos, analistas y arquitectos de datos en las estructuras empresariales. Sin embargo, estas contrataciones no garantizan que las empresas tomen mejores decisiones.
El análisis de más de 300 ofertas laborales del reciente ecosistema profesional colombiano identifica una alta demanda de los perfiles técnicos vinculados al manejo y procesamiento de información. Todo ello es el resultado del esfuerzo organizacional por construir capacidades analíticas internas y aprovechar el valor estratégico de los datos. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y estos equipos crecen y se especializan en las organizaciones, también se hacen más visibles algunas brechas que existen entre los que producen los análisis y los que los consumen para tomar decisiones.
Los equipos de datos trabajan con lenguajes de programación, modelos estadísticos y sistemas de procesamiento de información cada vez más sofisticados. Los directivos, en cambio, necesitan algo mucho más simple: entender qué está ocurriendo en el negocio y elegir qué decisiones tomar frente a ese escenario y al contexto que se presenta. Aquí aparece uno de los mayores desafíos de la economía basada en datos: resulta imprescindible traducir el lenguaje técnico de la analítica en información útil para la estrategia empresarial.
En ese punto, la comunicación de datos comprendida como un compendio que agrupa texto, representaciones gráficas y narrativas, se convierte en un nuevo lenguaje organizacional, en el que todos deberíamos ser alfabetizados. Estas estructuras comunicativas diseñadas para la comprensión y el consumo de información transforman datos en alternativas claras para la toma de decisiones.
No es casualidad que en los perfiles técnicos estén presentes aptitudes relacionadas con la visualización de datos y la comunicación; estas habilidades ganan cada vez más relevancia dentro de las capacidades de los departamentos de datos. Los profesionales del área deben empezar a actuar como un puente entre el mundo técnico de los datos y las áreas estratégicas de la organización, utilizando herramientas de visualización y presentación de información que conviertan análisis complejos en información mucho más comprensible y accionable.
El verdadero valor de los datos no en su capacidad de ser procesados, sino la capacidad de ser comprendidos por los tomadores de decisiones.
Por eso, el futuro de las organizaciones guiadas por datos presentará una tendencia donde se minimicen o aminoren los conocimientos y las capacidades tecnológicas, y en las que crezcan las habilidades comunicativas y de diseño de información. Esto debería llevar a construir el puente entre la analítica y la estrategia.
En los próximos años, veremos cómo ese puente se consolida hasta transformarse en el nuevo lenguaje organizacional: el lenguaje de las decisiones en las empresas.
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