Cada dólar adicional del barril le suma ingresos a la Nación, pero el subsidio a los combustibles se queda con casi todo. Exportaciones, monetizaciones y precios en las estaciones de servicio son factores a considerar.
El petróleo Brent, referencia para el crudo colombiano, superó los USD 110 por barril este 3 de noviembre. El repunte llegó después de que Estados Unidos atacara la isla iraní de Qeshm, en el estrecho de Ormuz, en una acción que calificó de limitada y defensiva. Así, el crudo volvió a niveles que no se veían desde abril.
Para Colombia, el barril caro es un arma de doble filo. Trae más dólares por exportaciones, pero los ingresos que le deja a la Nación se van casi completos en el subsidio a los combustibles.
Más dólares por exportaciones
Según el DANE, las exportaciones del país sumaron USD 4.456,2 millones en agosto de 2026, 15,1 % más que un año antes. Los combustibles y productos de las industrias extractivas aportaron USD 1.786 millones, con un alza de 23,8 % y una participación de 40,1 % en el total.
En ese mismo mes, el valor exportado de petróleo, derivados y productos conexos creció 12,3 %, mientras el volumen de crudo vendido al exterior subió apenas 2,4 %, hasta 11,9 millones de barriles. Es decir que el impulso viene más del precio que de la cantidad. Entre enero y agosto, esas ventas llegaron a USD 10.055 millones, 17,1 % más que en el mismo periodo de 2025.
¿Cuánto le queda a la Nación?
En el Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), el Ministerio de Hacienda supuso un Brent promedio de USD 85,5 por barril para 2026 y de USD 74,9 para 2027. El precio de hoy supera en más de USD 20 el supuesto de este año. Una buena noticia para el erario, al menos sobre el papel.
Desafortunadamente, ese excedente rinde menos de lo que parece. El Comité Autónomo de la Regla Fiscal (CARF) calculó en junio que cada dólar adicional en el Brent le suma a la Nación $442.000 millones de ingresos en 2027 si se tiene en cuenta el impuesto de renta de las petroleras y los dividendos.
El problema está del otro lado de la balanza. Ese mismo dólar eleva en $420.000 millones el gasto del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), el mecanismo con el que la Nación cubre la diferencia entre el precio internacional y el que pagan los colombianos en la estación. El resultado neto es una mejora de apenas $22.000 millones en el balance primario, es decir, en la diferencia entre ingresos y gastos sin contar los intereses de la deuda.
En pocas palabras, el petróleo caro entra por una puerta y sale por la otra. De hecho, el propio MFMP proyecta obligaciones del FEPC por $9,4 billones en 2026, equivalentes a 0,5 % del PIB.
Quién paga la cuenta en la estación
Hasta ahora, el precio internacional no ha llegado completo al bolsillo. El ACPM (diésel) se mantuvo sin cambios en octubre por segundo mes consecutivo, mientras la gasolina corriente subió en promedio $46 por galón, 0,29 %, por la actualización del precio del etanol. Con esos ajustes, la Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) publicó para octubre en Bogotá un precio de referencia de $16.377 por galón de gasolina y de $11.616 por galón de ACPM.
Esa contención le da un respiro a la inflación, que el DANE ubicó en 6,29 % anual en septiembre, pero cada mes de precios quietos con el barril por encima de USD 100 eleva la cuenta del FEPC, que al final pagan todos los contribuyentes.
Lo que significa para las empresas
El barril caro se cruza con la Ley de Rescate Económico, el proyecto de ajuste fiscal que el Gobierno radicó la semana pasada en el Congreso. Según el Ministerio de Hacienda, la ley llevaría el déficit primario de 4,5 % a 2,1 % del PIB en 2027, con cerca del 70 % del ajuste a cargo del propio Estado. Mientras el FEPC absorba casi todo el excedente petrolero, ese ajuste dependerá más del Congreso que del precio del crudo.
Para los exportadores y los proveedores del sector minero-energético, el momento suma ingresos en dólares. Para los transportadores y las industrias que dependen del combustible, el riesgo está en un ajuste del ACPM si el Gobierno decide cerrar la brecha con el precio internacional.
Por el momento, las empresas deberían revisar sus coberturas cambiarias y de combustible. También deberían presupuestar 2027 con un barril más cercano al supuesto oficial que al precio de hoy.
En los próximos días la mediación de Qatar dirá si el petróleo a más de USD 110 es un pico pasajero o un nivel con el que el país tendrá que hacer cuentas en 2027. Por lo pronto, el dato de exportaciones de septiembre del DANE mostrará cuánto de ese precio ya llegó en dólares.