Millones de colombianos cerraron el 2025 cargando deudas con entidades financieras que el sistema empieza a olvidar, pero ellos no. Aunque la cartera vencida se redujo 16,4% real anual a diciembre de 2025 y la cartera total alcanzó los $763 billones, según cifras de la Superintendencia Financiera, la presión financiera en los hogares sigue siendo profunda y, para muchos, invisible.
En ese contexto, toma fuerza una agenda de educación financiera práctica y mecanismos de normalización temprana, antes de que una dificultad se convierta en exclusión crediticia.
En su Reporte de Estabilidad Financiera 2025-II, el Banco de la República señaló que, mientras la morosidad ha venido disminuyendo, el endeudamiento de los hogares se recuperó en línea con una mayor demanda y menores exigencias en la colocación de nuevos créditos de consumo y vivienda, aunque como proporción del ingreso disponible mantiene una tendencia decreciente. En otras palabras, hay una oportunidad para reforzar decisiones de pago informadas y mecanismos de normalización temprana, justo cuando el crédito retoma dinamismo.
“Los indicadores mejoran, pero no todas las familias están viviendo la recuperación de la misma manera. Muchas personas están al día con un esfuerzo extremo y otras entran en mora sin información clara sobre cómo reorganizarse a tiempo”, afirmó Sebastián Peña, founder y CEO de FinUp Colombia.
En este contexto, la conversación sobre crédito sostenible evoluciona y se vuelve más práctica. Ya no se trata solo de acceso, sino de acompañar decisiones en el ciclo completo, desde el manejo responsable hasta la normalización temprana y la búsqueda de acuerdos de pago cuando aparecen señales de sobreendeudamiento.
“Cuando una persona deja de responder por miedo o vergüenza, pierde tiempo valioso. En las primeras semanas todavía existen alternativas de negociación, pero la mayoría no sabe por dónde empezar ni qué pasos seguir”, agregó Peña.
El mismo Banco de la República, a través de su encuesta y reportes sobre la situación del crédito, ha venido destacando la importancia de monitorear el acceso, las políticas de asignación y el uso de reestructuraciones, así como la carga financiera promedio de los hogares en consumo y vivienda, para sostener una recuperación sana del mercado crediticio.
FinUp, una plataforma colombiana enfocada en acompañamiento para normalización y negociación de deudas, sostiene que el país necesita una conversación menos punitiva y más clara sobre cómo ponerse al día. Como referencia de la demanda, la compañía reporta (cifras internas) haber gestionado una cartera que supera los $50.000 millones COP y haber facilitado acuerdos con descuentos de hasta 70% en deudas de sus clientes.
“La inclusión financiera real no empieza cuando te dan un crédito. Empieza cuando alguien te acompaña a salir de uno que ya no puedes pagar. Por eso, la inclusión financiera sostenible no se mide solo por abrir crédito: también se mide por la capacidad de las personas para entender su situación, buscar acuerdos de pago a tiempo y recuperar estabilidad sin quedar por fuera del sistema”, concluyó Peña.