La confianza de comerciantes e industriales mejoró en septiembre y el registro de carros nuevos tuvo su mejor mes desde 2014. En agosto, la producción industrial cayó 3,7 % y solo 10 de 39 actividades crecieron.
Fedesarrollo informó que el Índice de Confianza Comercial (ICCO) llegó a 28,6 % en septiembre de 2026, 5,3 puntos porcentuales por encima del 23,3 % de agosto y 8,2 puntos más que un año atrás. En la misma Encuesta de Opinión Empresarial, el Índice de Confianza Industrial (ICI) subió a 8,3 %, desde 5,8 % en agosto. Por si fuera poco, Fenalco reportó que en septiembre se registraron 33.835 vehículos nuevos, 36,1 % más que un año atrás y la cifra mensual más alta desde 2014.
Ahora bien, no todo es para celebrar. Según el DANE, en agosto de 2026 la producción real de la industria cayó 3,7 % frente al mismo mes de 2025. Las ventas bajaron 3,5 % y el personal ocupado se redujo 1,3 %. Solo 10 de las 39 actividades industriales que mide la encuesta produjeron más que un año antes.
Dos economías en una
El Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE), que el DANE publica cada mes como una aproximación al PIB, cayó 0,04 % anual en agosto, después de crecer 1,06 % en julio. Frente al mes anterior, y sin efectos estacionales, la caída fue de 3,11 %. Ese estancamiento es la suma de dos fuerzas que van en direcciones opuestas.
Por un lado, las actividades primarias, que agrupan agro y minería, bajaron 3,2 %, y las secundarias, que son industria y construcción, retrocedieron 3,0 %.
Por el otro, las terciarias, donde están el comercio, el transporte y los demás servicios, crecieron 1,1 % y evitaron una caída mayor. En el acumulado de enero a agosto la economía creció 2,3 %, por debajo del 2,6 % del mismo periodo de 2025, según el DANE. En ese mismo lapso la producción industrial apenas avanzó 0,4 % y sus ventas 0,2 %.
¿Por qué la industria no baila al mismo ritmo?
La ANDI atribuyó el freno de agosto al bajo desempeño del agro, ligado a los ingresos del café, la menor producción de petróleo y los resultados negativos de la industria y la construcción. A eso sumó el impacto del terremoto del 10 de agosto, que afectó la actividad productiva en varios departamentos.
En términos regionales, el Valle le restó 2,1 puntos porcentuales a la variación de la producción industrial nacional en agosto, Santander 0,6 puntos y Antioquia 0,5 puntos. Cundinamarca fue la excepción, con un aporte favorable de 0,7 puntos.
Ahora bien, la debilidad no se limita a un mes. Entre enero y agosto, 22 de las 39 actividades industriales produjeron menos que en el mismo periodo de 2025, según el DANE. Además, el empleo de la industria también acumula una caída de 1,0 % en ese lapso.
La propia encuesta de Fedesarrollo matiza el optimismo de los industriales. El volumen actual de pedidos sigue en terreno negativo, con un balance de −19,7 % en septiembre, peor que el −15,9 % de un año atrás. La mejora del ICI vino sobre todo de la reducción de inventarios, mientras las expectativas de producción para el próximo trimestre bajaron 1,6 puntos, a 38,5 %. Frente a septiembre de 2025, la confianza industrial todavía está 0,7 puntos por debajo.
Interpretar las señales
Para los comerciantes, la señal a vigilar es la demanda. El mercado automotor es el ejemplo más visible, con 247.212 vehículos nuevos registrados entre enero y septiembre, 41,2 % más que en el mismo periodo de 2025, según Fenalco. No obstante, analistas de Davivienda advierten que ese impulso dependerá de la evolución de los precios, de las finanzas de los hogares y del costo del crédito, algo que no está libre de incertidumbre.
Para los industriales, la prudencia es lo que debe marcar la parada de los próximos meses. Según Fedesarrollo, las expectativas de contratación en la industria para el próximo trimestre subieron a 7,7 %, desde el 1,3 % en junio. Pero esa es la mitad de la historia, una mejor percepción sobre lo que será el futuro del mercado sirve de poco si no se convierte en pedidos, algo que por ahora no se ve en el horizonte.
Por el momento, las empresas manufactureras deberían ajustar inventarios a la demanda que de verdad llega y revisar sus planes de contratación con los datos de producción que ya tienen ejecutados.
Por su parte, quien depende de proveedores en las regiones afectadas por el sismo debería medir el riesgo en su cadena de suministro. La reconstrucción puede reactivar la demanda local, aunque a un ritmo que todavía es incierto.
Así las cosas, las próximas cifras del DANE, con los datos de septiembre acerca de la actividad económica, comercial e industrial, dirán si agosto fue un tropezón explicado por el terremoto o el inicio de una desaceleración más larga.