Colombia registró más de 350 millones de intentos de ciberataques en el último año, lo que amplifica los riesgos de modelos sin supervisión.
Aunque más del 60% de las organizaciones colombianas asegura estar implementando iniciativas de inteligencia artificial, solo el 20% cuenta con políticas claras de gobernanza y uso responsable. Esta brecha evidencia que el desafío de la IA no está solo en los algoritmos, sino en la capacidad del talento para dirigirlos. La articulación entre riesgo, cumplimiento, tecnología y negocio se ha convertido en el factor decisivo para la madurez organizacional, clave para impulsar la productividad, garantizar la seguridad y fortalecer la competitividad.
De acuerdo con datos del Ministerio TIC y la OCDE, sectores como financiero, salud, aseguramiento y servicios públicos han acelerado inversiones en IA. Sin embargo, la falta de lineamientos robustos se ha convertido en uno de los principales riesgos emergentes. Según SAS Colombia, la tecnología ya está aquí, pero lo que está en construcción es la capacidad de las organizaciones para usarla de forma segura, ética y estratégica. La compañía señala que la gobernanza de IA no es un asunto técnico, sino un asunto de liderazgo y talento.
Los riesgos hoy no provienen sólo de la tecnología. Modelos que reproducen sesgos al otorgar créditos, decisiones automatizadas sin trazabilidad, vulnerabilidades de ciberseguridad o áreas que adoptan IA sin lineamientos representan riesgos organizacionales y legales. En un contexto donde Colombia registró más de 350 millones de intentos de ciberataques en el último año (CCIT), operar modelos sin supervisión puede amplificar impactos en sectores críticos. Lo mismo ocurre en el sector público, donde la digitalización de procesos tributarios o de subsidios exige modelos auditables para evitar inequidades o fraudes.
SAS ha identificado que, aunque muchas compañías ya utilizan analítica avanzada para detectar fraude, optimizar operaciones o anticipar riesgos, la sostenibilidad de estos modelos se ve afectada por la falta de monitoreo continuo, la desconexión entre áreas técnicas y jurídicas, y la ausencia de marcos de decisión claros. La empresa advierte que la IA funciona y genera valor, pero sin gobernanza los modelos se convierten en cajas negras que la organización no puede explicar ni defender.
En este escenario, el liderazgo de riesgo se vuelve decisivo. Su rol, tradicionalmente asociado a transparencia y cumplimiento, hoy permite integrar equipos de datos, TI y negocio bajo reglas coherentes, procesos auditables y políticas de uso responsables. Países como Brasil y España demuestran que los proyectos de IA más exitosos no son necesariamente los más sofisticados, sino los que cuentan con estructuras de gobernanza capaces de anticipar riesgos y asegurar consistencia.
Según el informe Data and AI Impact Report: The Trust Imperative, desarrollado por SAS junto a IDC, aunque el 78% de las organizaciones afirma confiar plenamente en la IA, solo el 40% ha invertido en hacerla realmente confiable mediante esquemas de gobernanza, explicabilidad y salvaguardas éticas. Esto demuestra que el reto no es solo implementar IA, sino asegurar su operación bajo principios claros y responsables. SAS Colombia destaca que la IA no reemplaza a las personas, sino que potencia a las organizaciones que se preparan, y que lo que definirá qué empresas lideran la próxima década será su capacidad para formar talento capaz de orientar y supervisar adecuadamente estas tecnologías.
La inteligencia artificial ya hace parte del día a día de las empresas y del Estado. El reto ahora no es adoptarla, sino gobernarla. Y en ese camino, la madurez en riesgo y el desarrollo del talento serán decisivos para que Colombia avance hacia una IA confiable, transparente y verdaderamente transformadora.