● Restaurantes, moda y retail podrían enfrentar incrementos de hasta 40 % en transacciones comerciales durante la temporada vacacional de junio.
● Para Siesa, las temporadas comerciales no se definen únicamente en el punto de venta, sino en la capacidad de anticiparse, coordinar la operación y reaccionar en tiempo real.
Con una proyección del Gobierno Nacional y el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de más de 7,5 millones de visitantes, tanto nacionales como internacionales, Colombia se prepara para su primera gran temporada de vacaciones. Según Siesa, compañía colombiana líder en soluciones tecnológicas empresariales y experta en integración de datos, sectores como restaurantes, moda o tecnología podrían
registrar aumentos de entre el 35 % y el 40 % en su volumen transaccional durante temporadas especiales, generando una mayor presión sobre inventarios, logística, atención al cliente y facturación.
“En temporadas de alta demanda, el incremento no solo se refleja en las ventas, sino también en el volumen de órdenes procesadas, facturas generadas, movimientos logísticos y transacciones digitales. Las empresas deben entender estos picos como eventos que requieren planeación anticipada para responder con eficiencia y continuidad”, señala Cristian Argotti, Director de Servicio y Tecnología de Siesa.
Preparación, capacidad y tecnología: los factores que definen una temporada exitosa
Aunque cada industria enfrenta los picos de demanda de manera distinta, hay tres factores críticos para responder de forma eficiente durante temporadas de alta afluencia: preparación anticipada, capacidad operativa y tecnología integrada.
La preparación para la temporada vacacional comienza semanas antes del incremento en la demanda. Según datos de la Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO), los centros comerciales que participan en activaciones comerciales durante este periodo registran aumentos de hasta 30% en el tráfico de visitantes, lo que implica que las empresas deben anticipar cuáles serán los productos o servicios con mayor rotación, así como revisar inventarios, tiempos de producción y capacidad logística para evitar retrasos o quiebres de abastecimiento.
En sectores como moda, la preparación puede comenzar incluso meses antes debido a los ciclos de diseño, fabricación y distribución, que requieren una planeación anticipada de insumos, producción y mano de obra.
En restaurantes, el principal reto suele concentrarse en la atención al cliente. Según FENALCO, el 34 % de los colombianos planea celebrar el Día del Padre fuera de casa, lo que obliga a reforzar personal, anticipar insumos y planificar reservas con mayor anticipación.
Sin embargo, prepararse no siempre significa ofrecer más. En muchos casos implica simplificar procesos, priorizar productos de alta rotación, reforzar puntos de pago o ajustar temporalmente la operación para mantener la continuidad del servicio.
“Detrás de cada mesa atendida, cada producto disponible y cada entrega cumplida debe existir una coordinación anticipada entre compras, abastecimiento, inventarios, producción, logística, talento humano y gestión financiera”, añade Argotti.
En ese contexto, la inteligencia artificial empieza a consolidarse como una herramienta para anticipar comportamientos de consumo, optimizar inventarios y ajustar capacidades operativas en tiempo real, especialmente en sectores donde pequeños retrasos pueden impactar la experiencia del cliente. Sobre esto, Deloitte destaca que cerca del 80 % de las compañías planea aumentar su inversión en IA para mejorar la eficiencia operativa, lo que refuerza su valor para responder mejor a picos de demanda y sostener la operación.
La digitalización de la cadena de abastecimiento permite tener una visión integral de las demandas internas y externas de la empresa. Cuando la información está conectada, la organización puede tomar decisiones con mayor precisión, priorizar recursos donde realmente se necesitan y responder al pico de demanda de forma más ordenada, eficiente y controlada.
Las compañías deben preguntarse no solo qué pueden hacer mejor, sino también qué actividades podrían simplificar o eliminar gracias a esa digitalización. Muchas veces, la eficiencia no está en agregar más pasos, sino en reducir reprocesos, eliminar tareas innecesarias y hacer que la operación fluya con mayor velocidad y control.
“El verdadero riesgo no siempre es vender poco, sino no estar preparados para responder cuando el mercado acelera. Ahí es donde la tecnología y la integración operativa marcan la diferencia. Sin visibilidad en tiempo real sobre ventas, inventarios, compras y logística, cualquier esfuerzo de preparación queda incompleto”, concluye Argotti.