Pronus Control advierte que el reto del sector no es solo cumplir con el plazo regulatorio de la Superintendencia Financiera, sino estructurar una hoja de ruta ejecutable que conecte efectivamente capital, liquidez y tecnología.
Ante la cercanía del 31 de octubre de 2026, fecha límite fijada por la Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) para que las entidades remitan su plan de implementación de los procesos de autoevaluación de capital y liquidez (PAC-PAL), el sector financiero entra en una etapa decisiva de adecuación. La exigencia, enmarcada en la Circular Externa 021 de 2025, impone a las instituciones destinatarias evaluar el capital requerido para absorber pérdidas y la liquidez necesaria para atender sus obligaciones, alineando su modelo de negocio con un renovado Esquema de Pruebas de Resistencia (EPR).
Frente a esta coyuntura, Camilo Zea, CEO de Pronus Control, advierte sobre los riesgos de abordar el requerimiento normativo como un mero trámite administrativo. “El riesgo no es solamente llegar tarde, es presentar un plan que la entidad no pueda ejecutar. Un plan débil o improvisado deja a la institución sin una visión confiable de cuánto puede crecer, qué recursos necesitará y cómo responderá si aumentan las pérdidas o se encarece la financiación”, señala el directivo.
El hito de octubre exige formalizar a la SFC un cronograma mensual detallado con tareas, entregables, responsables y un análisis exhaustivo de costos e impactos operativos y tecnológicos. Para Zea, las fallas en esta estructuración inicial se traducen rápidamente en ineficiencias financieras: “Un plan mal concebido genera inversiones desconectadas, reprocesos operativos y necesidades críticas de capital o liquidez identificadas demasiado tarde, sin contar el impacto de eventuales medidas sancionatorias por incumplimiento”.
Aunque la preparación varía en la industria y los establecimientos de crédito cuentan con modelos de riesgo previos que sirven como base, el principal reto radica en la capacidad operativa interna. Las áreas de finanzas, riesgos y tecnología atienden múltiples transformaciones simultáneas, lo que suele fragmentar las soluciones. “Contar con un acompañamiento especializado ayuda a ordenar prioridades, aprovechar lo construido y cerrar brechas metodológicas sin aislar los proyectos por áreas”, enfatiza el CEO de Pronus Control.
Para responder a este escenario, la firma ha articulado su consultoría estratégica con RCP (RegTech Compliance Platform), su plataforma tecnológica para la gestión de riesgos y cumplimiento. La herramienta unifica modelos regulatorios, indicadores y seguimiento de planes de acción en un entorno trazable. Según Zea, el diferencial clave está en la eficiencia del recurso humano especializado: “Las oportunidades de automatizar están en consolidar datos, ejecutar cálculos recurrentes y preparar reportes. Esto libera el tiempo de los equipos para que se dediquen a lo verdaderamente valioso: interpretar escenarios, evaluar alternativas de fondeo y respaldar la toma de decisiones estratégicas”.
La plataforma incorpora modelos matemáticos avanzados y capacidades de inteligencia artificial generativa, diseñadas para que los usuarios puedan interactuar directamente con los resultados de PAC-PAL de manera más intuitiva.
De cara al vencimiento de la norma, la recomendación de Pronus Control apunta a la acción inmediata de los órganos de gobierno corporativo. “La alta dirección debe asegurar que el plan parta de un diagnóstico realista y cuente con un cronograma ejecutable. Es vital revisar su punto de partida y estructurar una ruta integral que convierta este esfuerzo regulatorio en una verdadera capacidad permanente para anticipar riesgos y sostener el crecimiento de la entidad”, concluye Camilo Zea.
El universo identificado por la plataforma es de 65 entidades: 30 bancos, 7 corporaciones financieras, 18 compañías de financiamiento, 4 cooperativas financieras y 6 entidades especiales expresamente incluidas en PAC-PAL.
La implementación aprovecha los modelos existentes y avanza por etapas: diagnóstico, metodologías, integración tecnológica, validación y puesta en operación. Su duración depende de los datos y las brechas de cada entidad; RCP y el equipo de Pronus Control articulan esos frentes dentro de un mismo servicio.