Por: Raúl Zárate, CEO de GFT Technologies en la Región Andina
La competencia por el talento en la industria tecnológica de Latinoamérica, especialmente en Colombia, Perú y Chile, ha entrado en una nueva fase. Más que atraer perfiles calificados, el reto es desarrollar y retener talento en un entorno de transformación acelerada. Lejos de reducir la necesidad de talento, la Inteligencia Artificial (IA) eleva las habilidades requeridas y aumenta la demanda por perfiles especializados escasos.
Este contexto ha reposicionado el capital humano como un eje central de la estrategia empresarial y una ventaja competitiva clave. Las organizaciones que logran cerrar esta brecha tienen mayor capacidad de adaptación y crecimiento en un entorno dinámico.
Brecha de talento en la región
En 2024, Chile lideró la contratación internacional, seguido por Colombia, con Bogotá, Medellín, Lima y Santiago como hubs de talento remoto. Sin embargo, esta dinámica no se corresponde con una oferta equivalente, lo que evidencia un desbalance estructural.
El 61 % de los empleadores en Colombia y el 67 % en Perú reportan dificultades para encontrar talento adecuado, según el estudio Global Talent Shortage de ManpowerGroup. La OCDE y el Foro Económico Mundial coinciden en que la región enfrenta una de las mayores brechas de habilidades a nivel global.
Según el informe AI Will Reshape More Jobs Than It Replaces de Boston Consulting Group, entre el 10 % y el 15 % de los empleos podrían desaparecer, mientras más del 50 % se transformará impulsado por la IA. Este cambio exige una rápida adaptación de empresas y talento.
La tendencia no es de sustitución, sino de amplificación. Las tareas repetitivas se automatizan, mientras que las funciones complejas ganan relevancia y valor estratégico dentro de las organizaciones.
Del reclutamiento al desarrollo
Ante la escasez de perfiles en IA, hiperautomatización y plataformas digitales, la búsqueda tradicional ya no es suficiente. Las empresas priorizan el desarrollo interno como respuesta estructural.
En Colombia, este tipo de iniciativas se han aplicado específicamente en proyectos de transformación y modernización bancaria, como evidencian programas implementados por bancos en Colombia, de acuerdo un artículo de Bancolombia, Con su Semillero de Tecnología, Bancolombia promueve el desarrollo de universitarios, impulsa el desarrollo de universitarios, integrándolos en iniciativas tecnológicas y de transformación digital junto a equipos especializados.
Este modelo cumple dos funciones clave: forma talento calificado donde el mercado no lo ofrece y crea sentido de pertenencia desde el primer contacto del profesional con el ecosistema tecnológico.
De acuerdo con el estudio, Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial, los perfiles de analistas de big data y especialistas en IA y machine learning estarán entre los de mayor crecimiento hacia 2030, lo que refuerza la necesidad de invertir en su formación.
Más del 54 % de los trabajadores del sector tecnológico en Latinoamérica ha cambiado de empleo, una tasa superior a otras regiones, según el estudio Workmonitor 2025. Por ello, las organizaciones que integran la IA en el día a día, no como herramienta aislada sino como parte de su cultura, resultan más atractivas.
Recursos Humanos evoluciona hacia una función estratégica que articula tecnología, talento y cultura. Aunque cerca del 70 % de las empresas ya utiliza IA, menos del 40 % de los líderes de RR. HH. la considera altamente relevante, según Boston Consulting Group.
Las herramientas basadas en datos permiten monitorear en tiempo real el compromiso, la satisfacción y el riesgo de rotación, habilitando una gestión más proactiva.
Más allá de la adopción
La adopción de la IA enfrenta barreras como la falta de habilidades, la resistencia interna y las preocupaciones regulatorias. Además, persiste una brecha entre habilidades disponibles y demandadas, como señala el análisis The Skills Mismatch Economy de Wharton.
El desafío no es solo adoptar IA, sino construir organizaciones capaces de evolucionar con ella. Desarrollar talento desde dentro será clave para competir en una economía basada en conocimiento y adaptabilidad.