En esta conversación expone una visión de liderazgo basada en la claridad, la exigencia y el respeto, donde la autoridad se ejerce sin autoritarismo y con reglas firmes. Para Cavelier, liderar también implica empoderar, medir para mejorar y adaptarse a la tecnología, con una mirada optimista pero realista frente a los retos del país y de sus instituciones.
La Nota Económica. ¿Cómo se ejerce autoridad sin caer en el autoritarismo?
Carlos Enrique Cavelier. Es importante que las personas sepan cómo es la compañía, y en Alquería hay un sentido de familia pero también hay unas pautas de rigurosidad importantes y el trabajo tiene que hacerse. No es con gritos ni maltrato sino con claridad y evaluaciones que le permitan a la gente saber cómo va. A todos nos toca custodiar el tiempo y los procesos para que las cosas anden pero con objetivos claros, con mano suave y también con reglas estrictas.
LNE. ¿Qué le han enseñado las comunidades rurales sobre liderazgo que no se aprende en el mundo corporativo?
CEC. Son personas muy sencillas, con alta disposición para aprender. Están abiertos a las nuevas tecnologías y a la innovación. Hay coherencia y transparencia en lo que dicen y en lo que hacen.
LNE. ¿Cómo se convence a un equipo de apostar por algo cuyos resultados no son inmediatos?
CEC. Cuando hay solidez, fortaleza, prestigio y estabilidad en una compañía, la gente cambia el chip y sin duda, empieza a pensar a largo plazo.
LNE. Usted habla de conectar a las personas con su propósito. ¿Qué rol juega la educación en esa intención?
CEC. Alquería tiene un propósito superior que es alimentar el futuro de Colombia y cuando esto se traduce en bancos de alimentos o en los niños que están siendo becados, el tema trasciende. Estamos teniendo impacto en las comunidades de Cundinamarca. No solo producimos leche, que es un producto básico de la canasta familiar, fantástico y con muy buena calidad, sino que vamos más allá. Mitigar el hambre es fundamental y se complementa con educación de calidad. Esto cala en la gente porque los niños salen muy bien educados y se refleja en su futuro.

LNE. ¿Cuál debería ser un indicador de éxito de un sistema educativo?
CEC. Los números y las calificaciones, son un indicador para el niño pero también son un indicador de los profesores, los rectores y del sistema en general. Lo que se puede medir es posible mejorarlo.
LNE. ¿Qué significa ser un coordinador de sueños?
CEC. Implica empoderamiento. Empoderar para afrontar los propios retos con base en el conocimiento y la educación que se tiene, y que las personas puedan desarrollar sus procesos y no se limiten simplemente a hacer caso.
LNE. ¿Qué siente tras abrir el camino con oportunidades a muchas personas en condiciones complejas?
CEC. Una sensación de éxito muy grande. Es un legado que se deja para muchos niños y familias. Actualmente, estamos trabajando con 530 niños, están avanzando en colegios y universidades de la mejor calidad. Todo este proceso es muy satisfactorio, porque la educación moviliza y será un trampolín para ellos. Sabemos que estamos dejando una huella importante.
LNE. Cuando mira hacia atrás, ¿qué momento de su juventud marcó el rumbo de su vida?
CEC. Yo siempre quise tener un impacto enorme sobre la parte social. Esa sensibilidad, la aprendí con mi familia, con mi padre que fue alcalde durante varios años y en las labores del campo en Cajicá.
LNE. En un mundo en convulsión, ¿qué habilidades deben tener los líderes del futuro?
CEC. Hay que estar al día con las nuevas tecnologías, ver constantemente cómo las podemos utilizar y cómo nos afectan, primordialmente.
LNE. ¿Cómo se reconstruye uno profesionalmente después de un error o una crisis?
CEC. Hay que ser muy optimista, pero realista y con los pies en la tierra, para avanzar en los procesos. Todos los elementos y las reglas de juego deben estar alineadas.
LNE. ¿Cómo imagina el país en cinco años?
CEC. Estamos en un momento muy importante y coyuntural. Imagino el paíscon instituciones que se mantengan de manera sólida, como ha sido hasta el momento. Y con el mismo empuje de la gente.