El deseo global de volver a la naturaleza y a los valores tradicionales se está traduciendo en oportunidades concretas para Colombia, donde el turismo rural y la cultura ancestral ganan relevancia entre visitantes y comunidades. Según datos del informe Dentsu Creative Trends 2026 el 75% de los encuestados a nivel global dice sentirse atraído por pasar más tiempo en la naturaleza, mientras que 64% afirma estar inclinado hacia valores tradicionales y formas de vida más simples.
Esta tendencia, denominada Trad Lives en el reporte, combina la conexión con la tierra, la identidad cultural y la búsqueda de sentido fuera de los centros urbanos. En Colombia esto se traduce en un auge por experiencias que conectan directamente con la vida rural, la gastronomía local y los patrimonios vivos de cada región.
El turismo rural colombiano ha crecido como alternativa al turismo tradicional de sol y playa, ofreciendo experiencias ligadas a la naturaleza, la espiritualidad -no ligada a la religión- y la sostenibilidad. Este modelo incluye interacción directa con comunidades campesinas y actividades que potencian la economía local, lo que coincide con la aspiración global de redescubrir lo regional y auténtico.
Lugares como Abejorral en Antioquia o Villa de Leyva en Boyacá son ejemplos de destinos rurales que han sabido capitalizar esta tendencia, combinando paisaje, historia y cultura con propuestas turísticas innovadoras. En estos territorios, visitantes pueden participar en senderismo, experiencias agrícolas, turismo cultural y festivales que ponen en valor la vida en comunidad.
Esta tendencia ya tiene fuerza en países como Vietnam, Tailandia y China donde se ve un retorno a las vacaciones locales, impulsado por un sentido de orgullo nacional y un deseo de conectarse con la cultura local. Como menciona Ashley Dudarenok, en Jing Daily, “El símbolo más potente de ‘zìxìn’ (autoconfianza) es la geografía cambiante de la aspiración. El viaje a París o Nueva York, antes tan codiciado, ahora se ve igualado y, a menudo, superado por los viajes nacionales a los propios epicentros históricos y culturales de China.”
“Trad Lives revela una nueva economía con sentido: la tierra, la tradición y la comunidad ya no son solo temas culturales, sino factores estratégicos para la innovación en turismo y experiencias de marca”, afirma Diana Triana, Chief Creative Officer de Dentsu.
En el contexto colombiano, esta tendencia no solo impulsa el turismo, sino que también ayuda a revalorar saberes ancestrales y prácticas comunitarias. Iniciativas como Ruta Lunaris en Nariño demuestran cómo la combinación de ecoturismo, gastronomía local y participación de artesanas y campesinos fortalece la identidad regional y genera oportunidades económicas sostenibles.
De acuerdo con Dentsu el deseo de conexión espiritual seguirá creciendo ya que, el 52% de personas está de acuerdo en que están «Explorando más su espiritualidad a medida que la vida se siente más incierta«, aumentando al 56% en Estados Unidos, 68% en Brasil, 72% en China y 73% en India. Acá los Millennials lideran la tendencia, con un 63% de acuerdo, seguidos por la generación Z con un 58%.
Tras años de un enfoque en el turismo urbano y de playa, el crecimiento de destinos rurales y comunitarios representa una diversificación del sector que alinea al país con las aspiraciones globales de reconexión con la naturaleza y modos de vida tradicionales.
“La reconexión con la tierra y las prácticas culturales tradicionales no es una moda pasajera; es una respuesta a cómo las personas están reconfigurando su relación con el consumo, la comunidad y el propósito”, explica Diana Triana.
La tendencia Trad Lives ofrece un ángulo nuevo con narrativas humanas, datos globales y relevancia local. En Colombia, donde la diversidad natural y cultural es un activo estratégico, esta tendencia no solo explica comportamientos globales, sino que proyecta oportunidades de desarrollo económico, cultural y social a través del turismo rural.