La forma en que se producen, controla y verifican los alimentos está adquiriendo cada vez mayor relevancia dentro de la industria alimentaria. Más allá del sabor o el precio, los consumidores, comercializadores y aliados están prestando mayor atención a los procesos detrás de los productos, especialmente en lo relacionado con el control de calidad, la trazabilidad y la transparencia en la producción.
En este contexto, los estándares internacionales de calidad e inocuidad alimentaria comienzan a ganar protagonismo dentro del sector, convirtiéndose en una herramienta clave para fortalecer la confianza en la cadena de producción y responder a las exigencias de mercados cada vez más rigurosos.
Uno de los esquemas más reconocidos a nivel global es SQF (Safe Quality Food), un sistema que establece protocolos verificables para garantizar el control de los procesos, la calidad de los alimentos y la trazabilidad de los productos a lo largo de toda la cadena productiva.
Este estándar es administrado por el Safe Quality Food Institute y cuenta con el reconocimiento de la Global Food Safety Initiative, organización que promueve sistemas internacionales de control dentro de la industria alimentaria.
En Colombia, algunas empresas han comenzado a integrar este tipo de certificaciones dentro de sus procesos productivos como parte de una tendencia global que busca elevar los estándares de control en la producción de alimentos.
Una de ellas es Congrupo SAS, compañía que mantiene la certificación SQF desde 2016 y que en 2026 completa nueve años consecutivos operando bajo este esquema internacional.
Más allá del reconocimiento, este tipo de certificación implica la implementación de un sistema de gestión auditado de manera independiente, en el que se evalúan distintos aspectos del proceso productivo, desde el control de ingredientes y condiciones de elaboración hasta la verificación de los mecanismos de trazabilidad.
“Trabajar bajo la certificación SQF implica operar con estándares internacionales verificables en materia de control y trazabilidad de los alimentos. Para la compañía representa una forma de asegurar condiciones consistentes dentro de los procesos productivos”, explicó Juan Villafuerte, gerente corporativo Administrativo y Finanzas de Congrupo SAS.
Dentro de este sistema se contemplan distintos mecanismos orientados a fortalecer los procesos de control en la industria alimentaria. Entre ellos se encuentran la aplicación de protocolos para prevenir riesgos en la producción, la verificación de las condiciones de elaboración y la trazabilidad de los productos, que permite identificar su origen y cada una de las etapas por las que pasan dentro de la cadena de producción.
“La certificación SQF establece un marco de trabajo claro dentro de los procesos de producción. Operar bajo este estándar permite alinearse con las exigencias que plantean distintos mercados y aliados comerciales”, agregó Villafuerte.
A nivel internacional, la adopción de estándares verificables se ha convertido en un elemento cada vez más relevante para las compañías del sector alimentario, especialmente en un escenario donde la transparencia de los procesos y la trazabilidad de los productos adquieren mayor importancia para consumidores y distribuidores.
En ese contexto, la permanencia de Congrupo bajo este estándar durante casi una década refleja la adopción sostenida de sistemas de control dentro de sus procesos productivos, en línea con una tendencia global que busca fortalecer la calidad y la confiabilidad dentro de la industria de alimentos.