Los billetes de $50.000 y $100.000 están bajo la lupa por los riesgos de falsificación, mientras el país estudia el diseño de una nueva familia de billetes y un nuevo cono monetario, también compuesto por seis denominaciones. Sin embargo, el contrato más sensible para la economía nacional se maneja bajo reserva.
Lo que no se sabe es casi todo lo demás, para los próximos procesos de contratación no hay publicaciones oficiales abiertas, cuando se trata de adquirir elementos o materias primas de seguridad para producir dinero, los bancos centrales manejan la información de forma estrictamente interna, por confidencialidad y gestión de riesgos que requiere.
Billetes y monedas no se miden igual; en billetes, el Banco divulga su producción anual, y con ese dato se puede calcular cuánto papel de seguridad, tintas y materias primas necesita el país, que por ejemplo, son cerca de 1.300 toneladas de papel al año. La sección de contratación histórica permite proyectar compras, en monedas, en cambio, el Banco reporta las importaciones y la producción de la Fábrica de Moneda de Ibagué, pero no es posible proyectar necesidades futuras, porque su demanda en la calle, sigue una lógica distinta a la de los billetes.
Es como un examen largo y sin reloj, quien aspire a surtir elementos de seguridad para esa nueva plata debe pasar una de las licitaciones más exigentes del mercado, homologación técnica, estados financieros del último año fiscal que respalden las garantías bancarias y auditorías presenciales en plantas de producción. El Departamento Técnico Industrial y la Imprenta de Billetes del Banco cuentan con los protocolos, el personal y la tecnología para evaluar las materias primas, pero no existen tiempos regulados para emitir los conceptos técnicos sobre los elementos de seguridad, y por eso, de manera voluntaria o no, la evaluación de un proveedor puede prolongarse sin límite definido.
El mercado se abre, en los últimos cinco años, los bancos centrales de todo el mundo, se han mostrado más dispuestos a incorporar nuevos proveedores, hoy día hay más competidores con nuevas tecnologías en seguridad, y los fabricantes tradicionales tampoco están exentos de problemas de calidad o retrasos, el Banco de la República tiene una política de ampliar su catálogo de proveedores internacionales.
El país ya sabe qué quiere diseñar billetes más difíciles de falsificar y monedas renovadas, pero todavía no sabe quién aportará las materias y materias primas esenciales para su fabricación, ni cuándo se decidirá y mientras esa información siga en reserva y los plazos de evaluación no tengan tope, la nueva plata de Colombia seguirá siendo un proyecto con diseño, pero sin un responsable definido.