La evolución de los pagos digitales y el crecimiento del comercio electrónico abren una nueva conversación en el ecosistema tecnológico y financiero sobre el papel de las criptomonedas, especialmente las stablecoins, como infraestructura para el comercio digital.
El avance de los criptoactivos y de las stablecoins (activos digitales diseñados para mantener un valor estable frente a monedas como el dólar o el peso colombiano) empieza a captar la atención del ecosistema del comercio digital por su potencial para facilitar pagos internacionales más ágiles y eficientes.
Las cifras muestran que el fenómeno ya tiene una escala relevante. Cerca del 11% de la población mundial ya utiliza criptomonedas, lo que refleja la rápida expansión de este ecosistema a nivel global.
En América Latina, Colombia se ha consolidado como uno de los mercados más dinámicos. Actualmente, se estima que alrededor de 6 millones de colombianos utilizan criptomonedas o alguna plataforma relacionada con criptoactivos, lo que posiciona al país entre las cinco economías con mayor uso de cripto en la región y dentro de las 35 más relevantes del mundo en adopción de estos activos digitales.
El ecosistema del comercio electrónico empieza a analizar cómo estas tecnologías podrían integrarse a los sistemas de pago digitales, especialmente en operaciones internacionales donde los costos de intermediación y los tiempos de liquidación siguen siendo un reto para muchas empresas que venden en línea.
Para María Fernanda Quiñones, presidente ejecutiva de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico, la evolución de estas tecnologías refleja cómo el comercio digital continúa impulsando innovaciones en el ecosistema de pagos.
“El comercio electrónico ha sido históricamente uno de los principales motores de innovación en los sistemas de pago. Hoy estamos viendo cómo tecnologías como blockchain y las stablecoins empiezan a entrar en la conversación sobre cómo podrían evolucionar las infraestructuras de pago del comercio digital, especialmente en operaciones internacionales”, señaló Quiñones.
Las stablecoins han ganado protagonismo dentro del ecosistema cripto porque combinan la tecnología blockchain con un valor estable, generalmente vinculado al dólar, lo que permite realizar transferencias digitales rápidas sin la volatilidad asociada a otros criptoactivos. Esto ha llevado a que cada vez más actores del sector financiero y tecnológico analicen su potencial como infraestructura para pagos digitales y comercio transfronterizo.
Sin embargo, la incorporación de estos instrumentos dentro del sistema financiero también plantea retos regulatorios y jurídicos importantes. Para Camilo Gantiva, socio de Holland & Knight, el desarrollo de estas tecnologías exige marcos regulatorios que permitan acompañar la innovación sin descuidar la estabilidad del sistema financiero y la protección a los usuarios.
“Las stablecoins y otros activos digitales se vienen perfilando como una pieza relevante dentro de la infraestructura de pagos del futuro. El reto para los reguladores será construir reglas claras que permitan aprovechar su potencial de innovación, garantizando al mismo tiempo la protección del consumidor y la integridad del sistema financiero”, explicó Gantiva.
A medida que el comercio digital continúa expandiéndose y que las tecnologías financieras evolucionan, la convergencia entre eCommerce, fintech y blockchain empieza a posicionarse como uno de los temas clave en la transformación de los sistemas de pago a nivel global.