En el marco del Día Mundial del Agua 2026 (22 de marzo), empresas y gobiernos enfrentan una realidad crítica: 2,1 mil millones de personas carecen de acceso a agua potable gestionada adecuadamente, según el World Economic Forum.
El encuentro anual en Davos —que posicionó a 2026 como el “Año del Agua”— confirma un cambio de enfoque en sostenibilidad: menos narrativa aspiracional y más ejecución concreta: 31% del PIB mundial estará expuesto a alto estrés hídrico para 2050; más de 3.400 millones de personas carecen de saneamiento seguro; y, el ciclo hídrico global enfrenta desequilibrios crecientes.
Este escenario tiene implicancias directas para el sector privado. En este contexto, compañías como Ecolab, avanzan en soluciones tecnológicas que permiten medir, optimizar y reducir el uso del agua en procesos productivos, generando eficiencias operacionales y beneficios ambientales concretos. A nivel global, la compañía ya ayuda a sus clientes a ahorrar más de 1.000 millones de litros de agua al año.
“La sostenibilidad ha dejado de ser un ejercicio meramente reputacional para convertirse en una variable crítica de negocio. Hoy, las empresas necesitan gestionar el recurso con la misma rigurosidad con que gestionan costos o riesgos operacionales, porque su disponibilidad impacta directamente en la productividad y la resiliencia”, señaló Luis Felipe Carrillo, Senior VP de Ecolab Latinoamérica y Caribe.
En paralelo, comienza a instalarse el concepto de “bancarrota hídrica”. Según la ONU, el 75% de la población mundial vive en países donde el agua escasea o es insegura. La humanidad no solo ha consumido el flujo anual disponible de agua, sino que también ha agotado reservas históricas como glaciares, humedales y acuíferos, muchas de ellas sin capacidad de recuperación.
El Global Risks Report 2026 del World Economic Forum refuerza este escenario: los eventos climáticos extremos lideran los riesgos a corto plazo, mientras que a diez años predominan la pérdida de biodiversidad, los cambios en los sistemas de la Tierra y la escasez de recursos naturales. Aunque el agua no aparece como categoría independiente, es un factor transversal en todos ellos.
“Hoy, sobre todo en este Año del Agua, se requiere trabajar en soluciones medibles, con impacto verificable. La gestión eficiente del agua, basada en datos y tecnología, es donde podemos sostener con mucha experiencia y datos que las empresas pueden generar valor real y asegurar su continuidad”, agregó Carrillo.
En el Día Mundial del Agua, el mensaje es claro: en una economía cada vez más expuesta al riesgo hídrico, la sostenibilidad ya no se declara —se mide, se gestiona y se ejecuta.