- La magnitud del riesgo laboral en América Latina vuelve a poner en el centro del debate la formación práctica, estandarizada y basada en escenarios reales para bomberos y respondedores.
- Expertos advierten que el aumento sostenido de incidentes exige fortalecer la preparación técnica y la toma de decisiones bajo presión en los sistemas de respuesta de la región.
La magnitud del riesgo laboral a nivel global vuelve a poner en el centro del debate la preparación de los equipos de emergencia. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 2,9 millones de personas mueren cada año en el mundo por causas relacionadas con el trabajo, entre accidentes y enfermedades profesionales. En la región de las Américas, la cifra supera las 370.000 muertes anuales, además de millones de lesiones no fatales que impactan la productividad y la sostenibilidad de las organizaciones. Este escenario ha llevado a replantear no solo las estrategias de prevención, sino la capacidad real de respuesta ante emergencias industriales y operativas cada vez más exigentes.
En Latinoamérica, una de las brechas identificadas es la limitada disponibilidad de centros especializados en entrenamiento inmersivo para incendios, rescate técnico y manejo de materiales peligrosos. Frente a esta realidad se desarrolla la Escuela 60, Edición de Oro, el encuentro anual organizado por SACS Group en alianza con la universidad de TEXAS A&M, que reúne en Colombia a respondedores de distintos países de habla hispana de todo Latinoamérica en un espacio diseñado para fortalecer la preparación operativa bajo estándares internacionales.
“En nuestra región existen muy pocos centros diseñados específicamente para el entrenamiento práctico en escenarios complejos industriales. La Escuela 60 busca trasladar la formación del aula al entorno operativo y práctico, aplicando protocolos y procedimientos en condiciones que replican una emergencia real”, explicó Carolina López Pérez, gerente técnica para Latinoamérica de SACS Group.
Durante más 12 años, la academia ha consolidado un modelo que integra instructores con experiencia en emergencias reales, análisis de casos críticos y ejercicios escalonados adaptados al contexto industrial latinoamericano. La Edición de Oro incorpora escenarios de alta complejidad que permiten a los participantes entrenar bajo condiciones controladas pero exigentes, fortaleciendo la toma de decisiones bajo presión, el liderazgo operativo y la gestión del riesgo.
El evento se articula con estándares internacionales como NFPA y PRO BOARD, certificaciones reconocidas globalmente que validan competencias técnicas y elevan el perfil profesional de los respondedores. Estas acreditaciones no solo impactan la trayectoria individual, sino que fortalecen institucionalmente a los cuerpos de emergencia en sus países de origen.
Además, durante cuatro años consecutivos, la confianza de la Universidad de TEXAS A&M ha permitido que SACS represente a los respondedores de habla hispana en este encuentro anual, integrando doctrina unificada y prácticas alineadas con referentes internacionales.
“La diferencia en una emergencia no la marca únicamente el equipamiento disponible, sino la calidad del entrenamiento previo. Cuando el respondedor se forma en escenarios que simulan condiciones reales, mejora su criterio técnico y su capacidad de liderazgo”, agregó López Pérez.
Más allá del componente técnico, la Escuela 60 se ha convertido en un espacio de articulación regional, donde convergen distintas nacionalidades y niveles de experiencia bajo un mismo principio: la estandarización y la mejora continua de la respuesta ante emergencias.
La realización de esta edición 60th coincide con los 25 años de trayectoria de SACS, periodo en el que la organización ha combinado preparación y respuesta en el sector industrial. En los últimos 12 años, su academia ha capacitado a más de 40.000 estudiantes en Colombia y Latinoamérica, consolidando un modelo que integra formación técnica, estándares internacionales y práctica aplicada.
En un contexto donde el riesgo laboral continúa cobrando cientos de miles de vidas cada año en la región, la discusión sobre seguridad trasciende la normativa. La preparación especializada y el entrenamiento inmersivo se posicionan como factores determinantes para fortalecer la capacidad de respuesta y proteger vidas en América Latina.