Colombia generó más de 700.000 empleos en un año, pero la tasa de desocupación de abril de 2026 se mantuvo en 8,8 %, igual que la de hace doce meses. El más reciente reporte del DANE revela un mercado laboral atrapado en un estancamiento que las cifras de superficie no logran mostrar.
La clave está en la Tasa Global de Participación (TGP), que subió del 63,7 % al 64,7 %. En términos simples significa que una masa considerable de personas que antes estaban inactivas decidió salir a buscar trabajo, lo que amplió la oferta laboral al mismo ritmo que se creaban los puestos. Es decir, los 701.000 nuevos ocupados no movieron el indicador de desempleo.
El Estado como principal empleador
Al revisar qué sectores jalaron la ocupación, hay una evidente señal de alerta. El mayor aportante fue Administración pública, defensa, educación y salud, con 234.000 nuevos empleos. Si bien los ‘empleados particulares’ lideraron con 501.000 nuevos ocupados, buena parte de ese crecimiento se concentra en subsectores ligados al gasto y la gestión estatal.
En el otro extremo, sectores privados clave destruyeron empleo. El comercio perdió 85.000 puestos, y comunicaciones y el sector Financiero también registraron números negativos.
Ahora bien, el empleo formal creció 4,8 % frente al 1,5 % del informal, y la tasa de informalidad se ubicó en 54,2 %. El trimestre enero – marzo mostró 668.000 nuevos ocupados formales y una caída de 136.000 en los informales. Pero el dato puntual de abril revirtió esa dinámica con un repunte de la informalidad, lo que sugiere que la mejora en la calidad del empleo está perdiendo fuerza.
Una geografía desigual
Como suele ocurrir con los datos macro, el promedio nacional oculta particularidades territoriales. Quibdó registra el panorama más crítico con un 25,1 % de desempleo general y 34,9 % entre los jóvenes. Riohacha, por su parte, se ubica en 12,8 %. En el otro extremo, Villavicencio lidera con apenas 7,5 % y Pereira se mantiene en 7,6 %, con niveles cercanos a lo que podría considerarse el pleno empleo técnico.
El fin de una racha
Dicho esto, el dato que más atención ha generado entre los analistas es la ruptura de una tendencia. Según el Monitor Sectorial de Corficolombiana, abril de 2026 marcó el fin de 19 meses consecutivos de caídas anuales en la tasa de desempleo. La tasa desestacionalizada, que elimina los efectos del calendario, subió al 8,7 % desde el 8,4 % de marzo, lo que muestra que el mercado laboral llegó a un techo y que la recuperación empezó a agotarse.
En definitiva, los datos de abril mostraron un estancamiento disfrazado de estabilidad. Más personas trabajando, pero con señales crecientes de fragilidad en la calidad y la sostenibilidad del empleo generado. La expansión de la nómina estatal sostiene las estadísticas por ahora, pero sin reformas que reduzcan los costos de contratación formal y den mayor seguridad jurídica a la inversión privada, el mercado laboral colombiano seguirá atrapado en esta poco sostenible dinámica.